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miércoles, 27 de abril de 2016

Las griegas y los griegos (esperpento).


Las mujeres griegas llevan botas incluso en los días más calurosos o, en su defecto, zapatos de tacón. Usan pantalones ajustados. Lo más ceñidos al cuerpo posible y a veces diría que un número más pequeño de la talla correcta.

La griega lleva falda larga en la iglesia pero corta fuera de ella. La minifalda, los leotardos gruesos oscuros y las botas forman uno de los conjuntos más vistos. En verano, la época del año menos “elegante”, enseñan sus encantos sin pudor alguno o se ponen vestidos floridos de una pieza. Se ven zapatos abiertos pero con suela de esa que las hace más altas.

La griega usará siempre gafas de sol, incluso en los días más nublados o dentro del autobús. A veces las llevarán colgadas en el pelo todo el día sin utilizarlas; un complemento como otro cualquiera. Muchas de las gafas que llevan pasan de 250 euros. Los enormes cristales cubrirán media cara.

Se ven muchas mujeres teñidas de rubio, a veces rozando el blanco, a imagen y semejanza de las tontas que salen en la televisión. Me dicen los propios griegos que se tiñen y usan tacones para llamar la atención al entrar en un bar. Un poco como cuando entra el forastero en una cantina de Tombstone: ruido de botas, silencio, miradas y una profunda calada.

Debo decir que al principio te sorprende ver a tantas rubias por la calle, pero luego te acostumbras e incluso te das cuenta de que no hay tantas. Son blancas de piel, a diferencia de las turcas o las españoles.

Las griegas se maquillan exageradamente. También las jóvenes. Se pasan. Son coquetas. Las tiendas que venden productos de belleza, perfumes o cremas suelen estar llenas. Frecuentan la peluquería e intentan vestir a la moda. Invierten mucho dinero en su aspecto físico y se cuidan mucho. El exceso de maquillaje se nota. Pero como en las presentaciones hombres y mujeres se dan la mano, no hay riesgo de quedarse pegado.

No soporto que muchas de ellas masquen chicle. Es estéticamente molesto y no casan con el tabaco. Puej. La griegas que fuman lo hacen a imitación de las actrices de cine. La niñas crecen viendo a la gente fumar y por eso acaban fumando también.

¿Son guapas o feas las griegas?

Pues hay de todo como en todas partes. La diferencia principal con otros países es que se arreglan más. La que no veas peinada, no será griega. Claro que cada vez se ven más universitarias dejadas, influencia de lo que ven en otros sitios. Luego comentaré este detalle, que en los hombres es mucho más exagerado.

En cuanto al carácter, son cotillas como las españolas pero mucho más inocentes. En esto España se lleva la palma, sin duda. Diría que el cotilleo de las griegas es más light aunque les gusta mucho. No sólo comentarán lo que hacen las pedorras de la tele, sino también el comportamiento de vecinos o amigos.

Son más creyentes que las españolas. El contraste entre las que van a la iglesia y las que no es grande. En este sentido, hay bastante hipocresía. La gente se casa y bautiza a los niños porque la sociedad lo requiere.

El griego casi nunca es puntual a sus citas. Ni siquiera si éstas tienen un carácter oficial o profesional. En realidad, muchas veces es la propia autoridad la que llega tarde, el propio negocio el que abre cuando le parece o el mismo jefe el que aparece al cabo de una hora con su café en la mano. Ante todo, mucha calma. Parece que les dé igual o no les importe el amigo o el cliente. Ver como se acumulan viejecitos en la cola del banco para cobrar sin que haya nadie en la ventanilla me pone de los nervios. Con toda la parsimonia del mundo el cajero se sentará en la silla para realizar su trabajo. En Grecia no es el cliente el que tiene la razón.

A mí me molesta enormemente la impuntualidad, sobre todo si tengo cosas que hacer después de la cita. El griego -o la griega- saluda como si no hubiera pasado nada y ya está. No entiende que el ser impuntual sea algo malo o descortés. No en vano, se sentará cuatro horas en una cafetería para conversar si es necesario. Los que tenemos costumbre de tomar rápido el café o la cerveza para luego ir a otro bar, lo llevamos claro.

A los amigos se les perdona todo, pero cuando los alumnos llegan tarde todos los días hay que actuar. De lo contrario, se te suben a las barbas. Pero cuesta hacerles entender que la seriedad de un país empieza por estas pequeñas cosas.

Leí en una guía que los griegos no son puntuales por considerar que eso es cosa de ingleses o alemanes, imagino que por no querer dar la imagen de demasiada seriedad o rigidez. A una cita se va con calma o no se va. El reloj se aparta.

La diferencia con España es que aquí se queda directamente en el bar y uno puede tomarse una caña mientras espera. O un café y leer el periódico. El tiempo pasa más deprisa. Llevo tiempo intentando exportar esta costumbre, pero no hay manera. Para empezar, si se te ocurre pedir una cerveza o dos mientras esperas, se te va el sueldo. Hay locales en los que te clavan 4 euros por una mediana. Y un café casi lo mismo. Además, no es plan de empezar a meterse cafés a destajo. Pero lo que me saca de mis casillas es que la persona que llega tarde elija el sitio adónde ir. Que haya llegado tarde no implica que no tenga poder de decisión a la hora de elegir lugar. Aunque repito, para ellos no es considerada la falta de puntualidad algo malo. Ni por asomo. Acabas acostumbrándote e incluso contagiándote, como pasa con otras cosas.

El joven griego es “europeo” en el sentido más amplio de la palabra. Viste ropa cara, lleva gafas de sol de marca, utiliza las nuevas tecnologías y más o menos está pendiente de lo que ocurre en el mundo. Personalmente considero que los estudiantes griegos son espabilados e inteligentes, lo que pasa es que se hallan en un país sin futuro y son muy conscientes de ello. Critican al sistema pero a la que pueden se meten dentro gracias a algún contacto. De charla agradable y tranquila, los griegos pueden de repente volverse de lo más exaltados.

Es curioso y contradictorio que la juventud sea tan inteligente y esté tan bien preparada cuando el sistema educativo de las escuelas sea tan malo. Se enorgullecen de contar con un sistema de enseñanza gratuita, pero pagan matrículas desorbitadas en academias privadas. Me atrevería a decir que más del 90% de los alumnos pisan centros privados de enseñanza, que son los lugares donde realmente aprenden.

