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sábado, 3 de enero de 2015

Grecia y el eterno retorno. ¡Qué viene el lob… SYRIZA!



NOTA: de un tiempo a esta parte vuelvo a estar en España. Por lo tanto, primer post escrito sobre Grecia desde la distancia.


Después de un tiempo sin hacerlo, vuelvo a hablar de política en el blog. Grecia está de moda otra vez por lo mismo de siempre. Se veía venir y lo sabían, pero remediar la situación es imposible –y lo saben también-.

Grecia es un país ingobernable. Repito, ingobernable. Y el que no lo quiera ver es porque no ha viajado o no ha vivido allí. Desde el momento en el que el país depende de Europa para pagar los sueldos de los funcionarios y las pensiones, no hay nada que hacer.

Para empezar: los mismos ineptos llevan gobernando el país durante más de 40 años. Han robado, engañado y vivido muy bien mientras la gente de la calle sufría para llegar a fin de mes. Han dejado el país arruinado y en ruinas, nunca mejor dicho tratándose de Grecia. Por si fuera poco, han mirado hacia otro lado con los escandalosos casos de corrupción. Cómplices, ladrones y cobardes. No han hecho las reformas estructurales que necesita el lugar, al margen de cerrar ERT de la noche a la mañana y otras actuaciones hechas a saco.

Los griegos creen que hace unos años su país era rico. Tenían una imagen tremendamente distorsionada de la realidad en la que vivían. Nosotros, sin ser el modelo de nadie, siempre hemos tenido la idea de que Grecia era un país corrupto y pobre. ¿Qué visión se acerca más a la realidad?

Ahora bien, las faltas de respeto no las tolero. Estos días he escuchado barbaridades en la radio que no me han gustado. Dar lecciones morales desde el país de los casos Gürtel, Pujol, ERE, NOOS, Bankia, etc… tela. Escuchar que todos los griegos son unos vagos, mangantes y demás no se corresponde a la realidad. Mienten. Ya no dicen “que se vayan del euro”, ahora, directamente, “que los echen”. 

A todos esos tertulianos expertos en Grecia por un día, les diría que el problema no es si gana o no el SYRIZA: el problema es la pobreza. Ahora Tsipras es Belcebú. Ganó las elecciones europeas y no se acabó el mundo. Algunos creen que con él llega el Apocalipsis. Desde Europa meten miedo, que es lo único que pueden hacer de momento, a parte de bloquear el siguiente tramo de ayuda, no porque vaya a ganar el SYRIZA, otra trola, sino porque ahora mismo no hay Gobierno con el que negociar.

Yo soy el primero en decir que Alexis Tsipras, si gana –si le dejan ganar…-, no va a poder hacer prácticamente nada de lo que promete. Será preso de los pactos firmados por los presidentes anteriores. Pero los periodistas mienten cuando dicen que el SYRIZA es partidario de la salida de Grecia del euro, por ejemplo.

El miedo es libre, pero cabrea que lo fomenten partidos que han dejado el país hecho unos zorros. Cuando el país quebró, la palabra tabú era “bancarrota”. Ahora reconocen sin tapujos que la quiebra se produjo y se les llena la boca: “bancarrota si gana el SYRIZA”. Por culpa de ND y PASOK hay un partido nazi en el Parlamento que crece y crece, incluso teniendo miembros en la cárcel. Miembros, por cierto, a los que no juzgan y acuden a votar como si nada. Dentro de poco los tendrán que soltar, me temo.

Hace tiempo que digo que Grecia debería salir del euro. Será una catástrofe para todos aquellos que se han forrado robando, o tal vez no porque sus “ahorros” están en Suiza a buen recaudo, pero ¿qué perderá el que no tiene nada?

