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viernes, 4 de noviembre de 2011

Papandreu, la soga, el póker y el ajedrez.


"¿Por qué hemos llegado a esta situación?"

Se suceden los acontecimientos a una velocidad inusitada y mi blog no puede quedar al margen. Grecia parece el centro del mundo. En la vida hubiera imaginado la cantidad de cosas que se están diciendo y escribiendo sobre el país. 

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No sé yo si Papandreu será aficionado al póker, al mus o al ajedrez, pero desde luego no me extrañaría. Faroles, cartas marcadas, órdagos, engaños…



El primer ministro es como aquel gran maestro al que le invitan a jugar unas simultáneas. Una partida la juega en el parlamento griego y la otra en Bruselas. La segunda no es una sede fija. Él es ese jugador que no se rinde a pesar de llevar desventaja de piezas y estar en una posición casi indefendible. Tiene el rey descubierto.    


1. Papandreu o el “donde dije digo, digo Diego”. 

Debido a las presiones recibidas, el presidente se ve forzado a retirar la propuesta de referéndum. El “maestro” atacó a la desesperada con una de sus torres, pero un movimiento de la reina le hizo retroceder. Uno de esos jaques que, en el fondo, no sirven para nada.

El desarrollo de los hechos ha sido, más o menos, el siguiente: 


- Papandreu se saca de la manga un referéndum -jaque inesperado- para que el pueblo decida si está de acuerdo con la decisión tomada el día 26. Es decir, condonación del 50% de la deuda a cambio de nuevos ajustes. 



¿Qué hubiera supuesto el referéndum? Básicamente, o la soga o la guillotina. Si saliera el “sí”, Francia y Alemania -los verdugos- apretarían un poquito más el nudo de la cuerda. Posiblemente sólo alargaría nuestra agonía, pero ganaríamos tiempo. A lo mejor aparece alguien como el Rubio con la escopeta o como Robin Hood con las flechas. El “no”… no quiero ni pensarlo.  Fuera del euro, fuera de Europa y Papandreu y sus ministros decapitados como María Antonieta. Allí, sí, allí, en la Plaza Syntagma. El silencio, el “fiu” de la hoja cayendo y la ovación. Cabezas rodando por doquier y expuestas en el Museo de la Acrópolis. El “sí” supondría seguir jugando al ajedrez, pero sin peones.

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- Se produce la reunión del G20 en Cannes. La cuestión griega es el “Tema”. Ni Obama, ni Zapatero, ni leches. Sarkozy, Merkel, Papandreu y Venizelos. Partidas de cartas y de ajedrez. La tensión se palpa en el ambiente y en la mesa. No es para menos; el francés y la alemana llevan un cabreo de aúpa. Habían pactado las tablas incluso teniendo ventaja posicional, pero al final el griego non las aceptó. Se sienten traicionados y por ello Sarkozy se niega a salir a recibir al griego en la alfombra roja. Son como niños. Cuando todos creíamos que Papandreu daría un paso atrás, se reafirma en lo dicho para sorpresa y canguelo de todos, incluido Venizelos. Habrá referéndum. Lo dicho, en lugar de enrocarse o proteger el rey de alguna manera, pone la torre en C8. 

 


- Es decir, el presidente no va de farol aunque la partida apenas acabe de empezar. Los jugadores recelan unos de otros aunque saben que un referéndum supondría jugárselo a todo o nada. Papandreu parece dispuesto a ello. Total, para lo que le queda… 


En el mismo avión, Venizelos se planta. Le dice a su jefe que deje de lanzar órdagos y que retire la propuesta de votación. -¡Acepta las tablas, hombre!- le dice. No tiene juego ninguno; apenas una pareja de doses como Paul Newman en el Golpe. A partir de ahí, dejan de hablarse. Sí, sí, como lo oyen. La típica pelea de pareja que consiste en no dirigir la palabra al otro hasta que uno da el primer paso -en forma de beso-.
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En Cannes sólo faltaba Paco Martínez Soria.

A las 4:45 de la mañana (!!!) el ministro le envía una carta a Papandreu en la que le explica las razones por las cuales está en contra de la consulta. Tras muchos esfuerzos, el bueno de Venizelos había conseguido un acuerdo favorable para las dos partes y ahora podía quedar en nada por culpa de la “brillante” idea de su presidente.

Evanguelios Venizelos.

- A lo largo del día se van sucediendo declaraciones de unos y otros. Varios miembros del PASOK muestran su disconformidad y declaran que votarán en contra de la moción de confianza. 

¿El referéndum la última bala de la recámara?

- Por la tarde, se reúne el consejo de ministros a puerta cerrada. Nadie sabe por qué, pero alguien le filtra a la BBC que Papandreu se “ha pegado un tiro”. Los rumores de suicidio político son infundados. No ha tirado el rey en señal de rendición, no. Recibe el respaldo de los suyos porque “rectificar es de sabios“. No habrá referéndum y los mercados respiran. ¿Le han hecho entrar en razón o qué diablos ha pasado? ¿Tablas? O es un gran maestro o es un trilero de los de Canaletas. 

