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viernes, 6 de septiembre de 2013

Feria Internacional de Salónica.





Como cada año por estas fechas tiene lugar en Salónica la Exposición o Feria Internacional de Salónica. Otro día hablaré más en profundidad de la misma; hoy me voy a centrar en los prolegómenos y en la inauguración, que es lo que tiene “más miga”.

Para que nos hagamos una idea baste con decir que la tarde y la noche de la inauguración me veo obligado a quedarme encerrado en casa. Podría salir, claro, pero me arriesgaría innecesariamente a que un policía me confundiera con un antisistema y me moliera a palos, por ejemplo. Salónica en Estado de Sitio, vamos. No es que me importe tener que quedarme enclaustrado en casa contra mi voluntad, pero pienso en toda esa gente que a la hora del jaleo están volviendo a sus hogares y me indigno.

El grado de estupidez de la gente a veces llega a límites insospechados, creedme. Hacer año tras año lo mismo a sabiendas de que pueden producirse todo tipo de altercados es de imbéciles, ¿no? 

- La Feria Internacional de Salónica en su apogeo llegó a ser la feria más importante de los Balcanes. Más de 50 países enviaban representación entonces; ahora apenas una decena. De un tiempo a esta parte, no creo que la feria genere beneficios; más bien al contrario.

- Varios días antes de la inauguración Salónica se llena de policías que vienen de Atenas, en teoría para vigilar que no se produzcan actos vandálicos. En realidad, se pasan cuatro o cinco días en la ciudad sin hacer absolutamente nada. Permiso concedido. Este año 4000 velarán por todos nosotros, al margen de helicópteros y otras fuerzas.

- Con los años, la feria de muestras se convirtió en la oportunidad que tenía la gente del norte de Grecia de protestar contra la política de los sucesivos gobiernos. Se trataba de aprovechar la repercusión del evento y la presencia del Presidente para descargar sus frustraciones.


- Con los años la cosa se desmadró. Entre todas las asociaciones pacíficas de obreros, asociaciones locales y demás empezaron a colarse grupos antisistema violentos. Con la excusa de estar a favor de los trabajadores, se camuflaban entre los manifestantes y la liaban. 

- El norte considera que Atenas goza de todos los privilegios: subvenciones, infraestructuras, televisiones, etcétera. Se trata de protestar contra la “marginación”. Personalmente, creo que el norte de Grecia vive acomplejado a pesar de que pueda tener razón en algunas cosas.

- El Presidente casi nunca viene a Salónica, eso es verdad, pero eso no es motivo para que la gente convierta la ciudad en zona de guerra. En la puerta principal, que se haya en una plaza, se reúnen varios grupos de manifestantes que terminan allí sus marchas y convierten aquello en La Patum de Berga. Se encienden bengalas, se tiran petardos y se protesta a gritos. Los antisistema, todos con su correspondiente mochila, se ponen a tirar piedras y, en caso de no tenerlas, las “fabrican” picando contra el mármol. Los cócteles molotov no suelen aparecer hasta la noche aunque a veces algún cretino se adelanta. Se queman los pocos containers que no han sido retirados días antes por precaución y se encienden papeleras. Algunos la toman con las paradas de autobús y rompen sus cristales. 

- La tradición manda que el Presidente aproveche la rueda de prensa que da mientras inaugura para anunciar alguna medida “buena” nueva. Alpiste. Como últimamente Grecia no está para muchas alegrías, ahora simplemente se dedica a decir que vamos mejorando, cosa que nadie cree.


- Debo decir que, con buen criterio, el Presidente hace acto de presencia, inaugura y se va, hablando más bien poco. Cuanto menos tiempo esté en la ciudad, mejor, porque así evita que los disturbios vayan a mayores. Creo que si fuese por él, no aparecería por aquí. Haría bien.

- Se cierran las calles, muchas tiendas protegen sus cristales con cartones o bajando la reja, se reparten octavillas, se hacen pintadas en las paredes y un largo etcétera. No exagero si digo que se producen seis o siete manifestaciones a la vez. Todavía no se han enterado que no sirven de nada. A su paso, solo queda suciedad. 

- Durante las primeras horas de la noche los cobardes aprovechan para hacer de las suyas. Se tapan la cara, llenan la mochila y empieza la guerra. Cuando se ven acorralados, se meten en el recinto de la Universidad, lugar al que la policía no puede acceder por la Ley de Asilo. Como cuando jugábamos al pilla-pilla en el colegio y había un sitio que era la casa y en el que estabas a salvo. A veces los vándalos son menores de edad que no deben saber qué diablos están haciendo allí, pero disfrutan destrozando el mobiliario urbano y haciendo lo que les da la gana. Muy triste.

- Notaréis que no me gustan nada los grupos anarquistas y radicales de izquierda que aprovechan cualquier tumulto para organizarla. Ocupas, melenudos con rastas, porreros y toda esa fauna que desprende olor al pasar dejan la ciudad hecha un cisco. Lo pero es que se enorgullecen de ello y entienden que solo así las cosas van a cambiar. Comparten sus soublakis con los perros vagabundos piojosos del centro y entre bocado y bocado lanzan una china. O se la encienden.

- Aconsejaría a Samarás y a los futuros presidentes del país que no vinieran a inaugurar nunca más la Feria Internacional de Salónica. Lo único que se consigue es encender la mecha de una revolución estúpida que apenas dura unas horas, pero que ensucia la imagen de la ciudad. Cuando uno se pasea por el centro al día siguiente, aquello parece el día después de un bombazo terrorista.

lunes, 25 de marzo de 2013

Vasilis Papageorgopoulos: el alcalde que perdió la sonrisa.




Con el exalcalde de Salónica había coincidido en diversas ocasiones. Desde el primer día, mi mujer me había advertido de que Papageorgopoulos era un cero a la izquierda.; el típico personaje que está en política gracias a su popularidad y a sus buenos contactos.