Podemos y SYRIZA se parecen, eso es innegable, pero el partido griego no es nuevo como el español. Ha ido creciendo con el tiempo y ha conseguido aglutinar a gente de la izquierda de ramas distintas. Hay una cosa al respecto que no me gusta: hay demasiado socialista tránsfuga en el partido. Demasiadas calvas y pelos grisáceos. Sesentones que le vieron las orejas al lobo y cambiaron de acera. Diputados que hace un par de años reverenciaban a Papandreu y ahora se arrodillan ante Tsipras. Lamentablemente, no habrá purga. A Tsipras lo llamaban el nuevo Papandreu –el Papandreu padre-, por cierto. Una familia, la de los Papandreu, de la que no se librarán los griegos nunca, puesto que Giorgos, el ex Presidente que la lió parda, acaba de fundar un nuevo partido. Destrozó el país, hundió el PASOK –partido que fundó su padre- junto con Venizelos, y ahora le clava la estocada. La pera. Es curioso lo de los socios de gobierno de Nueva Democracia: todos han acabado defenestrados. Primero el LAOS, de extrema derecha, luego el DIMAR, de izquierda moderada, y ahora el PASOK, al que algunas encuestas lo dejan fuera del Parlamento. ND se queda sin partidos con los que poder pactar, porque los Griegos Independientes, a pesar de sus posiciones moderadas, parecen dispuestos a hablar con Tsipras.

Para mucha gente, equivocada o no, el SYRIZA representa la esperanza. Salir o no del euro les importa poco. Quizás no sean conscientes de lo que se les podría venir encima, pero quieren cortar con los partidos tradicionales. Están hartos, quemados, cabreados, decepcionados y tristes, epítetos que bien podrían definir al Presidente Antonis Samarás, al que se le ve claramente tocado. Quizás por eso adelantó la elección a Presidente de la República sabiendo que lo tenía casi imposible: ¿quería perder y quitarse de en medio? Necesita meterse en un balneario y dejar de tomar pastillas.


Nota final: no es descartable una victoria de Nueva Democracia. ¡La cara de tontos que se les quedaría a los del SYRIZA si sucediera!

martes, 8 de noviembre de 2011

Papandreu, el último surrealista.




Desde luego, la calificación de “surrealista” para definir lo que estamos viviendo estos días posiblemente se quede corta. Hemos pasado del póker y del ajedrez a los trileros y al timo de la estampita. Todo ésto sería muy divertido de no ser porque nos estamos jugando el futuro, no sólo del pueblo griego sinó también del europeo.

Papandreu "el trilero".

Los hechos narrados en anteriores post han tenido su continuación los últimos días. ¡Ríanse ustedes de ciertos culebrones! La realidad supera a la ficción. 

Somos el hazmerreír de Europa, la oveja negra, el grano en el culo, los pobres grieguitos que tienen lo que se merecen por votar a quien votan y por no pagar los impuestos. No es para menos. La comedia representada por los líderes del PASOK y de Nueva Democracia no han hecho otra cosa que proyectar al exterior la imagen de un país de pandereta, donde todo el mundo hace lo que quiere o no sabe lo que hace. 


El presidente Giorgos Papandreu “se rajó” y devolvió las cartas al crupier. El ministro Venizelos, la amenaza de transfuguismo de algún diputado y la cara de pocos amigos de Sarkozy acabaron por convencer a Jorge III. Posteriormente, se celebró una moción de confianza en el Parlamento. Buscaba refrendar sus últimas decisiones en casa. Recibió el apoyo esperado -153 a favor- y tomó aire. El viernes por la noche la gente se juntó frente al televisor esperando ver sangre. El final de la película parecía tocar a su fin y, a medida que pasaban las horas, el resultado se complicaba. Los canales cambiaron su programación y los reporteros se lanzaron a la caza del político. Mientras los líderes seguían hablando dentro del hemiciclo, algunos diputados salían a orinar, momento éste que era aprovechado por los periodistas de las alcachofas. Los socialistas que parecían rebotados empezaban a hacerse los remolones y a no soltar prenda. Olía a chamusquina otra vez. A lo mejor contagiados por su jefe, habían estado faroleando también. No se entiende que digan que “el discurso del presidente nos ha convencido”, porque no dijo nada que no hubiera dicho hace tres días. De este modo, Papandreu superó la moción de confianza con lo que quedarse hasta casi la una despierto no sirvió para nada. 


