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jueves, 14 de julio de 2016

En Barcelona no es griego todo lo que reluce.


Al ser una ciudad tan cosmopolita, Barcelona te permite encontrar restaurantes griegos o supuestamente griegos y de otros países.

Para averiguar si un restaurante es griego de verdad, hay un truco que no suele fallar: pedid una ensalada griega.

Eso nos pasó a mi mujer y a mí la primera vez que quisimos pegarnos un homenaje en un Diónisos de los muchos que hay en la ciudad. Todo muy decorado a la griega y tal pero la ensalada llevaba lechuga (¡¡¡!!!).

¡Una ensalada griega no lleva lechuga! A partir de ahí, todo hay que ponerlo en duda excepto el vino y las aceitunas de Kalamata, que ya se encuentran en cualquier sitio.

Hagamos un rápido repaso de lugares visitados por un servidor. Hay más, pero salgo a catar menos de lo que me gustaría. Además, cuando uno se lleva una desilusión prefiere dejar un tiempo hasta volverlo a intentar.

El barrio de Gràcia, que lo tengo a tiro de piedra, es quizás el lugar donde un amamte de la cocina griega disfrute más... o quizás no. En  Torrent de l’Olla hay un Diónisos y casi enfrente se encuentra la Taberna Griega. Sólo he visitado el primero y es donde nos sirvieron la ensalada griega "lechugina". No destacaría nada en especial. Comida mediterránea como la nuestra.

Un día de estos iremos a la Taberna Griega y ya os contaré. Eso sí, dicha taberna vende productos griegos justo al lado. Se puede uno abastecer cómodamente si lo desea. Ambos restaurantes rompen platos los viernes por la noche con música en directo. Para el que no lo sepa, en Grecia la tradición de romper platos ya no se lleva y sólo se hace en sitios para turistas o en algún programa de la tele. Estereotipos.

A menos de dos minutos de los restaurantes abrió un Diónisos en la Plaça del Diamant. ¿Otro? En realidad es un gyrádiko. Venden gyros, bebidas y algunos productos griegos. Curiosamente, vale más la pena que el restaurante. Es decir, es un griego más auténtico que el susodicho restaurante. Se come de pie o te lo llevas a casa empaquetado, como debe ser. Le da cien vueltas a cualquier kebab. El único pero que le pongo es que sólo vende gyros. No hay ni souvlakis, ni biftekis, ni loukaniká. Ni pincho, ni hamburguesa, ni longanizas. En Grecia en el gyrádiko te lo venden todo.

Un consejo, no me sean pardillos: el gyro se pide con cebolla –el que lo prefiera-, tomate y patatas, y se adereza con un poco de sal y orégano, además de ketchup y mostaza, si se quiere. ¡Tampoco lleva lechuga! ¡Si veis que os van a poner lechuga, cortadles la mano!


En Torrent de l’Olla también encontramos el Loukoumás, que es una mezcla de bar-cafeteriía-pastelería. El dueño es griego –Petros- y los distintos loukoumás llevan nombre de barrios de Salónica.

El loukoumá se hace como se hacen aquí los churros, aunque en Grecia le dan forma redonda, no alargada. En el local, sin embargo, los loukoumás tienen forma de donut y van glaseados por encima.

Es un lugar pequeñito, sin casi mesas, pero acogedor y calentito. Sirven el mejor frappé de la ciudad. Como se hace en Grecia, sin pijaditas. Vale la pena pasarse, pedir uno con leche y azúcar, y seguir paseando con él en la mano por el barrio. 

Cometí el error de pedirme un frappé en la Plaza Real y estuve a punto de presentar una denuncia la comisaría de Vía Layetana por envenenamiento. Cualquier sucedáneo de frappé de marca conocida que te venden como si fuera la panacea es basura. 

Había otro local griego que servía dulces y empanadas junto a los cines Verdi que se llamaba Nana Iota, pero cerró. Lástima porque la spanakópita que servían quitaba el sentido... y escocía el bolsillo.

Para el que no pueda acercarse a Gracia, hay otro Loukoumás en el centro, en el barrio del Raval, por detrás del Liceo.


Conozco tres restaurantes Diónisos más, uno delante del Parque de la Ciudadela, otro en la Plaza George Orwell y el último en la calle Aribau. El mejor de los tres, sin duda, este último. Buen servicio y buen producto aunque no es griego 100%. El de la Ciudadela y el de la Plaza Orwell están excesivamente masificados y muy hechos de cara al turismo. Restaurantes en cadena, ya se sabe. Clonización.