La primera impresión que me llevé de él fue parecida: un galán bien vestido que no paraba de sonreír y saludar. Detrás suyo, una cámara y una comitiva de palmeros le reía las gracias complaciente y le decía en todo momento lo que debía hacer.  En definitiva, una marioneta a la que los miembros del partido manejaban con astucia.

  

Papageorgopoulos llevaba en política desde 1978, primero como diputado, después como viceministro y finalmente como alcalde. 

11 años en la alcaldía en los que no ha hecho nada por la ciudad. O por lo menos ha hecho menos que el alcalde actual, que solamente lleva tres años en el Ayuntamiento. Giannis Boutaris lo primero que hizo al llegar fue investigar las cuentas, que no cuadraban de ninguna manera. Algunos trabajadores del Ayuntamiento denunciaron irregularidades y todo acabó en los tribunales. Pero de la sentencia hablaremos después; centrémonos en la figura del condenado.


El día de la condena todos los periódicos glosaron su figura. Lo que más me llamó la atención, como aficionado al deporte, fue su pasado olímpico.


Vasilis Papageorgopoulos fue un gran atleta. Velocista de gran calidad, fue campeón de Grecia de los 100 metros en 7 ocasiones. Además, ganó el oro en los Juegos del Mediterráneo de 1971, en Izmir, y la plata en Algiers cuatro años más tarde. El “Médico Volador” disputó la hegemonía del ruso Valery Borgov en los Juegos de los Balcanes durante varios años. Sus mayores logros se produjeron en los campeonatos de Europa, consiguiendo ganar la medalla de bronce en Helsinki (1971). Tras la lesión que se produjo en Munich (1972) destacó en la prueba de 60 metros, en pista cubierta, conquistando el bronce en los Europeos de Grenoble (1972) y la plata en Munich (1976). Como nota curiosa, Papageorgopoulos poseyó en récord de Europa de las 100 metros durante 13 días, que fue lo que tardó el recién fallecido Pietro Menea en batirlo.

   

Papageorgopoulos participó en los Juegos Olímpicos de Múnich de 1972. Desgraciadamente, se lesionó en los cuartos de final de los 100 metros y no pudo participar en la semifinal.


Tras el bajonazo que supuso aquello, el griego “aparcó” la disciplina y se dedicó a los 60 metros, aunque ello le obligase a desplazarse más de 200 kilómetros para ir a entrenar -en Salónica no había pistas-. En Kavala inició su recuperación, convirtiéndose en un especialista de la disciplina y en uno de los mejores de Europa. Una historia de superación que imagino que el tiempo se encargó de engrandecer.


Leo en la prensa que Papageorgopoulos era un ídolo nacional, no solo de la ciudad. Los entrenamientos con el equipo de relevos eran seguidos por miles de personas en el estadio, que se llenaba de universitarios. Fue elegido mejor deportista griego en dos ocasiones. 

Tengamos en cuenta que en Grecia los atletas eran considerados auténticos héroes. No debía ser fácil llevar el tema de la popularidad, el dinero y la fama para gente tan joven, aunque unos lo llevaron mejor que otros. 

La popularidad de Papageorgopoulos hizo que fuese elegido abanderado de la delegación griega en los Juegos Olímpicos de Montreal, en 1976. Algunos dicen que lo eligieron por el simple hecho de “ser guapo”. No participó. 

En 1978 “fichó” por Nueva Democracia. Un rostro popular y carismático para el principal partido de la oposición de entonces. Fue viceministro de Deportes con Mitsotakis entre 1991 y 1992. Renunció a su escaño en 1998 para presentarse a la alcaldía de Salónica, que logró con un 54% de los votos en la segunda vuelta. 


Papagoeropoulos, el “Príncipe“, el “Jefe” o el “Médico Volador”, siempre sonreía, incluso cuando entraba y salía de los juzgados. “Su” televisión (TV100) debía iniciar el telediario con alguna noticia suya, respondía a las preguntas de los ciudadanos en uno de los programas, pero resulta que las tenía escritas previamente, avisaba a las cámaras cuando salía por la noche a algún acto, etcétera. 

Dicen que era uno de los bigotes más famosos de Grecia hasta que se lo afeitó, hecho éste que causó gran conmoción entre el sector femenino de la población tesalonicense. Siempre con sus impecables trajes, acudía al peluquero cada día antes de ir al Ayuntamiento. Si no podía asistir, lo hacía llamar para que fuera a peinarlo a su despacho. Vívía en uno de los barrios caros de Salónica que está en las afueras, pero nunca cogía el coche. Nunca se sentó al lado del chófer en el coche oficial. 


No dudó en invitar a primeras figuras del mundo de la canción durante la Navidad, hecho éste que enervó a la oposición, porque costaban una fortuna y no tenían nada que ver con la fiesta. 

  

Vasilis Papageorgopoulos, el hombre que hacía y deshacía a su antojo en el despacho -de 200 metros cuadrados y chimenea- acaba de ser declarado culpable de malversación de fondos públicos. El exalcalde ha sido condenado a cadena perpetua, la primera condena de este tipo para un malversador. Junto a él, otros cuatro miembros del Ayuntamiento han sido condenados a distintas penas y por distintos delitos. Desde luego, casi nadie se esperaba semejante condena y todos se preguntan si será la primera de muchas. ¿Un escarmiento? ¿Un aviso para navegantes? Sin ir más lejos, ya se ha filtrado que 40 ayuntamientos están siendo investigados por haber encontrado indicios de irregularidades. 


Al escuchar la sentencia, se le apagó el rostro. Perdió la sonrisa y dejó de mostrar sus blanqueados dientes -es dentista de profesión-. Por momentos perdió la compostura, soltó alguna lágrima y maldijo al tribunal. Poco después cubrió las esposas con una chaqueta. Esta vez no tenía respuestas a las preguntas de la prensa.


Tras enterarse de la sentencia, algunos seguidores que aguardaban en la puerta le gritaron:
- ¡También a Kolokotronis lo metieron en la cárcel!    


sábado, 4 de febrero de 2012

Salónica en tres días.