Lo surrealista del tema es que el presidente había anunciado antes de la votación que, en caso de ganar, estaría dispuesto a crear un gobierno de concentración nacional con la intención de afrontar la crisis todos juntos. Evidentemente, eran pocos los que alcanzaban ya a entender a Papandreu. La cuestión es que él estaba dispuesto a sacrificar el puesto y el gobierno siempre y cuando la política a seguir fuera la misma. Quería que se aplicasen los acuerdos firmados aunque él no fuera el presidente. Menuda patata caliente para la oposición, otra vez. Samarás no aceptó porque sería absurdo encabezar o participar en un nuevo gobierno cuya política viene definida por el anterior. El pobre Samarás cada vez me da más pena. Papandreu lleva la iniciativa siempre.


El presidente anuncia que se reunirá con Carolos Papoulias, presidente de la república, para comunicarle sus intenciones. Los periodistas se agolpan junto a la valla y en cuanto aparece Papandreu salen despedidos a presión. El parlamento está a pocos metros del lugar donde recibe Papoulias a los políticos y de ahí la expectación y las apreturas. Otra vez la imagen que proyectamos es lamentable. Hay más de 50 canales acreditados en la zona que conectan en directo tres o cuatro veces al día. Los periodistas extranjeros se vuelven protagonistas y son también entrevistados. Entienden más bien poco a excepción de alguno que vive aquí y ya está acostumbrado. 


Satisfecho y encantado de la vida, se filtra la postura del presidente, que no es otra que la ya sabida: no habrá elecciones -“sería catastrófico para la nación“ (!)- y sí un gobierno de salvación/concentración nacional. Parece obviar un “pequeño” detalle… ¿Estará Samarás de acuerdo?

Samarás, siempre a la contra, también visita a Papoulias y le comunica su postura. Sólo acepta negociar el gobierno de coalición si se va su “amigo” Papandreu. De lo contrario, elecciones. El presidente de la república sale mucho en la tele últimamente pero no dice nada. Marioneta.



No hay acuerdo y las bolsas tiemblan otra vez. Los niños vuelven a hacer travesuras ante la mirada asombrada del resto de Europa. ¿Pero esto qué es? Los periodistas toman definitivamente partido en contra de los políticos. La situación les supera. Son absolutamente incapaces de reconducir la situación y nadie baja del burro. 


Imagino que a Papoulias se le está acabando la paciencia. El esperpento no termina. Dos compañeros de universidad que compartieron residencia, que fumaron juntos (¿qué fumarían?), que persiguieron a las mismas chicas y descubrieron el rock, no consiguen o no quieren ponerse de acuerdo en algo tan importante. A nadie le entra en la cabeza. Samarás tiene todas las de perder. El prestigio del dirigente del PASOK está por los suelos desde hace mucho tiempo y no tiene nada que perder. Es un cadáver político como Zapatero. Su amigo Antonis, que será el futuro presidente, baja en los índices de popularidad a pasos agigantados. 

Samarás a la batería.

No hay acuerdo y por lo tanto hay incertidumbre. El domingo las televisiones conectan de buena mañana y los programas prácticamente se hacen desde la verja. Se dice que se van a reunir Papoulias, Papandreu y Samarás. Al parecer, Samarás se negaba a asistir a no ser que le llamase el propio Carolos. Papoulias “se rebajó” y le llamó. La informaciones a lo largo del día sobre si se reunirían o no, el movimiento de coches, las cantidad de cámaras y cábalas varias ocuparon la programación. Primero la reunión era a media tarde, después por la noche… Entraron por la puerta de atrás y los periodistas empezaron a darse golpes en la cabeza. La imagen de Papoulias, Samarás y Papandreu sentados en una mesa grande con un transcriptor al fondo protagonizó las portadas. Parecía un padre que iba a abroncar a sus hijos o un profesor que iba a reprender a sus alumnos. Los chicos, con las cabezas bajas, parecían dispuestos a cooperar. 