De nuevo, si se quiera uno saciar, tendrá que recurrir al gyrádiko Dionisos que hay en la misma Plaza George Orwell. El señor Stéfanos os pondrá un gyros más que apetitoso.  

El Kalimera, restaurante griego que estaba en la calle Valencia, cerró.

Me falta algún que otro Diónisos, pero estoy un poco quemado. Creo que primero me inclinaré por el Magraner Boig de la calle Robadors en el Raval o por la Taberna Griega de Torrent de l’Olla en día de platos rotos.

Además de la tiendecita que tienen montada los de Taberna Griega en Torrent de l’Olla, hay un señor árabe que tiene un local en el mercado de Gracia que vende productos griegos. Buscadlo en el mercado del Banc Expropiat. Son productos griegos de verdad.



En la Boquería, entrando a la izquierda, hay otro local parecido en el que también venden productos griegos. Symposion, se llama. ¡No os lo recomiendo porque es carísimo! ¡Sólo para turistas desesperados! No me veréis allí. 

miércoles, 27 de abril de 2016

Las griegas y los griegos (esperpento).


Las mujeres griegas llevan botas incluso en los días más calurosos o, en su defecto, zapatos de tacón. Usan pantalones ajustados. Lo más ceñidos al cuerpo posible y a veces diría que un número más pequeño de la talla correcta.

La griega lleva falda larga en la iglesia pero corta fuera de ella. La minifalda, los leotardos gruesos oscuros y las botas forman uno de los conjuntos más vistos. En verano, la época del año menos “elegante”, enseñan sus encantos sin pudor alguno o se ponen vestidos floridos de una pieza. Se ven zapatos abiertos pero con suela de esa que las hace más altas.

La griega usará siempre gafas de sol, incluso en los días más nublados o dentro del autobús. A veces las llevarán colgadas en el pelo todo el día sin utilizarlas; un complemento como otro cualquiera. Muchas de las gafas que llevan pasan de 250 euros. Los enormes cristales cubrirán media cara.

Se ven muchas mujeres teñidas de rubio, a veces rozando el blanco, a imagen y semejanza de las tontas que salen en la televisión. Me dicen los propios griegos que se tiñen y usan tacones para llamar la atención al entrar en un bar. Un poco como cuando entra el forastero en una cantina de Tombstone: ruido de botas, silencio, miradas y una profunda calada.

Debo decir que al principio te sorprende ver a tantas rubias por la calle, pero luego te acostumbras e incluso te das cuenta de que no hay tantas. Son blancas de piel, a diferencia de las turcas o las españoles.

Las griegas se maquillan exageradamente. También las jóvenes. Se pasan. Son coquetas. Las tiendas que venden productos de belleza, perfumes o cremas suelen estar llenas. Frecuentan la peluquería e intentan vestir a la moda. Invierten mucho dinero en su aspecto físico y se cuidan mucho. El exceso de maquillaje se nota. Pero como en las presentaciones hombres y mujeres se dan la mano, no hay riesgo de quedarse pegado.

No soporto que muchas de ellas masquen chicle. Es estéticamente molesto y no casan con el tabaco. Puej. La griegas que fuman lo hacen a imitación de las actrices de cine. La niñas crecen viendo a la gente fumar y por eso acaban fumando también.

¿Son guapas o feas las griegas?

Pues hay de todo como en todas partes. La diferencia principal con otros países es que se arreglan más. La que no veas peinada, no será griega. Claro que cada vez se ven más universitarias dejadas, influencia de lo que ven en otros sitios. Luego comentaré este detalle, que en los hombres es mucho más exagerado.

En cuanto al carácter, son cotillas como las españolas pero mucho más inocentes. En esto España se lleva la palma, sin duda. Diría que el cotilleo de las griegas es más light aunque les gusta mucho. No sólo comentarán lo que hacen las pedorras de la tele, sino también el comportamiento de vecinos o amigos.

Son más creyentes que las españolas. El contraste entre las que van a la iglesia y las que no es grande. En este sentido, hay bastante hipocresía. La gente se casa y bautiza a los niños porque la sociedad lo requiere.

El griego casi nunca es puntual a sus citas. Ni siquiera si éstas tienen un carácter oficial o profesional. En realidad, muchas veces es la propia autoridad la que llega tarde, el propio negocio el que abre cuando le parece o el mismo jefe el que aparece al cabo de una hora con su café en la mano. Ante todo, mucha calma. Parece que les dé igual o no les importe el amigo o el cliente. Ver como se acumulan viejecitos en la cola del banco para cobrar sin que haya nadie en la ventanilla me pone de los nervios. Con toda la parsimonia del mundo el cajero se sentará en la silla para realizar su trabajo. En Grecia no es el cliente el que tiene la razón.