Por lo general, el griego es un gran conversador. Intentará convencerte de algo razonando detalladamente sus argumentos. Los universitarios están “conectados” permanentemente y conocen el medio en el que viven. Pierden las formas al hablar de fútbol, pero por lo general son muy agradables. Las personas mayores no son una excepción. Te darán explicaciones casi sin pedirlo y se interesarán por ti si se enteran que eres extranjero.

Los griegos conocen muy bien su historia y se refieren a ella constantemente. Sus referentes son Alejandro Magno, Hércules, Aristóteles, Pericles, etcétera. No hay personajes de la historia reciente de Grecia de los que se enorgullezcan. Kolokotronis, al que metieron en la cárcel, y Pablo Melás, al que asesinaron, son otros de los héroes que tienen muy presentes. Están orgullosos de haber sido los creadores de la Democracia pero a la vez son conscientes de que se la están cargando. Hay mucho sentimiento antiturco todavía y en la prensa salen noticias sobre el país vecino constantemente.

A los varones les gusta ir bien vestidos, pero no a todos. Muchos jóvenes prefieren ponerse el chándal por eso de la comodidad que yo nunca entenderé. Lucirán barba de quince días y aparentarán ir descuidados.

Los hay a los que les encanta aparentar dejadez, como si el físico no les importase un pimiento. El pelo cuidadosamente despeinado y la pinta de andrajoso encaja dentro del recinto universitario. Las cafeterías cercanas siempre estarán llenas y se moverán al ritmo que marquen los dados, puesto que todos los griegos juegan al backgamon. También juegan a las cartas y al ajedrez. En todos los bares encontraremos juegos de mesa de todo tipo para pasar el rato de manera entretenida mientras se bebe el frappé.

Con el tiempo, me he dado cuenta de que el frappé es el café del turista, del novato o del currante que se lo lleva en la mano. El griego toma expresso frío y otras cosas, dependiendo de la hora. Cuesta acostumbrarse a beber cafés de dimensiones considerables a la una de la tarde cuando el cuerpo pide cacahuetes y cervecita.

Todos los griegos fuman. Son ágiles a la hora de liar pitillos y enlazan un tras otro hasta la hora de comer. Se sigue fumando en muchos locales cerrados, aunque las autoridades cada vez controlen más. No sal muy rentable hacerte fumador en Grecia porque el paquete de marca está carísimo. Claro que no es muy difícil conseguir tabaco de contrabando.


El griego es muy machista fuera del ambiente familiar, pero de puertas a dentro pinta más bien poco, porque es la mujer la que lleva las cuentas, cocina y manda. No os dejéis engañar por las apariencias: la sociedad griega es matriarcal. 

domingo, 3 de enero de 2016

Grecia un año y medio después.


Viajé a Grecia un año y medio después de mi regreso a España. Me lo pasé en grande y me puse hasta las cejas, porque fui de vacaciones, así que tampoco tuve la oportunidad de mezclarme mucho con la gente para ver qué se cuece. Sin embargo, por conversaciones mantenidas con familiares y alguna que otra excursión, he podido sacar las siguientes conclusiones.

El país no avanza. Siguen las mismas obras a medio hacer –el metro de Salónica ahora dicen que terminará en 2020-, las carreteras están cada vez peor –baches y falta de iluminación- y las ciudades están que dan asco de sucias.

La gente no sonríe por la calle. Sin duda, es lo más triste de todo y lo que más ha llamado mi atención. La tristeza se palpa en la cara de la gente. A pesar de haber estado allí en Navidad, que es cuando el país sale a celebrar la fiesta a la calle, no he visto la alegría de otras veces. Había bastante menos parrillas asando carne entre los coches.

La política de “seguidismo europeo” de Tsipras, que es casi la misma que la de los otros partidos años atrás, no le quitaría la presidencia si hubieran hoy nuevas elecciones. Alexis volvería a ganar a pesar de que Grecia va de mal en peor. Los votantes se han cansado de los partidos tradicionales, más preocupados en peleas tribales –primarias en Nueva Democracia- que en hacer oposición. El SYRIZA tiene problemas gordos dentro del partido y algunos diputados se han pasado al grupo mixto, pero de momento aguanta porque la oposición es nula. Eso sí, tratándose de Grecia, todo es posible.

Los emigrantes que de verdad se querían ir, ya lo hicieron. En Grecia se han quedado los jubilados, los estudiantes y los que tenían ya un buen trabajo antes de la crisis. No hay nadie en Grecia que no tenga colegas en Alemania o en otro país de Europa o Estados Unidos.

La gente ahora pasa bastante de la política. No toma en serio a los políticos porque saben que venderían a sus padres por un plato de sopa. A los griegos les ha costado entender que todo es una gran mentira. El referéndum de Tsipras y lo que pasó después les abrió los ojos. Noté cierta resignación. La gente de a pie desconfía tanto de los políticos como de los sindícalistas o de los que se manifiestan cada dos por tres. ¿Dónde se ha visto que el Gobierno apoye una huelga general? Son los mismos perros con distintos collares. Si los recortes previstos por el SYRIZA para 2016 los plantease Nueva Democracia o el PASOK, temblaría Atenas. En el fondo, Tsipras sólo cumple órdenes, como antes lo hicieron Samarás u otros. Ya nadie discute el control de capitales.

Preocupación por el futuro. Parte de la juventud no encuentra trabajo y decide emigrar. Otra intenta alargar sus años universitarios haciendo algún máster o sacándose un posgrado. Algunos aprovechan para cumplir con sus obligaciones militares.

En resumidas cuentas, Europa avanza –más en unos países que en otros- pero Grecia no. Continúa el estancamiento. La mitad de las tiendas han tenido que cerrar y muchas de las que se mantiene abiertas apenas cubren gastos. Las cafeterías y los negocios de comida rápida griega siguen siendo los más rentables del país. Es muy curioso ver lo limpias que están las cafeterías y lo sucias que están las calles. El griego cuida la propiedad privada pero menosprecia la pública. Nadie respeta lo que es de todos. Ellos confunden lo de “es de todos” con “pertenece al Estado”. Recuerdo, para los que no me lean asiduamente, que para los griegos el mayor enemigo es el Estado, porque cobra impuestos, no ofrece buenos servicios, está podrido de corrupción y no protege al ciudadano.