En la verja todo era nerviosismo, empujones y conexiones. Algunos fotógrafos intentaron poner orden para que no sucediese lo del día anterior por la mañana. Mejor evitar posibles avalanchas. Hora y media más tarde la puerta se abre y aparecen los protagonistas. Sin embargo, no habrá declaraciones y no se abrirá la verja. Alguien tira papeles por detrás de la valla. Los reporteros se pelean por un trozo de papel. Es todo tan patético… En ese papel viene la resolución que se ha tomado. No hay nota de prensa, no hay declaraciones de nadie, nada. 


Ha habido acuerdo. Samarás acepta cooperar con un gobierno de salvación que se creará en tres o cuatro días. Papandreu no pertenecerá al gobierno y renunciará al cargo. El presidente será elegido por consenso. Mantendrá la presidencia hasta las nuevas elecciones que serán el 19 de febrero. Le ha costado despegar el culo de la silla, pero parece que esta vez la cosa va en serio.

Trichet y Papadimos.

Se barajan varios nombres y parece que el mejor situado es Lucas Papadimos, profesor en Harvard actualmente, ex director del banco nacional de Grecia y segundo de Trichet en el BCI varios años. Es un socialista serio y de pocos aspavientos. Parece que precisamente es lo que necesita el país: seriedad y tranquilidad. Lo que demuestra la inteligencia de Papadimos es que ha declarado que en tres meses no va a poder solucionar nada. Puede marcar las pautas a seguir, pero nada más. Es economista y banquero, que es a lo que va Europa. Personalmente, no aceptaría el reto. La situación es delicadísima a pesar de que la marcha de Papandreu puede ayudar.   

   

Mientras escribo, siguen las negociaciones. Se está discutiendo quién va a formar parte del nuevo gobierno y quién va a ser el presidente.

Me veo obligado a añadir que Papadimos parece haber sido descartado. Toma fuerza el nombre de Vassilios Skouris. Me gustaría saber el motivo por el cual la opción Papadimos ya no se baraja. El favorito ahora es el presidente del Tribunal Europeo de Justicia.



viernes, 4 de noviembre de 2011

Papandreu, la soga, el póker y el ajedrez.


"¿Por qué hemos llegado a esta situación?"

Se suceden los acontecimientos a una velocidad inusitada y mi blog no puede quedar al margen. Grecia parece el centro del mundo. En la vida hubiera imaginado la cantidad de cosas que se están diciendo y escribiendo sobre el país. 



No sé yo si Papandreu será aficionado al póker, al mus o al ajedrez, pero desde luego no me extrañaría. Faroles, cartas marcadas, órdagos, engaños…



El primer ministro es como aquel gran maestro al que le invitan a jugar unas simultáneas. Una partida la juega en el parlamento griego y la otra en Bruselas. La segunda no es una sede fija. Él es ese jugador que no se rinde a pesar de llevar desventaja de piezas y estar en una posición casi indefendible. Tiene el rey descubierto.    


1. Papandreu o el “donde dije digo, digo Diego”. 

Debido a las presiones recibidas, el presidente se ve forzado a retirar la propuesta de referéndum. El “maestro” atacó a la desesperada con una de sus torres, pero un movimiento de la reina le hizo retroceder. Uno de esos jaques que, en el fondo, no sirven para nada.

El desarrollo de los hechos ha sido, más o menos, el siguiente: 


- Papandreu se saca de la manga un referéndum -jaque inesperado- para que el pueblo decida si está de acuerdo con la decisión tomada el día 26. Es decir, condonación del 50% de la deuda a cambio de nuevos ajustes. 