A mí me molesta enormemente la impuntualidad, sobre todo si tengo cosas que hacer después de la cita. El griego -o la griega- saluda como si no hubiera pasado nada y ya está. No entiende que el ser impuntual sea algo malo o descortés. No en vano, se sentará cuatro horas en una cafetería para conversar si es necesario. Los que tenemos costumbre de tomar rápido el café o la cerveza para luego ir a otro bar, lo llevamos claro.

A los amigos se les perdona todo, pero cuando los alumnos llegan tarde todos los días hay que actuar. De lo contrario, se te suben a las barbas. Pero cuesta hacerles entender que la seriedad de un país empieza por estas pequeñas cosas.

Leí en una guía que los griegos no son puntuales por considerar que eso es cosa de ingleses o alemanes, imagino que por no querer dar la imagen de demasiada seriedad o rigidez. A una cita se va con calma o no se va. El reloj se aparta.

La diferencia con España es que aquí se queda directamente en el bar y uno puede tomarse una caña mientras espera. O un café y leer el periódico. El tiempo pasa más deprisa. Llevo tiempo intentando exportar esta costumbre, pero no hay manera. Para empezar, si se te ocurre pedir una cerveza o dos mientras esperas, se te va el sueldo. Hay locales en los que te clavan 4 euros por una mediana. Y un café casi lo mismo. Además, no es plan de empezar a meterse cafés a destajo. Pero lo que me saca de mis casillas es que la persona que llega tarde elija el sitio adónde ir. Que haya llegado tarde no implica que no tenga poder de decisión a la hora de elegir lugar. Aunque repito, para ellos no es considerada la falta de puntualidad algo malo. Ni por asomo. Acabas acostumbrándote e incluso contagiándote, como pasa con otras cosas.

El joven griego es “europeo” en el sentido más amplio de la palabra. Viste ropa cara, lleva gafas de sol de marca, utiliza las nuevas tecnologías y más o menos está pendiente de lo que ocurre en el mundo. Personalmente considero que los estudiantes griegos son espabilados e inteligentes, lo que pasa es que se hallan en un país sin futuro y son muy conscientes de ello. Critican al sistema pero a la que pueden se meten dentro gracias a algún contacto. De charla agradable y tranquila, los griegos pueden de repente volverse de lo más exaltados.

Es curioso y contradictorio que la juventud sea tan inteligente y esté tan bien preparada cuando el sistema educativo de las escuelas sea tan malo. Se enorgullecen de contar con un sistema de enseñanza gratuita, pero pagan matrículas desorbitadas en academias privadas. Me atrevería a decir que más del 90% de los alumnos pisan centros privados de enseñanza, que son los lugares donde realmente aprenden.

Por lo general, el griego es un gran conversador. Intentará convencerte de algo razonando detalladamente sus argumentos. Los universitarios están “conectados” permanentemente y conocen el medio en el que viven. Pierden las formas al hablar de fútbol, pero por lo general son muy agradables. Las personas mayores no son una excepción. Te darán explicaciones casi sin pedirlo y se interesarán por ti si se enteran que eres extranjero.

Los griegos conocen muy bien su historia y se refieren a ella constantemente. Sus referentes son Alejandro Magno, Hércules, Aristóteles, Pericles, etcétera. No hay personajes de la historia reciente de Grecia de los que se enorgullezcan. Kolokotronis, al que metieron en la cárcel, y Pablo Melás, al que asesinaron, son otros de los héroes que tienen muy presentes. Están orgullosos de haber sido los creadores de la Democracia pero a la vez son conscientes de que se la están cargando. Hay mucho sentimiento antiturco todavía y en la prensa salen noticias sobre el país vecino constantemente.

A los varones les gusta ir bien vestidos, pero no a todos. Muchos jóvenes prefieren ponerse el chándal por eso de la comodidad que yo nunca entenderé. Lucirán barba de quince días y aparentarán ir descuidados.

Los hay a los que les encanta aparentar dejadez, como si el físico no les importase un pimiento. El pelo cuidadosamente despeinado y la pinta de andrajoso encaja dentro del recinto universitario. Las cafeterías cercanas siempre estarán llenas y se moverán al ritmo que marquen los dados, puesto que todos los griegos juegan al backgamon. También juegan a las cartas y al ajedrez. En todos los bares encontraremos juegos de mesa de todo tipo para pasar el rato de manera entretenida mientras se bebe el frappé.