A veces digo que ciertas situaciones que suceden en España me recuerdan a las ya vividas en Grecia –la imposibilidad de crear Gobierno ahora mismo, sería un ejemplo-, pero el día a día de la gente no tiene nada que ver, como tampoco el respeto por las obras públicas, el transporte, la limpieza y muchas otras cosas que no hacen otra cosa que facilitarnos la convivencia. En Grecia hay gente que sigue fumando en los cafés, perros con dueño que siguen cagándose en las calles, estúpidos que siguen sin respetar los pasos cebra e imbéciles que siguen pintando las estatuas más conocidas de la ciudad. España no es ejemplo de nada, pero todas estas cosas se notan y se agradecen cuando uno viene de Grecia.

Sigo pensando que Grecia debería salir del euro. No aguanta el ritmo. Se va quedando atrás. Veremos qué sensaciones me produce el país la próxima vez que lo visite.  


domingo, 18 de enero de 2015

Se les acaba el chollo.



A una semana de las elecciones griegas, quiero reparar en un hecho que demuestra que gran parte de los políticos están desesperados. No me importa quien gane, pero sólo con ver cómo se le ponen los huevos por corbata a alguno, merece la pena estar atento.

A muchos políticos que llevan toda la vida en la silla, se les acaba el chollo. Y lo saben. Noto el grado de acongoje y desesperación en sus caras, en sus acciones y en sus palabras.

  1. Están desesperados porque cambian de partido.

El último en cambiarse de chaqueta ha sido el diputado de DIMAR Vasilis Oikonomou. Sorprendentemente, ha dejado un partido de izquierda moderada para irse a Nueva Democracia. Ha abandonado el barco en el momento de hundirse, porque el DIMAR no entrará en el Parlamento salvo sorpresa.

Muchos militantes y algunos políticos del PASOK de toda la vida, se han pasado a la nueva formación liderada por Papandreu, a ver si así consiguen algo. Theodoros Pángalos, uno de los peces gordos históricos del PASOK, ha dicho públicamente que votará a ND. Me gustará ver qué nos tiene preparado el líder socialista, Evangelos Venizelos, si no logra el 3% de los sufragios. Esto es un “sálvese quien pueda” en toda regla.

  1. Están desesperados porque se tiñen el pelo.

Las viejas glorias han pasado por la peluquería estos días para teñirse el pelo. Parecen otros. Suena ridículo, ¿verdad? Son conscientes de que sus canas no conectan con la gente joven e intentan dar una imagen más moderna. No cuela. La gente está harta de las mismas caras. ¡Hasta tal grado de desesperación han llegado!

  1. Están desesperados porque usan Twitter.
Han aparecido nuevas cuentas en Twitter de políticos veteranos que en su vida habían escrito mensajes. Dudo que las lleven ellos, porque tuitean incluso cuando están en los platós de televisión. Llegan tarde. El tren les ha pasado por encima.

  1. Están desesperados porque evitan el cara a cara.

El presidente Antonis Samarás no ha querido hacer un debate con Alexis Tsipras en televisión. Una entrevista-masaje en un canal afín y nada más. Las encuestas dan como ganador a Tsipras, pero Samarás huye del cara a cara como de la peste. Cree que en lugar de recortar distancias, el debate las agrandaría. No se entiende.

  1. Están desesperados por el lenguaje catastrofista que utilizan.
Hay que meter miedo como sea. “El SYRIZA nos llevará a la bancarrota, a la salida del euro, a ser la Venezuela de Europa, al caos y a la anarquía”. A falta de propuestas, hipótesis. Entienden que la mejor defensa es un buen ataque, aunque éste sea a la desesperada, a gritos y moviendo los brazos. Teatro del malo.

¿Dónde acabarán todos esos políticos que llevan cuarenta años metidos en el partido para conseguir una silla si no son elegidos? Para ellos, empieza una semana de sufrimiento. El principio del fin. Está mal que lo diga, pero… ¡disfrutémoslo!

lunes, 26 de mayo de 2014

Los griegos y el tabaco.


A veces tengo la sensación de que todos los griegos fuman. En Grecia, el café y el cigarro forman un matrimonio perfecto.

Aunque hace tiempo que entró en vigor la Ley Antitabaco por la cual está prohibido fumar en recintos cerrados, raras veces se cumple. Sólo hace falta darse un garbeo por cualquier zona de cafeterías para ver que los ceniceros siguen ahí, quietos, impasibles al paso del tiempo, pidiendo ceniza.

Curiosamente, si a un fumador le pides que apague el pitillo, lo hace sin rechistar. Es consciente de que está incumpliendo la ley y de ahí el silencio.

Que el tabaco suba de precio, no impide que la gente siga “malgastando” su dinero.

En Grecia el paquete se sigue vendiendo en el quiosco de toda la vida, aquí llamado períptero. Hay algún negocio especializado, más tipo estanco, que te venderá puros y pitilleras a precio de oro, pero por lo general la gente de a pie compra en el quiosco.

Se pueden conseguir cajas o paquetes de contrabando sin ningún problema. No hace falta viajar a Andorra, ejem... a Bulgaria. Las transacciones se producen a plena luz del día sin que las autoridades hagan absolutamente nada.

En algunos perípteros se han llegado a vender cigarros a granel. Una manera como cualquier otra de afrontar la crisis.

Nunca he sido fumador, aunque tampoco soy un antitabaquista radical. Sin embargo, reconozco que cada vez me cuesta más entrar en un bar donde se fuma. En Grecia lo llevo claro porque todo sigue igual.

Los hosteleros montaron en cólera en España los primeros días, pero con el tiempo amainó la tempestad. Ahora la gente que quiere fumar, lo hace a las puertas del local y ya está. En el país heleno no se ha pasado de la primera fase. Los propietarios de bares y cafeterías no respetan la ley porque probablemente perderían toda la clientela. A pesar de que el Gobierno ha amenazado con multar a aquellos que no cumplan la ley, los pocos inspectores que hay hacen la vista gorda.

Grecia es el país de Europa donde más se fuma. Cualquier sitio es bueno para echar una calada: dentro del coche, en el pabellón de baloncesto, en un rincón del hospital junto a una ventana, en el colegio, en el pasillo de la universidad, etcétera.