 La colonia española de Salónica estamos de enhorabuena. El día 26 de marzo de 2012 Ryanair estrena una nueva ruta que nos conectará con España sin escalas. Hasta ahora no era posible. Al ser catalán, me va cojonudo porque los vuelos son Girona-Salónica. 

Como la clientela que utiliza las líneas de bajo coste suele viajar pocos días, voy a echarles un cable. Este post va dirigido, principalmente, a los que cumplan los siguientes requisitos:

- Viajeros de mochila a quienes les guste mezclarse con la gente y ver lo típico de cada lugar.
- Ciudadanos que estén dispuestos a caminar, pero también a sentarse y descansar con un buen frappé en la mano. 
- Aventureros a quienes les guste disfrutar tanto de un museo como de una taberna o de un partido de fútbol.
- Amantes o amigos de la historia.
- Aficionados a la fiesta con ganas de pasarlo bien.


Salónica merece mucho la pena a pesar de salir poquito en las guías. Es una ciudad grande y muy variada. Está plagada de estudiantes y sus dos universidades, la Aristóteles y la de Macedonia, son prestigiosas en toda Grecia y parte de los Balcanes. No es extraño ver grupos de estudiantes chipriotas, búlgaros y de otras nacionalidades. Salónica fue elegida Capital Europea de la Juventud 2014. El visitante podrá observar que la ciudad anda un poco revolucionada por la construcción del metro. Los problemas en los pagos están haciendo que las obras se retrasen y cada vez parece más difícil que estén acabadas en 2014. En la zona del mar están renovando gran parte del paseo marítimo. 

/…/

Nada más bajar del avión y una vez recogidas las maletas o la mochila, se puede o coger un taxi o el autobús. Del aeropuerto al centro hay entre 5 y 10 kilómetros. Aunque los taxis aquí no son ni la mitad de caros que en Cataluña -sé de lo que hablo-, recomiendo usar el autobús. A veces a los taxistas se les “va la mano” con el taxímetro cuando se trata de ir o de volver del aeropuerto. 


La parada del autobús está justo al salir de la terminal y, como sólo pasa una línea, la 78, es imposible equivocarse. Un billete sencillo cuesta 80 céntimos si se compra en un quiosco -hay uno al lado de la parada- o 90 si se hace dentro del propio bus, en la máquina. ¡Atención que no da cambio! Hay que validarlo al subir en una de las máquinas naranjas. Los buses suelen ser dobles y se accede a ellos por cualquiera de las puertas. No suele pasar el revisor, pero mejor no arriesgarse porque las líneas más largas, como ésta (va desde el Aeropuerto hasta la Estación), son las más frecuentadas por los inspectores.     

Una voz va recitando las paradas en griego y en inglés. Desde el aeropuerto hasta las paradas centrales de la ciudad hay unos 20 minutos, dependiendo del tráfico. La dos paradas más importantes del centro son Kamara, inconfundible por el Arco de Galerio que “la guarda” y la Plaza Aristóteles, un kilómetro más allá siguiendo la Vía Egnatia. La línea muere en la estación de tren, en la misma avenida. 

Salónica está llena de hoteles y de pensiones interesantes. El nivel y la calidad de los mismos es bastante bueno. Los precios son parecidos a los de España y varían según la temporada. En la misma vía Egnatía, entre la Plaza Aristóteles y la Estación hay algunos de los más conocidos. La zona, a día de hoy, está patas arribas por las obras de metro. En el barrio de Ladádika y otros colindantes hay hoteles de calidad notable y están cerca del mar. Éstos son más caros que los anteriores aunque si se busca bien se pueden encontrar ofertas interesantes para el bolsillo. Es cuestión de preguntar.

Una vez hospedados, ¿qué es lo que no hay que perderse?

- La Plaza Aristóteles, el Arco de Galerio, la Estatua de Alejandro Magno, el Palacio de Galerio, la Rotonda, la Torre Blanca y la Iglesia de Άγιος Διμίτριος son los lugares más conocidos de la ciudad.

Podríamos empezar nuestra ruta matutina por la Iglesia de Άγιος Διμιτριος, cerca de la parte alta de la ciudad. Nos acercaremos al altar y bajaremos a la cripta por la parte derecha. A veces la puerta parece cerrada pero no lo está. Conviene saber también que no se permiten visitas a la cripta en horas de liturgia. En la iglesia será el lugar donde veremos más turistas de toda la ciudad, la mayoría de países de Este.


Bajaremos por la callecita del Soldado Desconocido (Άγνοστου Στρατιότου) y nos asomaremos al Agorá, que está muy cerca y pilla de camino. Suele estar cerrado, pero no importa porque todo lo que hay que ver se ve desde fuera, donde además hay algún cartel informativo. Seguimos en dirección al mar y cruzamos la Plaza de los Jugzados (Πλατεία Δικαστιρίων), que tiene más de parque que de plaza. Allí hay una curiosa iglesia bizantina (Παναγία Χαλκέων), la Estatua de Benizelos y los antiguos Baños turcos, hoy convertidos en sala de exposiciones. Desgraciadamente, tanto al iglesia -salvo si hay misa- como los baños suelen estar cerrados. Cruzaremos la Egnatia, que es la principal vía de la ciudad y pasearemos por una enorme avenida que conduce a la Plaza Aristóteles.        

Una vez en el mar, nos dirigiremos hacia la Torre Blanca por el paseo marítimo. Como la torre es también museo, sigue los horarios de los museos. Creo que cobran 3 euros por persona. Es sumamente interesante y, aunque no tienen teléfonos-guía en español, merece la pena subir y visitar las diferentes plantas.