Con el tiempo, me he dado cuenta de que el frappé es el café del turista, del novato o del currante que se lo lleva en la mano. El griego toma expresso frío y otras cosas, dependiendo de la hora. Cuesta acostumbrarse a beber cafés de dimensiones considerables a la una de la tarde cuando el cuerpo pide cacahuetes y cervecita.

Todos los griegos fuman. Son ágiles a la hora de liar pitillos y enlazan un tras otro hasta la hora de comer. Se sigue fumando en muchos locales cerrados, aunque las autoridades cada vez controlen más. No sal muy rentable hacerte fumador en Grecia porque el paquete de marca está carísimo. Claro que no es muy difícil conseguir tabaco de contrabando.


El griego es muy machista fuera del ambiente familiar, pero de puertas a dentro pinta más bien poco, porque es la mujer la que lleva las cuentas, cocina y manda. No os dejéis engañar por las apariencias: la sociedad griega es matriarcal. 

domingo, 3 de enero de 2016

Grecia un año y medio después.


Viajé a Grecia un año y medio después de mi regreso a España. Me lo pasé en grande y me puse hasta las cejas, porque fui de vacaciones, así que tampoco tuve la oportunidad de mezclarme mucho con la gente para ver qué se cuece. Sin embargo, por conversaciones mantenidas con familiares y alguna que otra excursión, he podido sacar las siguientes conclusiones.

El país no avanza. Siguen las mismas obras a medio hacer –el metro de Salónica ahora dicen que terminará en 2020-, las carreteras están cada vez peor –baches y falta de iluminación- y las ciudades están que dan asco de sucias.

La gente no sonríe por la calle. Sin duda, es lo más triste de todo y lo que más ha llamado mi atención. La tristeza se palpa en la cara de la gente. A pesar de haber estado allí en Navidad, que es cuando el país sale a celebrar la fiesta a la calle, no he visto la alegría de otras veces. Había bastante menos parrillas asando carne entre los coches.

La política de “seguidismo europeo” de Tsipras, que es casi la misma que la de los otros partidos años atrás, no le quitaría la presidencia si hubieran hoy nuevas elecciones. Alexis volvería a ganar a pesar de que Grecia va de mal en peor. Los votantes se han cansado de los partidos tradicionales, más preocupados en peleas tribales –primarias en Nueva Democracia- que en hacer oposición. El SYRIZA tiene problemas gordos dentro del partido y algunos diputados se han pasado al grupo mixto, pero de momento aguanta porque la oposición es nula. Eso sí, tratándose de Grecia, todo es posible.

Los emigrantes que de verdad se querían ir, ya lo hicieron. En Grecia se han quedado los jubilados, los estudiantes y los que tenían ya un buen trabajo antes de la crisis. No hay nadie en Grecia que no tenga colegas en Alemania o en otro país de Europa o Estados Unidos.

La gente ahora pasa bastante de la política. No toma en serio a los políticos porque saben que venderían a sus padres por un plato de sopa. A los griegos les ha costado entender que todo es una gran mentira. El referéndum de Tsipras y lo que pasó después les abrió los ojos. Noté cierta resignación. La gente de a pie desconfía tanto de los políticos como de los sindícalistas o de los que se manifiestan cada dos por tres. ¿Dónde se ha visto que el Gobierno apoye una huelga general? Son los mismos perros con distintos collares. Si los recortes previstos por el SYRIZA para 2016 los plantease Nueva Democracia o el PASOK, temblaría Atenas. En el fondo, Tsipras sólo cumple órdenes, como antes lo hicieron Samarás u otros. Ya nadie discute el control de capitales.

Preocupación por el futuro. Parte de la juventud no encuentra trabajo y decide emigrar. Otra intenta alargar sus años universitarios haciendo algún máster o sacándose un posgrado. Algunos aprovechan para cumplir con sus obligaciones militares.

En resumidas cuentas, Europa avanza –más en unos países que en otros- pero Grecia no. Continúa el estancamiento. La mitad de las tiendas han tenido que cerrar y muchas de las que se mantiene abiertas apenas cubren gastos. Las cafeterías y los negocios de comida rápida griega siguen siendo los más rentables del país. Es muy curioso ver lo limpias que están las cafeterías y lo sucias que están las calles. El griego cuida la propiedad privada pero menosprecia la pública. Nadie respeta lo que es de todos. Ellos confunden lo de “es de todos” con “pertenece al Estado”. Recuerdo, para los que no me lean asiduamente, que para los griegos el mayor enemigo es el Estado, porque cobra impuestos, no ofrece buenos servicios, está podrido de corrupción y no protege al ciudadano.