En el cafeneio fuman los abuelos mientras se toman un ellinikó, en las grandes cafeterías lo hacen los jóvenes en las terrazas y los marchosos abusan del tabaco en las discotecas o en los bouzoukia.


Para muchos griegos, fumar es un pasatiempo más. Encenderán un cigarro tras otro al tiempo que sorben el expresso freddo y hablan por hablar. Tanto tabaco y tanto café no puede ser bueno. ¿Tendrán algo que ver con ello los repentinos cambios de humor del ciudadano griego medio?  

domingo, 18 de mayo de 2014

Cuando votar no sirve para nada (esperpento).


A los griegos les encanta votar. El hecho de que hayan sido los creadores de la Democracia yo creo que les excita. Parece mentira que después de todo lo que están pasando sigan yendo a votar como si nada. ¿Acaso no se han dado cuenta de que no sirve absolutamente para nada? ¡Todo el mundo poniendo a parir a los políticos y criticando sus decisiones para luego aceptar entrar en sus listas con un simple movimiento de ojos!

Lo más preocupante es ver como gente joven que conoces, que hace dos días insultaba a Samarás/Venizelos/Tsipras en el bar, aparece con el carné de uno de los partidos. ¡Y te pide que le votes!

Tan grave es que haya gente dispuesta a entrar en una lista por un plato de lentejas, como que haya ciudadanos que los voten.

¿Cómo es posible que hoy sean las elecciones locales y la semana que viene las europeas? ¿Por qué no las hacen el mismo día? ¿Por qué tanto gasto innecesario?

Cada vez que hay elecciones, en Grecia no se dan clases en los colegios ni los viernes ni  los lunes, porque “hay que ponerlos a punto para el domingo”. ¡Se pierden dos días de clase porque hay que colocar una urna y desmontarla al día siguiente en una de las aulas! ¡Hablamos de que a escasas semanas de terminar el curso, con exámenes de por medio y Selectividad, se pierden 4 días de clase! Todo por el bien de la Democracia, claro. Si sumamos a estos 4 días todos los que se han perdido por culpa de las huelgas, los puentes y las protestas, ¿qué nos queda? ¡Pues que ahora quieren alargar el año escolar para recuperar los días perdidos!

A los griegos les encanta votar. Esa sensación de meter la papeleta en la urna y de pasarse el día en el colegio electoral tomando un ouzo con los vecinos no tiene precio.

Hoy aquí son las elecciones locales, en las que se votan alcaldes y lo que serían “presidentes de diputación”. Es decir, hay que introducir dos boletos. Doble placer. Supongo que un tercero haría enloquecer a los jubilados. Además, hoy se vota poniendo una cruz junto al candidato y la semana que viene no.

Lo de las elecciones europeas de dentro de una semana es indescriptible. En las listas hay actores, periodistas, deportistas retirados, tertulianos, cantantes, presentadores de televisión... O sea, caras, faces, jetas. ¿Rostros populares para convencer a la gente?

Está todo tan podrido y hay tanta inseguridad laboral que hay ciudadanos que se meten en política para conseguir tener un sueldo seguro, no para intentar mejorar las cosas.

En la política local es bastante normal que se cuelen rostros populares en las formaciones, pero ahora amenazan con viajar a Bruselas, quizás porque se han dado cuenta que los que mandan están allí. Por eso soy de la opinión de que votar en estas elecciones no sirve para nada.

“No votar es lo peor que puedes hacer”, te dicen. Y al mismo tiempo te aseguran que “por este camino no vamos a ninguna parte”. Yo les respondería que siempre gana la abstención.

Votar no sirve para nada porque todo se decide en Bruselas. Los mismos políticos lo comentan fuera de micrófono. 

La mayoría de ayuntamientos están en la ruina. Yo creo que podrían ir rotando los candidatos porque en el fondo todos son la misma basura. Políticos y partidos distintos aplicando la misma poítica, a eso nos ha llevado la TROIKA y la Unión Europea. Pero la ciudadanía es muy manipulable y volverán a ganar los mismos. Y si no ganan, pactarán con el diablo para acariciar la silla.

A mismos poíticos y misma poítica, mismos resultados, ¿no? Pues eso. Pero a los griegos les encanta votar, no importa a quién aunque nos lleve a la quiebra. En seis años que llevo aquí he vivido más elecciones que en 30 en España.


Tantas elecciones son sinónimo de inestabilidad e incompetencia de los que mandan, no de esa Democracia que ellos crearon, deformaron y se acabarán cargando. 

lunes, 24 de marzo de 2014

Griego al volante, peligro constante.


Conducir por Grecia es sinónimo de aventura. El griego al volante hace lo que quiere, cuando quiere y como quiere. Olvidémonos de prohibiciones, señales, peatones, rotondas, sentidos, preferencias o semáforos: en Grecia manda el claxon.

El coche es más fuerte que el peatón y los pasos de cebra no se respetan, así que más te vale correr para que no te pasen por encima. Los conductores no tienen ningún respeto por los peatones e incluso les pitan para que se aparten. El turista, los primeros días, lo pasará mal cada vez que tenga que cruzar la calle. Conviene ir con mucho cuidado.

Los semáforos, que no siempre funcionan, no dan tiempo al peatón a llegar al otro lado. Se ponen rojo enseguida y se corre el riesgo de quedar en tierra de nadie, en medio de la calle.

En las ciudades grandes el tráfico es insoportable, sobre todo en las horas puntas. Recomiendo evitar siempre el centro e ir a pata o en bus. En Grecia hay varios factores que lo empeoran todo y que se podrían evitar.

Los aparcamientos en dobles y triples filas son de lo más habitual, provocando que el carril se estreche enormemente y forzando a los autobuses a salirse del trazado. Los conductores que bloquean dejan un papelito con su número de teléfono y desaparecen. Los hay que abandonan el coche en el lateral con las luces de alarma puestas y se van a hacer la compra o a dar un paseo.


Las gasolineras suelen encontrarse dentro del casco urbano, con lo que se forman colas en algunas de las vías principales. Evidentemente, cada mañana los camionazos cargados de fuel taponan las calles.
 
En Grecia no hay guardia urbana, o si la hay, no la he visto nunca.