¿Qué hubiera supuesto el referéndum? Básicamente, o la soga o la guillotina. Si saliera el “sí”, Francia y Alemania -los verdugos- apretarían un poquito más el nudo de la cuerda. Posiblemente sólo alargaría nuestra agonía, pero ganaríamos tiempo. A lo mejor aparece alguien como el Rubio con la escopeta o como Robin Hood con las flechas. El “no”… no quiero ni pensarlo.  Fuera del euro, fuera de Europa y Papandreu y sus ministros decapitados como María Antonieta. Allí, sí, allí, en la Plaza Syntagma. El silencio, el “fiu” de la hoja cayendo y la ovación. Cabezas rodando por doquier y expuestas en el Museo de la Acrópolis. El “sí” supondría seguir jugando al ajedrez, pero sin peones.



- Se produce la reunión del G20 en Cannes. La cuestión griega es el “Tema”. Ni Obama, ni Zapatero, ni leches. Sarkozy, Merkel, Papandreu y Venizelos. Partidas de cartas y de ajedrez. La tensión se palpa en el ambiente y en la mesa. No es para menos; el francés y la alemana llevan un cabreo de aúpa. Habían pactado las tablas incluso teniendo ventaja posicional, pero al final el griego non las aceptó. Se sienten traicionados y por ello Sarkozy se niega a salir a recibir al griego en la alfombra roja. Son como niños. Cuando todos creíamos que Papandreu daría un paso atrás, se reafirma en lo dicho para sorpresa y canguelo de todos, incluido Venizelos. Habrá referéndum. Lo dicho, en lugar de enrocarse o proteger el rey de alguna manera, pone la torre en C8. 

 


- Es decir, el presidente no va de farol aunque la partida apenas acabe de empezar. Los jugadores recelan unos de otros aunque saben que un referéndum supondría jugárselo a todo o nada. Papandreu parece dispuesto a ello. Total, para lo que le queda… 


En el mismo avión, Venizelos se planta. Le dice a su jefe que deje de lanzar órdagos y que retire la propuesta de votación. -¡Acepta las tablas, hombre!- le dice. No tiene juego ninguno; apenas una pareja de doses como Paul Newman en el Golpe. A partir de ahí, dejan de hablarse. Sí, sí, como lo oyen. La típica pelea de pareja que consiste en no dirigir la palabra al otro hasta que uno da el primer paso -en forma de beso-.
En Cannes sólo faltaba Paco Martínez Soria.

A las 4:45 de la mañana (!!!) el ministro le envía una carta a Papandreu en la que le explica las razones por las cuales está en contra de la consulta. Tras muchos esfuerzos, el bueno de Venizelos había conseguido un acuerdo favorable para las dos partes y ahora podía quedar en nada por culpa de la “brillante” idea de su presidente.

Evanguelios Venizelos.

- A lo largo del día se van sucediendo declaraciones de unos y otros. Varios miembros del PASOK muestran su disconformidad y declaran que votarán en contra de la moción de confianza. 

¿El referéndum la última bala de la recámara?

- Por la tarde, se reúne el consejo de ministros a puerta cerrada. Nadie sabe por qué, pero alguien le filtra a la BBC que Papandreu se “ha pegado un tiro”. Los rumores de suicidio político son infundados. No ha tirado el rey en señal de rendición, no. Recibe el respaldo de los suyos porque “rectificar es de sabios“. No habrá referéndum y los mercados respiran. ¿Le han hecho entrar en razón o qué diablos ha pasado? ¿Tablas? O es un gran maestro o es un trilero de los de Canaletas. 