A veces digo que ciertas situaciones que suceden en España me recuerdan a las ya vividas en Grecia –la imposibilidad de crear Gobierno ahora mismo, sería un ejemplo-, pero el día a día de la gente no tiene nada que ver, como tampoco el respeto por las obras públicas, el transporte, la limpieza y muchas otras cosas que no hacen otra cosa que facilitarnos la convivencia. En Grecia hay gente que sigue fumando en los cafés, perros con dueño que siguen cagándose en las calles, estúpidos que siguen sin respetar los pasos cebra e imbéciles que siguen pintando las estatuas más conocidas de la ciudad. España no es ejemplo de nada, pero todas estas cosas se notan y se agradecen cuando uno viene de Grecia.

Sigo pensando que Grecia debería salir del euro. No aguanta el ritmo. Se va quedando atrás. Veremos qué sensaciones me produce el país la próxima vez que lo visite.  


domingo, 18 de octubre de 2015

Sócrates y Varoufakis en Barcelona.


Estuve viendo la obra “Sócrates, juicio y muerte de un ciudadano” en el Teatro Romea y a los pocos días asistí a la charla-conferencia sobre “La Europa de los mercados”, dentro del ciclo D.O. Europa, que Yanis Varoufakis dio en el Centre Cultural del Born. Plasmemos mis subjetivas impresiones.

“Sócrates, juicio y muerte de un ciudadano” la recomiendo fervientemente. Teatro en estado puro. A la antigua, si se me permite, sin grandes decorados ni efectos contraproducentes. Todo muy austero, pero muy auténtico. Un semicírculo, siete actores y un excelente texto. No hace falta más.

La obra está dirigida por Mario Gas, uno de los grandes, y el papel protagonista lo interpreta el gigante, en todos los sentidos, Josep María Pou.

No quiero destrozar la historia que, por otro lado, ya sabemos como acabará, por eso simplemente les diré que vayan a verla y disfruten. Una hora y media divina.

Todos los actores están muy bien. Pou se sale, aunque mi mujer dice que sobreactúa un pelín. En mi opinión, está tan metido en el papel y ha leído tanto sobre el personaje, que realiza sus gestos y sus miradas, se mimetiza. Se rasca, mira al infinito, pone caras, se despista, pregunta a Atenas, que es el público… Como era Sócrates, vaya.


Carles Canut, al que nos encontramos poco antes de entrar en la cafetería de al lado fumándose un puro, lo borda haciendo de Critón, uno de los amigos de Sócrates. Con esa barba y esa túnica, es el más griego de todos. Pep Molina, que hace de Méleto, el acusador, está también extraordinario, como también lo está Amparo Pamplona, que hace de Jantipa, mujer de Sócrates. Todos tienen su momento en la obra y todos están a la altura.  

Para resumir la obra, nos basta con el título. Se juzga y se condena a Sócrates, argumentando a favor unos y en contra otros. Acabará hablando el protagonista, que con toda tranquilidad pone fin a su vida.

El texto está hecho de “recortes” de otros textos escritos por hombres de la época y discípulos de Sócrates. Un gran homenaje, no sólo al filósofo, sinó también a Grecia.

Las ideas del sabio siguen siendo tan actuales como entonces. Gas ha hecho de “Sócrates, vida y muerte de un ciudadano” una obra imperecedera. Habla de la libertad, de la democracia y del derecho que tienen las personas a juzgar o a opinar sobre determinadas conductas. El objetivo no es sólo “retransmitir” el juicio, sinó también dejar un mensaje, algo que consigue con extraordinaria naturalidad.

Un apunte final: si van a ver la obra al Romea, dense una vuelta por las cafeterías cercanas. Posiblemente se encuentren a Pou o a Canut tomando café entre la gente. Me gustó la sensación de cercanía y de “barrio”, a pesar de que la zona del Raval donde se encuentra está algo cochambrosa.


La charla sobre “La Europa de los mercados” tuvo lugar en el Centre Cultural del Born el pasado jueves. Llegamos con media hora de adelanto y la cola daba una vuelta entera al edificio. Nos tuvimos que colar, porque de lo contrario no hubiéramos entrado. ¿Es Varoufakis el quinto beatle?

Una vez dentro, resulta que la charla era en el pequeño auditorio que hay en una de las esquinas del centro y ya no había sitio. Tampoco había suficientes sillas, con lo que tenías que buscar barrera, como en los toros. A Varoufakis lo vimos hablar por la enorme pantalla dispuesta para la ocasión. Mucha gente joven y mucho “rogerío”, claro.