A los profesionales de la conducción hay que darles de comer a parte. No os extrañe ver a taxistas fumando en el taxi o bebiendo frappé, incluso con clientes dentro. Hacen lo que les da la gana porque la calle les pertenece. En cualquier momento pueden parar y recoger transehuntes. Se saltan los semáforos, se meten por direcciones prohibidas, adelantan cuando no deben, giran de manera repentina y hacen pirulas con absoluta impunidad. Los chóferes de autobús no difieren mucho de los taxistas. Aunque no fuman, suelen hablar por el móvil y pisar el acelerador sin reparo alguno.

Los camioneros búlgaros y turcos son auténticos kamikazes. Conviene andarse con ojo si se pretende adelantarlos.

Si en España los más animales son los pizzeros, imagínense en Grecia. Como se lleva mucho lo de la comida a domicilio y las ciudades grandes están llenas de locales, toman las calles cuando empieza a oscurecer. Los repartidores se meten por zonas peatonales, se suben a las aceras, adelantan por donde no deben, se saltan los semáforos y aparcan en lugares prohibidos. Todos estos aprendices de Valentino Rossi se juegan la vida. Por lo general, no llevarán casco e irán hablando por el teléfono móvil todo el rato.

Hay pequeños talleres de reparación de motocicletas repartidos por toda la ciudad. Muchos de los vehículos están trucados y hacen un ruido espantoso. Algún día tiraré a un motorista de éstos al suelo por el puro placer de hacerlo. No los soporto.

El griego corre. A pesar de que el asfalto está cada vez peor, el griego en la carretera pasa de conductor a piloto. Se te pegará al culo y empezará a hacer señales con las luces para que te apartes y le dejes pasar. Van a saco y eso que hay baches.

Los únicos que no van rápido son los abuelos, que circulan por el arcén a paso de tortuga. También tienen su peligro, claro.

Lo de las preferencias en las rotondas, los cambios de sentido y el paso de los cruces no lo tienen muy claro, o mejor dicho, lo tienen claro a su manera. Recomiendo ir despacito y no alterarse cuando empiecen a tocar el claxon. Hacer sonar la bocina forma parte de la cultura griega y no hay que darle más vueltas. No suelen tener piedad con los coches que lucen matrícula extranjera o que son  de otra ciudad.


La gasolina ha subido mucho de precio con la crisis y algunos paisanos han devuelto las matrículas de uno de sus coches. La hojalata se acumula en los centros donde se recauda el impuesto de circulación. Sin embargo, se ven muchos jeeps y coche deportivos por el norte. Al parecer, hace unos años ibas a comprarte un todoterreno y el Gobierno “te subvencionaba”. La gente tenía jeep, pero no casa. La medida, que tenía como objetivo reactivar la industria automovilística del país, acabó endeudando a las familias, que ahoran no tienen ni para gasolina. ¿Qué industria automovilística si todos los coches son alemanes? A nadie le amarga un dulce, claro. ¿A quién no le gusta tener un buen coche?


Si vienen a Grecia y pretenden hacer una ruta durante las vacaciones, recomiendo alquilar un coche, siempre que el conductor no sea novato, aunque tengan en cuenta que el vehículo griego más cómodo para viajar sigue siendo el ferry. Los griegos al volante se vuelven agresivos, incívicos y peligrosos.

sábado, 26 de enero de 2013

Grecia no es España.



A pesar de los paralelismos, Grecia sigue estando a años luz de España en casi todo. En lugar de reducirse, las diferencias entre los dos países van en aumento. España está peor que hace tres años, pero Grecia muchísimo peor. Así que a todos los que se quejan de lo mal que funciona el país les invitaría a que hicieran la maleta y se vinieran a vivir a Grecia tres mesecitos. Alucinarían por un tubo.

En cosas tan básicas como el alumbrado, los sistemas de calefacción de los hogares, los materiales de construcción de las casas, los transportes públicos o las carreteras, la diferencia es abismal. Hablo con conocimiento de causa porque las dificultades las sufro a diario, desde que salgo a buscar el coche para ir al trabajo hasta que regreso esquivando basura y pedigüeños.

Aunque con el frío del invierno muchos han desaparecido, siguen viéndose vagabundos por la calle que buscan en los contenedores algo que echarse a la boca. En España vi a una persona hurgando entre los desperdicios y me chocó. Probablemente en las grandes ciudades este problema vaya en aumento y ya se estén viviendo situaciones parecidas, pero nada que ver con Grecia, creedme. Aquí muchos viven en la miseria más absoluta.

En España vi un buen número de pequeños negocios que habían echado el cierre, como aquí. Letreros anunciando el “nos trasladamos”, “se traspasa” o “se vende” indican que, en este sentido, sí nos parecemos.

En cuanto a los precios, la compra en el supermercado sale más barata y hay mucha más oferta, así como la ingesta de café o cerveza. La gasolina también es más barata en España; no así los peajes, los taxis o los autobuses. Cenar en un restaurante sale más caro en España, aunque haya más variedad de locales. Los cubatas, la prensa o la ropa tienen un precio parecido en ambos países. La gran diferencia que he visto esta vez es que en España hay más de todo, con lo que debes seleccionar mejor lo que compras. En Grecia solo puedes elegir entre A o B, mientras en España tienes A, B, C, D, E y F. En España se agradecen los sencillos accesos a los centros comerciales, la fluida circulación de los coches y las aceras anchas y limpias. En Grecia cada vez quedan menos grandes almacenes en el centro y hay que moverse al extrarradio.

Por supuesto, en el país heleno han subido los precios bastante más que en España, han recortado los sueldos mucho más y han aumentado los impuestos exageradamente.

¿Hay similitudes entre el caso griego y el español? Evidentemente, porque ambos se encontraban en situaciones parecidas, siempre salvando las distancias. A problemas parecidos, soluciones parecidas. El problema es que se está viendo que en lugar de solucionar, agrandan un problema que parece no tener fin.

Ahora parecen decididos a perseguir la evasión fiscal, cuando hace muchos años que se sabe que la gente esconde dinero negro en Suiza para no pagar impuestos. Aquí con la famosa lista Lagarde y allí con el ex tesorero del PP, Bárcenas, que tenía 22 millones de euros en un banco suizo. En Grecia el ex ministro de Economía, Giorgos Papakosntantinou, va a ir a juicio porque al parecer borró nombres de dicha lista.