- El presidente se reúne en el Parlamento con los miembros de su partido, ya con las cámaras presentes. Pronuncia un discurso sorprendentemente triunfalista, dándose constantemente golpes en la espalda y diciendo lo bien que lo está haciendo. Se autoproclama el salvador de la patria. La partida estaba perdida, sin alfiles ni peones, pero ha conseguido un empate. Les cuesta un poco, pero al final los diputados aplauden tímidamente. Posteriormente toma la palabra el Ministro de Economía, que al parecer ya se habla con el jefe, y explica cómo está la situación a día de hoy. Es quien realmente sabe jugar a esto. En el ajedrez hay que tener paciencia. Saber esperar el momento es fundamental. No hay que dejarse llevar por corazonadas.


"Yo esperaba que encontrasemos una solución entre todos..."

- Se filtra una información que dice que Papandreu soltó lo del referéndum para ver la reacción de la oposición. Es un truhán. Una jugada genial a la par que maliciosa. Le está forzando a Samarás a que se moje o a que pruebe el veneno. La situación del jefe de la oposición es complicadísima. Le toca mover ficha pero cualquier cosa que haga se le puede girar en contra. Se encontraba en una posición cómoda hasta que el presidente hizo una jugada de espera, moviendo el rey una casilla. Si anima a los suyos a votar el “no”, la quiebra le caería encima y bien podría acabar lapidado cerca de las Cariátides. Pero si promueve el “sí”, está dando la razón al gobierno, eligiendo por tanto la soga. Todo apunta a que Samarás, quemado por la situación, acepta un posible futuro gobierno de coalición al ver que Papandreu ha retirado el referéndum. Si esto ha sucedido realmente así, es decir, que ha sido una maniobra del presidente para pillar a la oposición por la corbata, le ha salido extraordinariamente bien. Ha salido airoso del farol, vamos.

- Pero entonces, si Papandreu le ha dicho que está dispuesto a crear un gobierno de salvación nacional, ¿por qué diablos mantiene la moción de confianza? Si todo está pactado y el gobierno tiene los días contados, ¿para qué la moción? ¿Por qué no firma las tablas también en la segunda partida? ¿Qué es eso de arriesgar el rey a cambio de nada?


- Hagamos política ficción. 

a) Gana la moción y todo sigue igual. Los recortes no tardan en llegar y la gente toma las calles otra vez. Bueno, lo de tomar las calles pasará de todas formas.

b) Gana la moción y en tres días promueve la creación del Gobierno de Salvación Nacional. La moción subiría la moral de Papandreu y le animaría a seguir. En el gobierno habría representantes de todos los partidos. Pero que tenga en cuenta Papandreu III que si no se va, se arriesga a no poder salir de casa ni para regar el jardín.


c) Pierde la moción de confianza. Una serie de diputados socialistas se levanta, se acerca al presi y le clava un cuchillo en la espalda. Así, sin más, como a Julio César. El PASOK elige a otro cabeza de turco. 

d) Pierde la moción y se convocan elecciones. En su discurso, Papandreu ha dicho que las elecciones no se llegarían a disputar porque antes el país quebraría. ¿Otro farol? Ciertamente, en caso de elecciones el descalabro del PASOK sería más grande que el del CDS en los 80. Se tendría que refundar el partido. Samarás ganaría las elecciones y se comería un marronazo de tremendas dimensiones . Se quedaría calvo en menos de tres meses y no dejaría de echar las culpas a los otros.

e) Pierde la moción pero eso no impide que se cree un Gobierno de Salvación Nacional. Papandreu deja la presidencia y ponen a otro pardillo.

Estupendo graffiti en las calles de Atenas: Papandreu es uno de los Dalton.

Desgraciadamente, la imagen que estamos dando al exterior es tan lamentable que ríete tú de ciertas repúblicas bananeras. Todos hablan de tragedia griega, cuando en realidad estamos ante una de las comedias más patéticas de nuestra historia contemporánea. Lo único bueno que tiene este esperpento es que desde fuera se dan cuenta que la clase política griega es imbécil. O más que imbécil, estúpida. Lo más fácil desde el exterior es decir que “los ciudadanos tienen el gobierno que se merecen porque lo han votado”. Sí, han votado a este partido -y a este presidente-, pero no esta manera de hacer política.

¿Cómo pretenden que alguien les tome en serio? 

El peluquero más conocido de Grecia recortando cabelleras.


 
¡Bup, bup!

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Tuco es el pueblo griego, la soga los impuestos que nos ahogan, la cruz el referéndum, el Rubio ¿el BCI?


1 comentario:

  1. Es un lujo que la información venga de primera mano sin colorantes ni conservantes.

    Voy a colocarlo en mi muro de facebook, la peña merece saber de lo que va la vaina.

    Un saludo zorba

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