La charla, entrevista, coloquio o conferencia, llámenle como quieran, fue muy interesante. Las cosas como son, el ex ministro de finanzas griego se explica muy bien. Se nota que es profesor.

La charla la dio en un perfecto inglés –el de Mónica Terribas, la presentadora del acto, no era tan bueno- y fue muy amena a pesar de la “dureza” de los temas tratados. Hubo guiños a un público entregado, algunos aplausos e incluso risas. También, como no podía faltar, tocó el tema catalán tan de moda estos días –pocas horas antes y a escasos metros de allí había declarado Artur Mas ante el juez por lo del 9 de noviembre-.


Fue poco más de una hora de entretenida charla sin preguntas. Después salió por una esquina y se fue a cenar con la alcaldesa de Barcelona. La gente, literalmente, se le echaba encima. Una rock star. La gira de Varoufakis no terminaba en Barcelona, ya que dijo que al día siguiente daría la misma charla, o parecida, en Portugal.

Es decir, que de profesor de Universidad, Varoufakis pasó a Ministro de Economía y ahora a conferenciante.

Como he dicho, la charla fue sumamente interesante y todo lo que dijo estuvo perfectamente argumentado. Sin embargo, uno salía con la sensación de que Varoufakis estaba más solo que la una. Ya sabemos que los bancos mandan, que hay opacidad en Bruselas y que la crisis genera más desigualdad. Que la riqueza está mal repartida, que la deuda es insostenible y que hay que ser más solidario con el vecino. Él propone algunas soluciones, pero me da que se ve incapaz de ponerlas en práctica. No posee los medios y muchos lo toman por un loco.

Ya se peleó contra el resto de ministros en Bruselas, luego fue apartado del Ministerio por Tsipras y ahora predica en solitario en el desierto. Varoufakis tiene algo de beatle, algo de Quijote y algo de Sócrates, si me apuran. Le seguiremos la pista porque, te guste o no el personaje, siempre tiene cosas interesantes que decir. 

martes, 18 de agosto de 2015

Ciegos ante la evidencia.



¿Por qué negarse ante la evidencia?

Grecia está en quiebra desde hace cinco años o más. En bancarrota, palabra tabú que no deberían tener miedo en pronunciar.

Grecia es un pozo sin fondo. Ingresa mucho menos de lo que genera y, de lo que gasta, gran parte es dinero que proviene de la Unión Europea.

Grecia tiene que salir de la Unión Europea y punto.

Tarde o temprano Grecia volverá a la palestra por otro tramo de deuda impagado, protestas en las calles o un presidente nuevo. Los sucesivos gobiernos helenos no han hecho otra cosa que poner parches, dejar pasar el tiempo e intentar que Bruselas olvide y perdone.

Alexis Tsipras debió pensar que a grandes males, grandes remedios, y puso de Ministro de Economía a un profesor universitario que daba charlas y escribía en un blog. Las soluciones “imaginativas” –por llamarlas de alguna manera- propuestas por Varoufakis estuvieron a punto de conducir las negociaciones a un callejón sin salida. A Tsipras le salió el tiro por la culata y tuvo que dar pasos atrás. Varoufakis dejó el Ministerio y llegó Tsakalotos, un sumiso que tuvo que apechugar con todo.

El lamentable espectáculo de los seguidores de Tsipras celebrando el “no” de un Referéndum absurdo e incomprensible se le giró en contra al Presidente. Pocos días después de aquello, Alexis se bajó los pantalones y tuvo que aceptar prácticamente todas las condiciones impuestas por Bruselas. ¿No esperaba Tsipras que la Unión Europea se plantaría de una puñetera vez?

El Presidente no había hecho otra cosa que ir dando largas y no actuar. Las escasas decisiones que tomó no suponían recortar gasto sinó todo lo contrario.

Curiosamente, Alexis Tsipras es el líder más valorado en Grecia y lo apoya más gente que antes. Los griegos consideran que ha plantado cara a la Unión Europea todo lo que ha podido. Ha puesto por encima de sus intereses los de la nación, y eso ha sido valorado por el pueblo. Parecen haber olvidado que Tsipras ha llevado al país al abismo, aunque claro, viendo el resto de líderes políticos griegos, no hay de donde rascar. Samarás dimitió tras perder el Referéndum, Venizelos fue sustituido, etc... Se queman unos, son cambiados por otros, aparecen familiares de los primeros, reaparecen viejos conocidos y vuelta a empezar. La política griega es la política de las castas familiares.