A título personal, esta vez he notado mucho más las diferencias entre lo que es una ciudad grande y otra mediana/pequeña. Ahora entiendo porque los emperadores romanos iban a Tarraco a descansar. ¡Qué clima más extraordinario! Me encantó levantarme sin escuchar el ruido de las insoportables bocinas de los coches o poder pasear por las aceras sin miedo a ser atropellado por una moto. Ver como la gente protesta de manera cívica o como los coches te dejan cruzar por el paso de cebra amablemente hacen que Grecia parezca otro mundo, más cercano a Asia o a África que a Europa, desde luego. Lo que más rabia me da es que los griegos que han viajado fuera se han adaptado perfectamente y en cambio, cuando regresan, vuelven a las andadas y se comportan como salvajes otra vez.

Ha habido una cosa que me ha molestado bastante en España y es la costumbre que tiene la gente de tutear al personal. Ese tuteo generalizado tan “progre” en pos de no “crear distancia” y chorradas de ese tipo. Una cosa es el tuteo simpático en el mercado, mundialmente aceptado, y otra en una joyería, en una tienda de ropa o en una cafetería. En Grecia le sirven a uno mucho más amablemente y “con ganas”. Cuando vi a una chica de esas de piercing en la boca -que además mascaba chicle- hablándole de tú a una señora de más de 80 tacos estuve a punto de sacar el trabuco.

El último aspecto que quiero comentar es el de la comida. Aunque se come bien en los dos países, la comida griega va ganando terreno en cuanto a mis gustos. No le hago ascos a unas gambas o a unos langostinos en Navidad, pero tampoco al tasajo heleno, basado en carnes de todo tipo, desde el cordero lechal al gorrino. Antes no era así, claro que en Grecia no hay jamón ni aceitunas rellenas.

martes, 6 de noviembre de 2012

Grecia no tiene solución.


El tripartito griego vuelve a estar en la cuerda floja. No se han hecho los ajustes exigidos por la TROIKA y solo el temor a que una posible salida del euro arrastre a otros países mantiene viva la esperanza de no quebrar. Como condición para recibir una nueva ayuda la TROIKA reclama otros ajustes mucho más duros y que ponen en aprietos a la maltrecha sociedad griega. Las negociaciones entre los enviados y el gobierno de Samarás terminaron después de tensas reuniones entre el Ministro de Economía Gianis Stournaras y los representantes europeos.

El Estado sigue sin funcionar debidamente. La necesidad de echar a la calle a miles de funcionarios se ha quedado en una simple amenaza, porque incluso se dice que han aumentado en número los últimos meses. Parece que esta vez no se van a salvar, aunque nunca se sabe.

El periodista Kostas Vaxevanis fue detenido durante unas horas para luego ser absuelto en un juicio rápido. Se hizo famoso. Publicó en su modesto periódico la llamada "Lista Lagarde", que es una lista que en 2010 entregó la susodicha al Ministro de Economía Papakonstantinou que incluye el nombre de más de 2000 personas y empresas con cuentas bancarias en Suiza. Ilegales o no, las cuentas deberían haber sido investigadas. La lista parecía haberse extraviado hasta que apareció misteriosamente en un cajón del despacho de Evánguelos Benizelos, presidente del PASOK y socio del gobierno. Ante las presiones recibidas la entregó a la comisión o al consejo que se encarga de investigar este tipo de casos aquí. Se lió parda e incluso los implicados fueron interrogados, pero como suele ocurrir en Grecia no pasó ni va a pasar nada. En la lista hay políticos amigos, periodistas a sueldo, altos cargos, empresarios, médicos, etcétera e incluso códigos que no se sabe a quién o a qué corresponden. La cuestión es que de no ser por la presión ejercida por la prensa extranjera -la repercusión fue notable- Vaxevanis seguiría en prisión. Que se ande con cuidado el periodista porque aquí no se andan con chiquitas. Está ya en la lista negra.

Los casos de corrupción se suceden uno tras otro, a pequeña y a gran escala. En eso sí estamos avanzando aunque la justicia deje mucho que desear. ¡Y no será por la cantidad de jueces y de abogados que hay! Los diputados tienen derecho de asilo y no pueden ser juzgados, por ejemplo. Y de corruptos hay unos cuantos. Grecia es como un árbol podrido que habría que arrancar de raíz.

La cuestión que nos ocupa es el gallinero en el que se ha convertido el Parlamento estos días y el papel que está jugando cada líder político en este "circo". Los últimos ajustes deben ser aprobados por el Parlamento pero ni el DIMAR ni el PASOK están dispuestos a aceptar todas las condiciones. Disienten principalmente en lo que respecta a la reforma laboral. El “tridente” no ha llegado a un acuerdo pero el tiempo aprieta y Samarás ha decidido seguir adelante pase lo que pase en la votación.

A partir de aquí todo se complica. Si los dos socios de gobierno votasen en contra junto a toda la oposición, las medidas no tirarían adelante y se acabaría el dinero, porque no se recibiría la ayuda necesaria para pagar ni a los funcionarios ni a los pensionistas en noviembre. Pero claro, los socios apoyan al gobierno en las otras medidas, así que... ¿Cuál es la solución para que se aprueben unas medidas y otras no? ¿Se puede? ¿El paquete de medidas va en un solo "pack"? Si el DIMAR y el PASOK se abstienen, ¿Nueva Democracia gana la votación? Los socios también barajan la posibilidad de abandonar el Parlamento justo en el momento de la votación. Un caos, vamos.

A todo esto decir que el PASOK está en un 6% de intención de voto y el DIMAR en un 4%. Ambos cerca del descalabro, principalmente el PASOK, que hace un par de años estaba en más del 30%. ¿A qué se debe que el PASOK esté al borde de deshacerse? Básicamente porque el pueblo entiende que es el PASOK es el culpable principal de todo, empezando por Papandreu y acabando por Benizelos. Además, los miembros del partido están peleados entre ellos. No hay disciplina de partido en las votaciones y muchos han abandonado el partido. Se habla de refundación, de disolución o de desaparición. Al ritmo que van, no me extrañaría que no entrasen en el Parlamento en las próximas elecciones. Las declaraciones criticándose abiertamente los unos a los otros en la televisión o en la radio son significativas.

Ahora mismo ganaría el SYRIZA, que se mantiene firme, y Nueva Democracia sería segunda a poca distancia. La tercera fuerza con bastante diferencia sería Amanecer Dorado, el partido fascista de ultraderecha que no oculta su racismo excluyente.