- El presidente se reúne en el Parlamento con los miembros de su partido, ya con las cámaras presentes. Pronuncia un discurso sorprendentemente triunfalista, dándose constantemente golpes en la espalda y diciendo lo bien que lo está haciendo. Se autoproclama el salvador de la patria. La partida estaba perdida, sin alfiles ni peones, pero ha conseguido un empate. Les cuesta un poco, pero al final los diputados aplauden tímidamente. Posteriormente toma la palabra el Ministro de Economía, que al parecer ya se habla con el jefe, y explica cómo está la situación a día de hoy. Es quien realmente sabe jugar a esto. En el ajedrez hay que tener paciencia. Saber esperar el momento es fundamental. No hay que dejarse llevar por corazonadas.


"Yo esperaba que encontrasemos una solución entre todos..."

- Se filtra una información que dice que Papandreu soltó lo del referéndum para ver la reacción de la oposición. Es un truhán. Una jugada genial a la par que maliciosa. Le está forzando a Samarás a que se moje o a que pruebe el veneno. La situación del jefe de la oposición es complicadísima. Le toca mover ficha pero cualquier cosa que haga se le puede girar en contra. Se encontraba en una posición cómoda hasta que el presidente hizo una jugada de espera, moviendo el rey una casilla. Si anima a los suyos a votar el “no”, la quiebra le caería encima y bien podría acabar lapidado cerca de las Cariátides. Pero si promueve el “sí”, está dando la razón al gobierno, eligiendo por tanto la soga. Todo apunta a que Samarás, quemado por la situación, acepta un posible futuro gobierno de coalición al ver que Papandreu ha retirado el referéndum. Si esto ha sucedido realmente así, es decir, que ha sido una maniobra del presidente para pillar a la oposición por la corbata, le ha salido extraordinariamente bien. Ha salido airoso del farol, vamos.

- Pero entonces, si Papandreu le ha dicho que está dispuesto a crear un gobierno de salvación nacional, ¿por qué diablos mantiene la moción de confianza? Si todo está pactado y el gobierno tiene los días contados, ¿para qué la moción? ¿Por qué no firma las tablas también en la segunda partida? ¿Qué es eso de arriesgar el rey a cambio de nada?


- Hagamos política ficción. 

a) Gana la moción y todo sigue igual. Los recortes no tardan en llegar y la gente toma las calles otra vez. Bueno, lo de tomar las calles pasará de todas formas.

b) Gana la moción y en tres días promueve la creación del Gobierno de Salvación Nacional. La moción subiría la moral de Papandreu y le animaría a seguir. En el gobierno habría representantes de todos los partidos. Pero que tenga en cuenta Papandreu III que si no se va, se arriesga a no poder salir de casa ni para regar el jardín.


c) Pierde la moción de confianza. Una serie de diputados socialistas se levanta, se acerca al presi y le clava un cuchillo en la espalda. Así, sin más, como a Julio César. El PASOK elige a otro cabeza de turco. 

d) Pierde la moción y se convocan elecciones. En su discurso, Papandreu ha dicho que las elecciones no se llegarían a disputar porque antes el país quebraría. ¿Otro farol? Ciertamente, en caso de elecciones el descalabro del PASOK sería más grande que el del CDS en los 80. Se tendría que refundar el partido. Samarás ganaría las elecciones y se comería un marronazo de tremendas dimensiones . Se quedaría calvo en menos de tres meses y no dejaría de echar las culpas a los otros.

e) Pierde la moción pero eso no impide que se cree un Gobierno de Salvación Nacional. Papandreu deja la presidencia y ponen a otro pardillo.

Estupendo graffiti en las calles de Atenas: Papandreu es uno de los Dalton.

Desgraciadamente, la imagen que estamos dando al exterior es tan lamentable que ríete tú de ciertas repúblicas bananeras. Todos hablan de tragedia griega, cuando en realidad estamos ante una de las comedias más patéticas de nuestra historia contemporánea. Lo único bueno que tiene este esperpento es que desde fuera se dan cuenta que la clase política griega es imbécil. O más que imbécil, estúpida. Lo más fácil desde el exterior es decir que “los ciudadanos tienen el gobierno que se merecen porque lo han votado”. Sí, han votado a este partido -y a este presidente-, pero no esta manera de hacer política.