Desde arriba de la torre se divisa la Rotonda o Iglesia de San Jorge. Recomiendo subir por la Plaza Navarino (Πλατεία Ναβαρίνου). Para ello, deberemos retroceder un poco volviendo por el paseo por el que hemos venido y cruzar por el primer semáforo. Por el camino nos encontraremos algunas llamativas estatuas. Remontaremos la plaza hasta encontrarnos con las ruinas del Palacio de Galerio. Se puede entrar y es gratis, aunque la puerta está en el otro lado. Dentro hay paneles de información y planos que ayudan al turista. Prácticamente todo lo que hay que ver se ve desde la misma plaza, así que si tienen prisa o están cansados, pueden saltarse la visita. Divisaremos el Arco de Galerio al fondo y la Rotonda poco más allá. Como en la Rotonda no hay misas, se rige por el horario de los museos. Es más espectacular desde fuera que desde dentro.


- Para que la visita fuera completa, deberían visitarse también las siguientes iglesias: Santa Sofía, la Metrópolis y Axeiropitos. Están prácticamente “en ruta” o hay que desviarse un poco, pero merecen la pena. Hay muchas más iglesias en la parte alta, pero como la visita es de tres días, las pasaremos por alto.

- Otra variante de la ruta sería la de empezar pronto por la zona de Eptapirgo. Para llegar allí hay que coger el bus 23 o estar dispuesto a caminar cuesta arriba. Las vistas de la ciudad desde la parte alta son espectaculares y las fotos quedan fantásticamente bien. Luego se puede bajar andando hasta Άγιος Διμίτριος y seguir la ruta indicada.

- Los mejores museos de la ciudad son el de la Torre Blanca, el Museo Arqueológico y el Museo Bizantino. Están muy cerca el uno del otro y sé que hay una entrada conjunta del Arqueológico y el Bizantino, si se desea. Si la visita a la ciudad es de dos o tres días, tengan en cuenta que son grandes y “gastarán” dos o tres horas.


COMIDA.

Si hay algo por lo que destaca Salónica es por su oferta y calidad culinaria, conocida en todo el país. Se puede comer prácticamente a cualquier hora y no es muy caro. Hay muchos locales de comida rápida y pocos restaurantes para gourmets. Es el paraíso de los estudiantes.

¿Qué comer? Ustedes mismos. Todo está rico. ¿Qué es lo más típico de aquí? La “bougatsa” y el “soublaki”. Lo primero se come para desayunar -básicamente es hojaldre con crema o con queso- y lo segundo para comer o cenar -es pincho de carne-. A partir de ahí, “a jugar”. 

¿Qué beber? El vino más típico es el Retsina, aunque produce dolor de cabeza. Conviene pedir el vino normal de la casa a granel que lo sirven en jarritas de medio. El ouzo y el tsipouro son los licores preferidos por los abuelos. 

Los griegos se pasan el día bebiendo café. Dejo este enlace.

- Un día hay que pasarse por el barrio de Ladádika a comer o a cenar sí o sí. Busquen tabernas típicas y no duden en preguntar a los camareros.

- Otro sitio parecido obligatorio es la Plaza Átonos, pegada a la de Aristóteles. En realidad son una serie de calles peatonales que se entrecruzan. Ha bajado mucho y hay algunas tabernas demasiado turísticas, pero les gustará. 

- La zona de Eptapirgo, en la parte alta de la ciudad, contiene algunas de las tabernas más elegantes, típicas y buenas, pero está un poco lejos. Hay que coger el bus 23. Busquen alguna en la que haya música en directo.

- Ouzo Melathron está junto al mercado, cerca de la Plaza Aristóteles y de Ladádika. En esa misma zona hay varios muy pintorescos, decorados como en las islas. 

- Big Bazar. Cerca de San Demetrio, es ideal para estudiantes. Una serie de bares unidos dentro de un patio interior, que parece que albergaba el antiguo mercado. Decoración rústica y sencilla, animación y buena gente es lo que encontraréis allí. Si van un jueves, un viernes o un sábado a partir de las 22:00 lo tendrán difícil para encontrar sitio. Y eso que hay unos cuantos. 


CAFETERÍAS.

Las cafeterías en Grecia son “de categoría” y los precios son exagerados. Puestos a pagar, ahí van algunos de los mejores sitios para tomarse un café o una cerveza: 

- Torre de OTE. En la torre de comunicaciones, que es como una especie de Pirulí, hay un bar. Hay que coger el ascensor. Está en altura, es de los que gira y puedes ver toda la ciudad mientras bebes algo.

- Zona Eptapirgo. Allí hay alguna terraza con vistas espectaculares. Bus 23, recuerden.

- En la zona del puerto hay muchas cafeterías. Desde el Kitchen Bar de una de las puntas hasta el hotel Makedonia Palace encontraremos muchas a lo largo del paseo. En la misma Plaza Aristóteles hay unas cuantas dignas de París. En la terraza de la última  planta del hotel Ilektra Palace, en la misma Plaza Aristóteles, se puede tomar café a casi cualquier hora. Algunas de las más conocidas son Ernest, Le Nouveau café o Le Garçon.

Se puede pedir café en muchos sitios y llevarlo en la mano para irlo sorbiendo. Sale baratísimo y se sirve en vaso de plástico, claro.


FIESTA.

En Salónica “no se duerme”, dicen. El problema es que sale bastante caro. Los precios de las cervezas no suelen bajar de los 5 euros y los de los cubatas de 9 o 10, dependiendo del sitio. Los griegos son mucho de sentarse y charlar, incluso por la noche. Es por éso que las cafeterías están abiertas y llenas hasta altas horas. 

La zona más conocida para ir de juerga es Vilka. Está en las afueras y hay que coger la línea 31 en dirección a KTEL, que es la Estación de Autobuses. Hay varios “bouzoukia” y locales grandes llenos de gente joven. En caso de duda, sigan a las jóvenes que suben al bus maquilladas. No tiene pérdida. Ir a un “bouzoukia”, que sería como una sala de fiestas con música en vivo, requiere dinero. Muchas veces, dependiendo del cartel de la noche, hay que reservar mesa. Una mesa larga para ocho o nueve personas debe costar unos 150 euros, que incluyen una botella de bebida alcohólica. Asistir a un “bouzouki” es toda una experiencia, aunque “para gustos, los colores”.