Lo que pueda suceder después de la votación es imprevisible. Si los socios se niegan a votar los recortes no sería lógico que siguieran en el gobierno con Samarás, aunque han dicho lo contrario. El SYRIZA ya ha pedido elecciones abiertamente, mientras que Amanecer Dorado se frota las manos.

La semana pasada hubo huelga de periodistas porque el gobierno amenazó con meter mano en su caja -los periodistas, como otros profesionales, pagan un canon que viene a ser como una pensión privada para el futuro-. Hoy ha habido huelga también, esta vez de periodistas, autobuses, taxis, médicos, etcétera. Mañana y pasado mañana hay huelga de empleados públicos y trabajadores convocada por los sindicatos. Tampoco habrá buses, metro, etcétera, principalmente en Atenas. Habrá protestas gordas y puede haber pelea, pasen o no los recortes. Si se vota el “sí” a los recortes, la gente quemará Atenas en señal de protesta. Si se vota el “no”, Grecia podría quebrar el mes que viene y salir del euro. ¿Qué es mejor, morir ahogado o suicidarse?

Ese es el tema: pasen o no las medidas, NO HAY SOLUCIÓN. GRECIA ES UN POZO SIN FONDO Y POR ELLO DEBERÍA SALIR DEL EURO DE UNA PUÑETERA VEZ. Porque hablando en plata, a la gente de a pie se la suda si dracma o euro; lo que no quiere es morir ahogada. Si se vuelve al euro, los que más perderán serán los que han estado robando y los bancos. Así que yo creo que la gente lo empieza a tener claro a pesar de que el SYRIZA, que está en contra de los recortes y a favor de plantar cara a la TROIKA, quiere mantener al país en Europa y en el euro.

El problema principal de la situación es que nadie es capaz de proponer alguna solución razonable, se salga o no del euro. Si no hay "plan b" en Europa, lo va a haber en Grecia...  

miércoles, 29 de agosto de 2012

¿Puede ganar la ultraderecha griega las próximas elecciones?


Sin comentarios. Conmemoración de la Batalla de las Termópilas 2012.

Una entrevista radiofónica concedida por el cantante Lavrentis Maxairitsas me puso en alerta. El artista, reconocido izquierdista, afirmaba sin ningún tipo de pudor que la formación política Amanecer Dorado, de corte fascista, podía ganar las próximas elecciones en Grecia. 

Lo primero que pensé fue que eso era imposible. ¿Puede un pueblo votar a un partido que simpatiza con el Nazismo después de lo del 44? Sin embargo después, tras unos momentos de reflexión, mi pensamiento “se nubló”. Tal como está el país y con el precedente de las últimas elecciones, me empecé a preocupar.

Debido a la inestabilidad política que ha hecho que se multipliquen los pactos políticos “contra natura”, se podría partir el gobierno de un día para otro y se podrían convocar elecciones anticipadas otra vez. Mi segunda reflexión que se basaba en la afirmación de que “todavía queda mucho para los próximos comicios”, se venía abajo irremediablemente.

A la prensa internacional parece interesarle bien poco lo que realmente está pasando en Grecia. Ahora todos los periodistas se creen expertos en economía y no hablan de otra cosa, cuando en el país de la Acrópolis se esta gestando una auténtica revolución. Una serie de hechos que vienen sucediendo desde después de las elecciones, está haciendo que la gente cada vez más se sienta identificada con este grupo de fascistas. Antes nadie hablaba sobre la formación Amanecer Dorado que incluso estaba vetada en algunos canales. Ahora sale cada día en la televisión. Sólo hay que pinchar en la página de Youtube Grecia para ver que los vídeos más vistos son aquellos en los que aparecen miembros del grupo. Los seguidores de Amanecer Dorado no se atrevían a reconocer que votaban a la ultraderecha, sin embargo ahora presumen de ello.

Amanecer Dorado está aprendiendo a manejarse en los medios. Un curso de relaciones públicas a base de tropiezos y metidas de pata, pero que está funcionando. Por ejemplo, cuando se les pregunta si son nazis, responden que sí y se ríen en la cara del presentador de turno. Hace unos meses se defendían y respondían atacando con cara de mala leche, negándolo todo. Utilizan la ironía como recurso, cuando antes fruncían el ceño y cargaban contra todo bicho viviente.

Además, como en la televisión no hay periodistas que “muerdan“, los jóvenes se sienten incluso cómodos y relajados en el plató. Hasta hace poco no era así, claro. Ilías Kasidiaris se hizo famoso por pegar a una diputada del Partido Comunista en la tele. Ahora los canales se pelean por llevárselo a sus programas. Lo mejor de todo es que cuando empieza a hablar, argumenta muy bien y sabe como llevarse al huerto a los periodistas. Por no hablar de las lecciones de historia que les da a muchos de ellos. Con lo fácil que sería desmontar sus argumentos… Conscientes de que el grueso de sus votantes no pasa de los 23 años, son los que más y mejor se mueven por la red. 

Amanecer Dorado es la única formación que está en contacto con la gente de a pie, repartiendo comida periódicamente a los necesitados -solamente a griegos- y protegiendo a los ancianos que se sienten amenazados en ciertos barrios. Una serie de medidas populares como las de renunciar a los coches oficiales o dejarlos a ciudadanos que tienen necesidad, además de destinar parte de sus sueldos a asociaciones de ayuda, no ha hecho otra cosa que “seducir” al votante. La gente está harta de ver a los políticos en la tele y agradece de buen modo que haya alguien que se “arremangue los pantalones y comparta la calle.” Los atenienses prefieren las camisas negras a las corbatas impolutas.


Causas y consecuencias de la operación “Ξένιος Ζευς”.

Amanecer Dorado entró con fuerza en el Parlamento en las últimas elecciones donde más de 400.000 griegos dieron su confianza a la formación. Este apoyo popular fue el que les dio alas para continuar con su discurso radical. Uno de los pilares básicos de su programa era el de expulsar del país a todos los inmigrantes ilegales. Sólo hay que darse una vuelta por el centro de Atenas, Salónica o Patras para darse cuenta de que la inmigración ilegal es un problema.