A nivel internacional, ya nadie se fía de Grecia, que además tuvo que cerrar los bancos y sufre un corralito que nadie sabe cuándo terminará. El control de capitales sigue, pero a los griegos no parece habérseles acabado la paciencia: continúan acudiendo cada día al banco para sacar sus 60 euros, que es lo máximo permitido.

Muchos griegos han estado sacando dinero del cajero desde el primer día de corralito, con lo que ya acumulan en casa un buen fajo de billetes, porque no lo gastan. Seguirán así hasta que no quede nada en su cuenta bancaria, claro.  

Sigue habiendo miedo al Grexit y a la vuelta al dracma, más aún cuando se dijo que Varoufakis tenía previsto un plan que incluía esa posibilidad.

Hace años que dije que Grecia debería salir del Euro y lo mantengo. Los griegos tienen otra manera de llevar las cuentas, más a la antigua, con libretas, bolígrafos, pequeños sobornos, sin tarjetas de crédito, en mano. Con su moneda, a su ritmo, con el turismo y algunas reformas los griegos vivirían mejor, o por lo menos más tranquilos. Incluso en los bares cutres de los pueblos los abuelos hablan de lo mal que van las cosas. Que tampoco se engañen los griegos, el dracma no es la panacea, pero sí la solución a muchos de sus problemas. El país no se hará rico, pero no vivirá ahogado.

Sí, ya sé que he simplificado mucho y que habrá mucha gente que sufrirá un patatús con el cambio al dracma, pero gran parte de la clase media lo agradecerá. Es arriesgado, lo sé, pero para mí es la única solución posible. No por volver al dracma el griego debe sentirse menos europeo que el alemán o el italiano.


Esperaremos acontecimientos porque los habrá. Grecia siempre vuelve. El Syriza ha quedado partido por la mitad y Tsipras saca adelante las votaciones gracias al apoyo de la oposición. No puede durar mucho.

domingo, 18 de enero de 2015

Se les acaba el chollo.



A una semana de las elecciones griegas, quiero reparar en un hecho que demuestra que gran parte de los políticos están desesperados. No me importa quien gane, pero sólo con ver cómo se le ponen los huevos por corbata a alguno, merece la pena estar atento.

A muchos políticos que llevan toda la vida en la silla, se les acaba el chollo. Y lo saben. Noto el grado de acongoje y desesperación en sus caras, en sus acciones y en sus palabras.

  1. Están desesperados porque cambian de partido.

El último en cambiarse de chaqueta ha sido el diputado de DIMAR Vasilis Oikonomou. Sorprendentemente, ha dejado un partido de izquierda moderada para irse a Nueva Democracia. Ha abandonado el barco en el momento de hundirse, porque el DIMAR no entrará en el Parlamento salvo sorpresa.

Muchos militantes y algunos políticos del PASOK de toda la vida, se han pasado a la nueva formación liderada por Papandreu, a ver si así consiguen algo. Theodoros Pángalos, uno de los peces gordos históricos del PASOK, ha dicho públicamente que votará a ND. Me gustará ver qué nos tiene preparado el líder socialista, Evangelos Venizelos, si no logra el 3% de los sufragios. Esto es un “sálvese quien pueda” en toda regla.

  1. Están desesperados porque se tiñen el pelo.

Las viejas glorias han pasado por la peluquería estos días para teñirse el pelo. Parecen otros. Suena ridículo, ¿verdad? Son conscientes de que sus canas no conectan con la gente joven e intentan dar una imagen más moderna. No cuela. La gente está harta de las mismas caras. ¡Hasta tal grado de desesperación han llegado!

  1. Están desesperados porque usan Twitter.
Han aparecido nuevas cuentas en Twitter de políticos veteranos que en su vida habían escrito mensajes. Dudo que las lleven ellos, porque tuitean incluso cuando están en los platós de televisión. Llegan tarde. El tren les ha pasado por encima.

  1. Están desesperados porque evitan el cara a cara.

El presidente Antonis Samarás no ha querido hacer un debate con Alexis Tsipras en televisión. Una entrevista-masaje en un canal afín y nada más. Las encuestas dan como ganador a Tsipras, pero Samarás huye del cara a cara como de la peste. Cree que en lugar de recortar distancias, el debate las agrandaría. No se entiende.

  1. Están desesperados por el lenguaje catastrofista que utilizan.
Hay que meter miedo como sea. “El SYRIZA nos llevará a la bancarrota, a la salida del euro, a ser la Venezuela de Europa, al caos y a la anarquía”. A falta de propuestas, hipótesis. Entienden que la mejor defensa es un buen ataque, aunque éste sea a la desesperada, a gritos y moviendo los brazos. Teatro del malo.