DEPORTE.

Aquí se vive el deporte muy intensamente, principalmente el fútbol. La línea 10 nos lleva al campo de Aris y la 14 al del PAOK. Si lo que se desea es baloncesto, el Aris juega en el Alexandrio, pabellón que está dentro del recinto ferial. No hace falta coger el bus. El PAOK de baloncesto juega en las afueras y la combinación de buses es complicada. Lo mejor sería coger uno cualquiera de los que va a IKEA y preguntar al chófer por la parada más cercana. Cualquier derby entre los dos equipos les volverá locos así como cualquier partido contra el Olympiakós, el Panathinaikós o el AEK

ÚLTIMOS CONSEJOS.

Tres días en Salónica no son suficientes. Sólo da tiempo para ver el centro y visitar los principales lugares. Hay bonitas zonas de playa y barrios interesantes que deberán ser visitados en el futuro. Con más tiempo y vehiculo propio se pueden hacer muchas y muy diversas excursiones por los alrededores. Durante el verano la cantidad de posibilidades aumenta.

viernes, 28 de octubre de 2011

Un San Demetrio accidentado.



En el post de ayer me dediqué a explicar las dos celebraciones que tenemos esta semana. Lo sucedido ayer merece otro, aunque sólo sea para completar y hacerse una idea de lo que se está viviendo por aquí.

Resulta que, además de celebrarse ayer el patrón de Salónica, en Bruselas se decidía la quiebra o no quiebra de Grecia, el recorte o eliminación de la deuda, etcétera. Es curioso ver como ahora todo el mundo sabe de economía. Incluso en los bares o en el autobús la gente habla de dinero, de hipotecas y de impuestos. Cuando salió Fernando Alonso, todos entendían de mecánica automovilística y de estrategias de equipo. Sabemos más de economía que los propios economistas, y el presidente y sus ministros son unos incompetentes.

Tras ocho horas de negociación, los ministros de los países más afectados por la crisis han dado sus respectivas ruedas de prensa a las tres de la madrugada. A Grecia le quitan el 50% de lo que debe, dicen. Ya se lo cobrarán por otro lado, digo.

Por cierto, me comentaron ayer que el desfile del “Día del No” les cuesta a los griegos una pasta enorme, con lo que posiblemente sea el último que se celebre. Es de sentido común aunque seguro que hay gente que se queja.


Pero ese no es el tema del que quiero hablar hoy.

El día de San Demetrio levántate temprano si quieres coger un buen sitio porque la iglesia se llena hasta los topes. La misa mayor empieza antes de las 8 y acaba casi a las 12. Aguantar las 4 horas es misión imposible. Como lo “importante” de la liturgia suele ser entre las 9:30 y las 10:30, se debe entrar por la puerta a eso de las 9.  Ayer, ni por esas. La cola a las 9:30 llega a la calle, donde se han colocado las velas y un icono que la gente venera. Evidentemente, paso de hacer cola e intento hacerme sitio dentro de la fila que entra al templo. El interior de la iglesia parece un mercado. La gente va y viene co velas en la mano intentando clavarlas y encenderlas donde toca, tarea harto difícil porque hay codos por todas partes. Calculo una media hora para “saludar” a los iconos grandes que hay junto a las velas y renuncio. Cojo la mano de mi mujer y casi a gritos le digo que huyamos de ahí, porque hay mucho ruido. 

En días como estos lo mejor es subir las escaleras y seguir la ceremonia desde las alturas. Sentadas en las escaleras encontramos a las “primeras víctimas”, es decir, aquellas a quienes les flaquean las piernas. Cualquier agujero es bueno para aposentar el trasero, a pesar de correr el riesgo de que te pisen y de que no veas absolutamente nada. En la parte de arriba no hay tanta gente, aunque evidentemente es más estrecha, cosa que dificulta la circulación. En los laterales apenas hay una fila de bancos que llevan ocupados desde primera hora de la mañana. Con suerte hay sitio en el “fondo sur” y podemos apoyar la espalda contra la pared. 


Desde arriba el lugar luce espectacular. La presencia de algunos políticos y de muchos militares me molesta bastante, porque “roban” el sitio de la gente de a pie. Se nota que ayer pasaron el brillo a las lámparas, que utilizaron la aspiradora para limpiar las alfombras y que los policías llevaron sus uniformes al tinte. Un gran cuadrado cerrado con barras y cuerdas separa al pueblo llano de “los ladrones”. 

Las celebraciones ortodoxas se realizan detrás del iconostasio, con lo que la gente no ve nada. El mejor sitio para intentar seguir la Eucaristía y “ver lo que se cuece” es el que hay al fondo de la zona alta. Acceder a ella en días como éste es casi imposible. Arzobispos y curas rodean el altar. Mucha barba blanca y mucha barriga. El poder y la riqueza de la Iglesia Ortodoxa en Grecia es exagerado. No me cansaré de decirlo. Pero la gente responde.


Los cantos bizantinos transcurren uno tras otro y prácticamente no se detienen nunca, contestando lo que dice uno de los obispos e iniciando otro salmo que será repetido casi hasta el infinito. Para que os hagáis una idea, no hay menos de treinta hombres divididos en dos coros, situados uno a cada lado de la nave principal. Algunos tienen un auténtico vozarrón que, unido a la potencia de los micros, hacen que uno se quede sordo. Los cantantes tienen mucho protagonismo durante la celebración. 