Este hecho hizo abrir los ojos al gobierno del PASOK, que empezó a reformar antiguos cuarteles militares para alojar a todos los extranjeros que no tuviesen sus papeles en regla. Evidentemente, la decisión se produjo una semana antes de las elecciones, supongo que para intentar evitar el ascenso de la ultraderecha. La reacción llegó tarde. El mal ya estaba hecho.

Una vez constituido el nuevo gobierno, empezaron a filtrarse informaciones sobre la cantidad real de inmigrantes que viven en Grecia. Las cifras son escandalosas aunque evidentemente los datos pueden no ser exactos. En total en Grecia debe haber cerca de un millón de inmigrantes, de los cuales más o menos la mitad son ilegales. Las nacionalidades son de las más diversas. En el centro de Atenas podríamos encontrar  pakistaníes, afganos, taiwanesas, bangladesíes, indios, chinos, egipcios, libaneses, somalíes, nigerianos, tunecinos, georgianos, albaneses, búlgaros, ucranianos, iraquíes, rumanos, moldavos, turcos, vietnamitas, etcétera. Un elenco de nacionalidades de lo más variopintas que llegaron a Grecia buscando una vida mejor e intentan trabajar como pueden en la venta ambulante o en lo que sea. Por supuesto, la falta de trabajo y la pobreza hace que muchos se dediquen a delinquir, seamos realistas.

¿Cómo entran? Buena parte de los inmigrantes entra a través de Turquía, cruzando la frontera por el noreste del país, en Ebro. Por el sur cruzan en barco hasta Creta y de ahí, los que pueden, al Pireo. Grecia es la puerta principal de Europa para todas estas personas. Muchas en lugar de seguir su viaje hacia otros países, encuentran acomodo en Grecia, un país en el que la policía no les suele molestar. 

Se producen agresiones de simpatizantes de Amanecer Dorado a egipcios en Creta, a pakistaníes en el centro de Atenas, a afganos en Patras, etcétera. La policía no hace absolutamente nada. Este hecho no hace otra cosa que demostrar lo que ya se sabía: buena parte de los miembros de las fuerzas y la seguridad del Estado son votantes de la ultraderecha. Además, deben considerar que estos hooligans de las camisetas negras les están haciendo el trabajo sucio. Las reacciones de la gente, contrariamente a lo que se podía pensar, son cada vez más condescendientes con los agresores. Sólo los partidos de izquierda ponen el grito en el cielo y elevan sus quejas al primer ministro. /…/


En un momento dado, el centro de Atenas y buena parte de otras poblaciones con problemas, se llena de policías. Empieza la operación “Ξένιος Ζευς”, que consiste en pedirles los papeles a todos los inmigrantes que mal viven por las calles. Se multiplican las detenciones y se llenan un montón de autobuses. Las cárceles rebosan de inmigrantes ilegales que no han cometido delito alguno. No ha sido investigado suficientemente el trato recibido por los mismos en las cárceles, que al parecer no estaban habilitadas. Los detenidos no disponían de camas, el edificio no contaba con la refrigeración necesaria y muchos hacían turnos a la hora de dormir en el suelo porque no cabían. En lugares habilitados para 20 presos “de verdad” metieron a más de 100 extranjeros, a la espera de destino.

A continuación, los detenidos son repartidos en autobuses y “esparcidos” por todo el país. Empiezan a repoblarse los antiguos cuarteles, debidamente protegidos por centinelas y con alambradas en los muros. Allí se les hospeda y se les da de comer. 


No tardan en llegar las voces críticas de los alcaldes a cuyas poblaciones son enviados los inmigrantes. Lo de siempre: que el Ayuntamiento construya narcosalas, cárceles y demás, pero no en mi barrio. Por supuesto, no faltan miembros con la camisa negra, el casco de moto y el pañuelo a la llegada de los autobuses. 

¿Va a arreglar ésto la situación? No.

Hace unos días se escaparon varios inmigrantes del cuartel de Corinto y parece que hubo tiros. Se fugaron de la “cárcel-cuartel” aprovechando la oscuridad de la noche. Las quejas de las autoridades del lugar y de Amanecer Dorado no se han hecho esperar: “trasladarlos de un lugar a otro no es la solución, hay que echarlos.”

La prensa internacional sólo recoge las agresiones de los enmascarados miembros de Amanecer Dorado y no se hace eco ni de los robos ni de los ataques de los inmigrantes. El caso más sangrante fue el de una chica a la que un pakistaní atracó para robarle el móvil, la tiró contra unas piedras golpeándole la cabeza repetidamente contra las rocas y luego la violó cuando estaba inconsciente. La chica está en coma y es difícil que se recupere. También en Patras hubo un intento de violación de varios pakistaníes a una joven. 

Cuando la televisión griega informa de estas noticias, lo primero que ve la gente en pantalla son a miembros de Amanecer Dorado en el lugar de los hechos defendiendo a la población local y protestando enérgicamente. Hace una semana hubo un intento de linchamiento contra el violador pakistaní, que llegó al Pireo montado en una furgoneta policial dentro de un ferry. Fue amarrar el barco y entrar miembros en camiseta negra con palos a toda velocidad. Consiguieron romper el cristal del furgón, que salió casi derrapando del lugar. 



Sólo con que haya un inmigrante que cometa un delito, automáticamente “mancha” la imagen de todos los demás. E inconscientemente está regalando votos a la formación racista.

A veces pienso que el gobierno utiliza a la ultraderecha para hacer cosas que él no quiere hacer por el coste electoral que les supondría. No detienen a los agresores y en cambio meten a los inmigrantes en cuarteles que recuerdan a Guantánamo. Refuerzan las fronteras enviando patrullas con perros cada vez más numerosas y vacían el centro de la capital. Ni más ni menos que lo que decía Amanecer Dorado en su programa electoral. Pero claro, con tal de ganar votos, todo vale.

La campaña de la televisión pública, que no hace otra cosa que repetirnos documentales sobre la vida en países como Pakistán o Afganistán, puede tapar la cruda realidad. Por si fuera poco, la Unión Europea amenaza con una nueva Ley Dublín, la tercera, por la cual los inmigrantes ilegales que se hallen en otros estados europeos, deberán volver al país a través del cual entraron en el continente. Como la inmensa mayoría entra por Grecia, el pollo puede ser de aúpa. Ser la puerta de Europa es lo que tiene. ¡Caprichosa geografía! Mientras tanto, la ultraderecha frotándose las manos.