¿Cómo pretenden que alguien les tome en serio? 

El peluquero más conocido de Grecia recortando cabelleras.


 
¡Bup, bup!

Tuco es el pueblo griego, la soga los impuestos que nos ahogan, la cruz el referéndum, el Rubio ¿el BCI?


miércoles, 2 de noviembre de 2011

Papandreu se hace el harakiri.


Le liberation. ¿Era necesaria la traducción? 

Día 2/11/2011. Portada de libertaddigital.com:





Portada de elpais.com:




Portada de lavanguardia.com:


Portada de elmundo.es:




Portada de clarin.com:


Me abstengo de colgar enlaces a páginas no hispanas. No acabaría nunca.

Grecia y Papandreu están en el ojo del huracán, no cabe duda. ¿Y ahora qué hacemos?

Giorgos Papandreu, presidente griego, la ha liado -otra vez-. Una vez conseguida la sexta dosis de ayuda europea y habiendo sido perdonada el 50% de la deuda del país, no se le ocurre otra cosa que preguntar a la gente, en forma de referéndum, si la acepta o no. Evidentemente, el tsunami no ha tardado en llegar. Las palabras del presidente de una pequeña república de sólo 11 millones de habitantes han provocado el hundimiento de las bolsas y el tembleque de inversores y tecnócratas. Por si fuera poco, anuncia que se someterá a una moción de confianza el próximo viernes. En menos de una semana se ha hecho más famoso que Obama.  

Lo curioso de la cuestión, aunque él lo niega, es que nadie estaba enterado del plan del presidente. Ni siquiera sus propios ministros parecían estar al corriente. El ministro Venizelos estaba en el hospital cuando se produjo la decisión. ¿Casualidad? El pobre empezó a sentir fuertes dolores en el vientre hace tras días, lo que le llevó a ingresar en el hospital. Lo que nos faltaba. La de chistes fáciles que se nos vienen a la cabeza… Que si está cagado, que si tantos viajes en avión le han provocado una aerofagia aguda, que si le ha sentado mal la última comilona -cada vez está más gordo-, etcétera. Ahora en serio, tanto estrés y tanto viaje han pasado factura. El peso del ministro tampoco ayuda. Papandreu, por su parte, se está quedando en los huesos. En dos años ha envejecido lo que nosotros en diez. Incluso más que Guardiola. Sorprendentemente, presidente y vicepresidente se reunirán en Cannes, en la cumbre del G20. ¿Por qué no lo hacen aquí? ¿Por qué no lo visitó en el hospital?

Las reacciones dentro de su propio partido tampoco se han hecho esperar. Varios diputados se han declarado en rebeldía y amenazan con no votar a favor en la moción de confianza. La oposición se ha tirado directamente a la yugular. 

Cadáveres polítcos.

Las reacción internacional -sólo hay que echar un vistazo a la prensa- no ha podido ser peor. Franceses y alemanes le toman por loco y por traidor. No es para menos. Veremos si consiguen hacerle cambiar de opinión, aunque el presidente griego sigue asegurando que ellos estaban enterados de todo.

Nadie entiende ahora el porqué de esta decisión ahora, cuando ya no hay remedio. No sé si pensar si Papandreu es el nuevo Poncio Pilatos, un jugador de mus tirando un órdago del copón, uno de póker soltando un farol, o un suicida que quiere morir en paz. Lo que está claro es que quiere marcharse. No aceptaron su dimisión y movió ficha. 