Como estamos en la parte de arriba y cerca del pasillo, se hace difícil centrar nuestra atención en la misa. Lo abuelos se han vuelto a poner el traje, las señoras mayores cuchichean y nos muestran el peinado que se hicieron ayer en la pelu, los niños pequeños aguantan poco y van de un lado al otro sin estarse quietos, los extranjeros se pierden o no saben dónde ir, la gente joven envía mensajes por el móvil, etcétera. Todo ello envuelto en un ambiente festivo menos religioso de lo normal. No es de extrañar que el Arzobispo Metropolitano de Salónica llame al orden. Como cada año, dos enormes iconos fueron puestos cerca del iconostasio, al fondo de los pasillos, para que le gente pudiera besarlos durante la celebración. Normalmente, la gente va pasando en fila durante la misa. En medio del caos los hay que echan fotos y no respetan el turno de la fila, claro. Este año había seguridad privada y por orden de los de arriba se prohibió “la procesión”. 

En el pasillo unos van y otros vienen. Las abuelas se han sentado en unas pequeñas escaleras que están justo al principio del pasillo, con lo que ayudan poco a la buena circulación de la gente. No hay quien las mueva. Además, tienen una posición privilegiada desde la que ven algo de la ceremonia. “No nos moverán”. De repente, ante mi incredulidad, veo que por una esquina asoma un hombre mayor con bastón, que no logro comprender qué hace ahí. Es cojo y le cuesta caminar. No entiendo cómo diablos ha conseguido subir las escaleras. A duras penas y apoyando el palo entre los pies de la gente consigue pasar al otro lado. Nuestro sitio era bastante bueno, aunque, como sucede en estos casos, hay gente que se coloca delante de ti cuando crees que va a ser imposible que alguien quepa entre esas dos viudas bajitas. Siempre cabe uno más. 

Otra de las situaciones habituales es la de la señora mayor que se va. Fue la que llegó muy pronto, como debe ser, y encontró sitio. Ahora se quiere ir, pero hay tapón. Encima, se halla atrapada entre el banco de madera y “el balcón” de piedra. Está en “barrera”, con lo que muchos coyotes revolotean por allí en busca del preciado tesoro. Dos o tres señoras ayudan a mover el banco para que la mujer pueda salir. El que menos ayude es el que se llevará el sitio, me digo. Y efectivamente, premio para el calvo del bigote, un caradura que había llegado el último. Porque esa es otra. Los últimos serán los primeros. Sigue entrando gente cuando la misa está apunto de terminar y sólo hace que molestar. Es como entrar en el último toro porque es gratis. Y pobre de ti si les dices algo. 

Uno de los diáconos lee el Evangelio desde el púlpito ante la atenta mirada de los feligreses, quienes como yo, no entienden nada porque es en griego antiguo. Es acabar la lectura y salir buena parte de la gente en estampida. Los conflictos entre los que se marchan y los que llegan aumentan considerablemente. Yo no entiendo ni a los que se van ni a los que acaban de llegar. Los que lo pagamos somos los que estamos junto a las zonas de paso. ¡Inocentes de nosotros, que creíamos tener el mejor sitio! 

Aguantamos algo más de dos horas -o a mí me lo pareció-. Pero el show sólo acababa de empezar. La verdad es que mejor nos hubiera ido esperar un rato. A uno le da la impresión de que todo el mundo ha decidido marcharse justo cuando lo haces tú. Las escaleras han quedado prácticamente bloqueadas y bajarlas sin tropezar será objetivo difícil. Un ciudadano se la juega por la rampa de piedra con riesgo a romperse la crisma. Apenas ganará unos segundos al crono, el muy imbécil. Algunos van a contracorriente y suben mientras el 90% de la gente baja. Estoy por soltar un “éstas no son horas, señores”. A medida que vamos bajando, la dificultad para moverse es mayor. El tapón que se ha formado en la puerta no permite ni ir para adelante ni para atrás. Se oyen gritos de los que están fuera, pero los que están dentro empujan. Gracias a la montonera, podemos acceder a las velas, que apenas podemos encender y clavar entre tanto sudado. Nada más colocar la vela, aparece un barbudo sucio y la quita junto a muchas otras ante las protestas de la multitud. Es el encargado de hacerlo, pero muchas velas apenas llevan unos segundos encendidas y el cabreo de la gente es palpable. Una mujer le grita: “¡ustedes hacen negocio, no tienen vergüenza, no tienen vergüenza! El hombre se defiende diciendo que sólo cumple órdenes y que no hay sitio para más velas. Es bastante patético, la verdad. Rendimos homenaje a las imágenes y decidimos salir. Por la puerta principal de la iglesia no se puede porque está reservada a las autoridades y porque hay “soldaditos” formando. La gente está siendo literalmente aplastada, pero nadie hace nada. Nos movemos a paso de tortuga. Siguen oyéndose gritos desde fuera de gente indignada que quiere entrar, aunque la ceremonia está prácticamente acabada. 

Una vez fuera hay que cumplir la tradición de echar un vistazo a las tropas. Junto a la iglesia los espabilados han plantado su chiringuito: imágenes, llaveros, panecillos, cirios, recuerdos y demás. Han cerrado la calle, pero detrás de la valla hay indignados con pancartas. Y allá que me voy. Aunque hay policía y soldados, no ponen problemas para que la gente se acerque a la zona donde está el alcalde. El señor Boutaris se coloca justo en el lugar donde aparcan los coches oficiales y recibe a las autoridades a medida que van llegando. Algunos políticos de segunda fila son los que hacen acto de presencia este año. Llegan casi al final de la misa para hacerse la foto y dirigir unas palabras a las televisiones. La gente increpa a todos y cada uno de los “luce chapas” que van llegando. Nos hallamos entre los indignados y las autoridades, con lo que en caso de que lloviesen proyectiles en forma de huevos o yogures, podríamos acabar siendo víctimas colaterales. El más vilipendiado es el que tiene mayor rango, el ministro de defensa, que encima provoca saludando a la gente y gritando como el que más. Sorprendentemente, nadie tira nada. La reflexión que nos hacemos mi mujer y yo es la de que la gente “no puede más”. Ni siquiera respetan el día del patrón. Cualquier cosa puede pasar aunque yo le digo que: “con 6100 euros al mes que cobra cada diputado -los ministros bastante más- me dejo insultar. Va en el cargo”. 


Como siempre suelo establecer paralelismos e inventar metáforas, traslado lo vivido a la situación del país. La gente con un cabreo del copón, asfixiada por las deudas y marginada por la clase dirigente, encantada de haberse conocido. Unas fuerzas del orden que sirven a la voz de su amo y bloquean las puertas del pueblo, un pueblo sumido en el caos que intenta entrar por la puerta a empujones y aplastando al otro si es necesario, porque no lo respeta y no le importa. La iglesia poderosa intenta poner orden dentro del templo, su casa, pero a la vez “sacude” al gobierno. Los sermones finales del arzobispo suelen ser duros con el poder y muchas veces más políticos que religiosos. Los que protestan no saben muy bien a quién representan y no tienen una cabeza visible, pero “disparan” contra todo y contra todos. De ese desorden y de esa falta de uniformidad intentan sacar provecho los partidos de extrema izquierda, que están siempre en contra del gobierno, diga lo que diga. En un caldo de cultivo como éste y tras la resolución de ayer en Bruselas, todo irá a peor. Ya veréis.  

martes, 25 de octubre de 2011

San Demetrio y el “Día del No”.




El 26 de octubre celebramos San Demetrio (Άγιος Δημήτριος), que es el patrón de Salónica. 


A pesar de tener un cargo importante dentro del ejercito romano, nunca dejó de ser cristiano. No dudó en predicar el Evangelio entre los suyos y en convertir paganos, cosa que le costó la vida. El emperador Maximiano no podía permitir que un procónsul nombrado por él predicase la palabra de Dios. Demetrio fue detenido y martirizado en la cárcel, donde murió a manos de sus celadores. Cuenta la leyenda que antes del martirio recibió la visita de Néstor, luchador cristiano, al que bendijo antes de la pelea a muerte contra el romano Liaco. La victoria de San Néstor en el combate llegó a oídos del emperador, que como respuesta, mandó asesinar a Demetrio y cortar la cabeza de Néstor con su propia espada. La ejecución tuvo lugar el 26 de octubre del año 306. El cuerpo del primero fue arrojado a las bestias, aunque sus seguidores lo enterraron en secreto. La importancia de su figura tuvo reconocimiento en tiempos de Constantino el Grande. En el siglo V se construyeron dos iglesias en su honor, una en Sirmium, la actual Mitrovic en Serbia, y otra en Tesalónica. 



La iglesia de San Demetrio es la más grande de Grecia y conserva en su interior las reliquias del mártir. La basílica fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1988. Es de cita obligada para todos los turistas ortodoxos que nos visitan y merece la pena invertir dos horas del viaje. Maltratada por incendios y terremotos, conserva prácticamente la estructura original, aunque no hace falta ser un experto para comprobar que las restauraciones han sido muchas y muy diversas. El sarcófago con las reliquias quizás sea los más conocido, pero conviene acercarse al altar y tomar las pequeñas escaleras de piedra que te llevan a la cripta, donde dicen que el “Megalomártir” fue torturado. Descubrir nuevas teselas es una de mis aficiones, ya que hay unas cuantas y a cual más escondida. Es imposible descubrirlas todas en una primera visita. Los mosaicos más antiguos son los mejores, claro. El día del patrón conviene ir pronto a la iglesia para coger sitio porque no se cabe. Además, los políticos y las altas autoridades eclesiásticas se dan cita y ocupan gran parte de los asientos.

Fachada de Agios Dimitrios.

Dos días después de San Demetrio, Grecia celebra el “Día del No”. El 28 de octubre se celebra en “no” de Metaxas a Mussolini. Grecia celebra dos fiestas nacionales, una el 25 de marzo y otra el 28 de octubre.

En la madrugada del 27 al 28 de octubre de 1940, el embajador italiano de Atenas le hizo llegar un ultimátum al general Ioannis Metaxas según el cual Grecia debía rendirse. Ese “no” tajante fue el que quedó en la historia. 

Grazzi, el embajador, escribió en uno de sus libros: Apenas tomamos asiento, y ya que era un poco más de las tres de la mañana, le dije inmediatamente que mi Gobierno me había encargado de hacerle llegar un escrito, que no era si no el ultimátum de Italia a Grecia, con el cual el Gobierno Italiano exigía la disolución de las fuerzas armadas griegas, a partir de las 6 de la mañana del 28 de octubre de 1940. Metaxas comenzó a leerlo. Detrás de los vidrios de sus gafas, veía sus ojos en lágrimas. Cuando terminó de leerlo, me dijo con voz triste pero firme: «Alors, c'est la guerre» («Entonces, es la guerra»).

Tres horas más tarde, los italianos entraban en Grecia. Los planes de invasión se vieron truncados por culpa del mal tiempo y por la gran defensa del bravo ejército griego, inferior en número y con muchos menos medios. La mala coordinación entre los generales italianos era más que evidente y tuvieron que batirse en retirada. Los griegos penetraron en Albania, que era aliada de Italia. Sin embargo, tras la muerte de Metaxas, la llegada de los alemanes lo cambió todo. 

Escudo de la División Alpina italiana.

El “no” se celebra con un desfile militar y de miembros de asociaciones griegas descendientes de damnificados de la guerra. Se ve mucha bandera y se saca a relucir ese patriotismo un poco ultra que los griegos llevan dentro. También desfilan los alumnos de las escuelas. ¡La que se montaría en España si desfilasen estudiantes y tanques juntos! 

Este año dicen que los alumnos, en señal de protesta por la situación en la que nos hallamos, lucirán brazalete negro. Además, probablemente giren la cara hacia el otro lado cuando pasen por delante de las autoridades. Es su manera de luchar y reivindicar que ellos también se sienten abandonados. Las estatuas de los militares que hay repartidas por la ciudad aparecen llenas de flores y se realizan pequeños homenajes de asociaciones menos importantes.