Lo sucedido el pasado día 28 fue la gota que colmó el vaso. Los ciudadanos no respetaron los desfiles del Día del No. En las ciudades más importantes hubieron sabotajes e incluso suspensiones. Los políticos de primera fila no se atrevieron a salir de casa. En el de Salónica, que es el principal, se vivieron momentos de caos imprevistos por la organización. Varios manifestantes consiguieron parar una fila de coches militares y se encararon con uno de los jefes. Otro grupo de indignados consiguió llegar a la tribuna donde se hallaba el presidente de la república, Carlolos Papoullas, que se mostró abatido y cabreado. Nunca lo había visto así. Es como cuando vi al Rey cabreado cuando le preguntaron por su salud o cuando mandó callar a Chávez. Muchos alumnos de los colegios giraron la cabeza al pasar por delante de la clase dirigente e incluso algunos levantaron el puño mostrando un lazo negro.  

El Presidente de la República cabizbajo.

Nadie sabe qué diablos pasa con el señor Papandreu, que consigue que el parlamento siga aprobando ajustes y acepte la ayuda exterior, pero a la vez desconfía de todo y de todos. Además, se saca un referéndum de la manga que nadie sabe adónde nos llevará. Porqué si sale el no, adiós al euro y a Europa. O eso dicen. Si sale el sí, sometimiento y protectorado; subida de impuestos, recorte de pensiones otra vez, despido de funcionarios, etcétera. Grecia es un callejón sin salida. El último referéndum fue para decidir si se quería rey o no. Estaba claro lo que se votaba. Ahora, no. Hay periodistas que proponen que el referéndum sea “euro sí o euro no“. Casi nada al aparato. 

Después de mucho tiempo, el presi amenaza con perseguir a los que tienen cuentas en Suiza, o al menos con controlarlas de alguna manera. Llega tarde. No se ha avanzado nada en tres meses. Durante el verano, todos rascándose la barriga. No es capaz de cobrar el impuesto de las piscinas -sólo fueron declaradas 11 en toda Grecia- y ahora pretende poner orden en un país extranjero… 

El futuro presidente del gobierno, Antonis Samaras.

Ayer el gobierno decapitó la cúpula militar, descontenta con la política de ajustes que también afecta a los soldados pensionistas. ¿O hay algo más que no sabemos? Aunque los militares no son santo de mi devoción porque aquí en Grecia se lo llevan crudo, no podían quedar al margen. 

Bastante chapucero todo, la verdad. Que si no hay dinero para pagar las pensiones en octubre, pero luego sí, que si acepto y luego no acepto, que si me voy pero no me dejan, que si moción de confianza, que si elecciones otra vez, etcétera.


Hace dos años Papandreu era el salvador de la patria. Ahora es el más odiado del país y ha hecho santo a Konstantinos Karamanlis, el presidente anterior de Nueva Democracia. Si hay elecciones, saldrá presidente Antonis Samarás, que es más de lo mismo a pesar de ser del partido rival. En caso de haber elecciones, no me extrañaría ver urnas destrozadas y ocupaciones de colegios electorales por la fuerza. 

La noticias se suceden y cambian cada día, cada hora, cada minuto. Los noticiarios echan humo y nos meten el miedo dentro. Pero la vida sigue y, a pesar de las huelgas y las manifestaciones, conviene mantener la calma. Por si acaso, el único consejo que puedo dar, es el de no tener demasiado dinero en el banco, no vaya a ser que volvamos al dracma. Por lo demás, la gente sigue llenando los bares gastándose 4 euros en un café, sigue utilizando el Jeep, el BMW o el Mercedes, sigue vistiendo ropa italiana y comprándose gafas de sol de 300 euros, etcétera. 

Un amigo blogger de la Baleares -de nick Batua- me pasó un enlace que no tiene desperdicio, sobre una ponencia de Leonidas Vatikiotis en el encuentro “Viviendo en deudocracia”. Resume perfectamente las causas de la situación, de las que son culpables tanto los griegos como los inversores. Pinchad aquí.

Gracias a Dios, Messi me reconcilia con el ser humano. Le roba portadas a Papandreu y hace que vuelva a creer.