Es curioso ver como la gente recuerda el “Día del No” pero se olvida de quién fue Metaxas en realidad. Curiosamente estableció un régimen fascista represor aunque logró avances en muchas cosas. Hizo falta un enemigo común para que todas las fuerzas, incluso las más antigubernamentales, se juntarán y lucharan. Las paradojas de la historia harían que unos fascistas, los griegos, fueran derrotados por otros, los alemanes.  

Metaxas adoptó incluso el saludo fascista.

sábado, 10 de septiembre de 2011

Exposición Internacional de Salónica.



Hoy 10 de septiembre el Presidente del Gobierno de Grecia, señor Papandreu, inaugura la 76 edición de la Exposición Internacional de Salónica.

El presidente Giorgos Papandreu en la edición del año pasado.

Como cada año, el presidente pronuncia un discurso en la sala de prensa del recinto de la exposición que es seguido por fieles seguidores y periodistas “a sueldo“. Lo que es un baño de masas dentro de la sala -sólo están acreditados miembros del partido, autoridades y periodistas- fuera es una protesta en masa. Este año dicen que hay 7000 policías por las calles de Salónica, todos pendientes de las manifestaciones y de las protestas. 


El día en que se inaugura la exposición no se puede circular por Salónica porque las calles están cortadas desde buena mañana. Este año parece que todo está más controlado, en parte porque el alcalde de la ciudad es socialista, como el presidente, algo que no sucedía los años anteriores. A partir de las 18:00 no es conveniente moverse por el centro porque suelen haber disturbios. 

Concentración del P.A.M.E.

En la televisión llevan varios días ensañándonos el mapa de la ciudad, el lugar y la hora a la que empiezan cada una de las manifestaciones. Parece un plano de guerra: a las 18:00 los del PAME (el partido de los trabajadores de aquí; la UGT)  se reúnen en la estatua de Benizelos, a las 18:30 los agricultores en la Plaza de Aristóteles, a las 18:30 los seguidores del Iraklís (sí, sí, como lo oyen) saldrán desde el campo municipal, los estudiantes desde la facultad de filosofía, los indignados en la Torre Blanca… De este modo, una infinidad de asociaciones que, con mayor o menor motivo, aprovechan la presencia de los medios de comunicación para hacerse notar. Hay que reivindicar lo que sea. Evidentemente, camuflados entre los partidos de extrema izquierda, grupos anarquistas intentarán dinamitar el tema. Esperemos que la cosa no se salga de madre porque la situación en Grecia sigue empeorando. Grecia no ha cumplido con la Unión Europea, no así Portugal e Irlanda, que sí lo han hecho. Están esperando la sexta dosis, pero no llega. Las tiendas siguen cerrando, el paro creciendo, los estudiantes ocupando la universidad -¡y eso que no han empezado las clases!-, los médicos, los taxistas, los transportes públicos, los basureros, etc… en huelga y muchas cosas más. Incluso los policías han aprovechado la situación para protestar porque, como funcionarios públicos, han visto reducidos sus sueldos considerablemente. 

Las manifestaciones acabarán rodeando el recinto de la feria.

La confianza de los mercados está por lo suelos y los intereses por la deuda han crecido una barbaridad. Grecia está en la bancarrota, aunque no oficialmente, claro. Será por no meter el miedo en el cuerpo a la gente.


Los tesalonicenses siguen acomplejados. No me canso de repetirlo. Entienden que, para los políticos de Atenas, el norte no existe. Sólo les interesa la zona para recaudar impuestos. Viviendo acomplejados, no avanzan. No seré yo quien diga si Salónica es más bonita que Atenas, pero desde luego, es mucho menos caótica. Los tesalonicenses no lo entienden así y por eso este día es como un día de reivindicación de todas las asociaciones de la zona norte. Acercarse a las puertas de la exposición en manifestación se ha convertido en algo así como una tradición. Y digo yo que, cuando esto sucede, la protesta pierde su sentido. Lo que debería suponer una muestra de cabreo se convierte en poco menos que una “fiesta de la democracia“. Eso sí, como he dicho, algunos grupos marginales ondean sus banderas rojas y negras, encienden bengalas y tiran cócteles molotov a los pobres policías. Quemarán containers, romperán algunos cristales y tirarán piedras. El mobiliario urbano será el que pague el pato como tantas veces.


La exposición internacional no podía escaparse de la crisis. Incluso hubo rumores de que no se produciría. No hay dinero y no hay empresas dispuestas a plantar su stand a cambio de nada. Sólo 12 países se verán representados este año, cuando hace unos 10 años superaban los 40. En los tres años que llevo aquí, la exposición ha empeorado bastante. Es algo palpable. El precio de la entrada vale 4 euros cuando el año pasado eran 6.


La Exposición Internacional de Salónica era la más importante de los Balcanes. Todos los países de la zona estaba interesados en promocionar sus empresas y sus negocios en Grecia. Era un auténtico referente, una oportunidad para captar clientes y para vender. La ciudad se llenaba de gente de toda Grecia e incluso de países vecinos. Era, por qué no decirlo, una inyección económica muy importante. Hoy todo aquello ha desaparecido. Cada año los mismos pabellones y las mismas cosas: el de la India, el de Chipre, el de nuevas tecnologías, etcétera. Nada nuevo bajo el sol. Este año el país invitado es Serbia, país amigo de Grecia. Recuerdo que el año pasado fue Hungría y hace tres años Italia. 

Este año lo más interesante de la exposición son los conciertos que se organizan por la noche. Eleftheria Arvanitaki y Vassilis Papakonstantinou, entre otros, harán las delicias de todos nosotros.

No dudo que Papakonstantinou nos deleitará con “La canción de las plazas”, dedicada a los indignados que se reúnen en las plazas para protestar.

Todo apunta a que pasaremos el día secuestrados en casita y viendo el europeo de baloncesto.

Se me olvidaba… Ayer, con motivo de la exposición, Dimitris Mpasis y Giannis Kotsiras nos brindaron un concierto maravilloso.