¿Dónde acabarán todos esos políticos que llevan cuarenta años metidos en el partido para conseguir una silla si no son elegidos? Para ellos, empieza una semana de sufrimiento. El principio del fin. Está mal que lo diga, pero… ¡disfrutémoslo!

sábado, 3 de enero de 2015

Grecia y el eterno retorno. ¡Qué viene el lob… SYRIZA!



NOTA: de un tiempo a esta parte vuelvo a estar en España. Por lo tanto, primer post escrito sobre Grecia desde la distancia.


Después de un tiempo sin hacerlo, vuelvo a hablar de política en el blog. Grecia está de moda otra vez por lo mismo de siempre. Se veía venir y lo sabían, pero remediar la situación es imposible –y lo saben también-.

Grecia es un país ingobernable. Repito, ingobernable. Y el que no lo quiera ver es porque no ha viajado o no ha vivido allí. Desde el momento en el que el país depende de Europa para pagar los sueldos de los funcionarios y las pensiones, no hay nada que hacer.

Para empezar: los mismos ineptos llevan gobernando el país durante más de 40 años. Han robado, engañado y vivido muy bien mientras la gente de la calle sufría para llegar a fin de mes. Han dejado el país arruinado y en ruinas, nunca mejor dicho tratándose de Grecia. Por si fuera poco, han mirado hacia otro lado con los escandalosos casos de corrupción. Cómplices, ladrones y cobardes. No han hecho las reformas estructurales que necesita el lugar, al margen de cerrar ERT de la noche a la mañana y otras actuaciones hechas a saco.

Los griegos creen que hace unos años su país era rico. Tenían una imagen tremendamente distorsionada de la realidad en la que vivían. Nosotros, sin ser el modelo de nadie, siempre hemos tenido la idea de que Grecia era un país corrupto y pobre. ¿Qué visión se acerca más a la realidad?

Ahora bien, las faltas de respeto no las tolero. Estos días he escuchado barbaridades en la radio que no me han gustado. Dar lecciones morales desde el país de los casos Gürtel, Pujol, ERE, NOOS, Bankia, etc… tela. Escuchar que todos los griegos son unos vagos, mangantes y demás no se corresponde a la realidad. Mienten. Ya no dicen “que se vayan del euro”, ahora, directamente, “que los echen”. 

A todos esos tertulianos expertos en Grecia por un día, les diría que el problema no es si gana o no el SYRIZA: el problema es la pobreza. Ahora Tsipras es Belcebú. Ganó las elecciones europeas y no se acabó el mundo. Algunos creen que con él llega el Apocalipsis. Desde Europa meten miedo, que es lo único que pueden hacer de momento, a parte de bloquear el siguiente tramo de ayuda, no porque vaya a ganar el SYRIZA, otra trola, sino porque ahora mismo no hay Gobierno con el que negociar.

Yo soy el primero en decir que Alexis Tsipras, si gana –si le dejan ganar…-, no va a poder hacer prácticamente nada de lo que promete. Será preso de los pactos firmados por los presidentes anteriores. Pero los periodistas mienten cuando dicen que el SYRIZA es partidario de la salida de Grecia del euro, por ejemplo.

El miedo es libre, pero cabrea que lo fomenten partidos que han dejado el país hecho unos zorros. Cuando el país quebró, la palabra tabú era “bancarrota”. Ahora reconocen sin tapujos que la quiebra se produjo y se les llena la boca: “bancarrota si gana el SYRIZA”. Por culpa de ND y PASOK hay un partido nazi en el Parlamento que crece y crece, incluso teniendo miembros en la cárcel. Miembros, por cierto, a los que no juzgan y acuden a votar como si nada. Dentro de poco los tendrán que soltar, me temo.

Hace tiempo que digo que Grecia debería salir del euro. Será una catástrofe para todos aquellos que se han forrado robando, o tal vez no porque sus “ahorros” están en Suiza a buen recaudo, pero ¿qué perderá el que no tiene nada?

Podemos y SYRIZA se parecen, eso es innegable, pero el partido griego no es nuevo como el español. Ha ido creciendo con el tiempo y ha conseguido aglutinar a gente de la izquierda de ramas distintas. Hay una cosa al respecto que no me gusta: hay demasiado socialista tránsfuga en el partido. Demasiadas calvas y pelos grisáceos. Sesentones que le vieron las orejas al lobo y cambiaron de acera. Diputados que hace un par de años reverenciaban a Papandreu y ahora se arrodillan ante Tsipras. Lamentablemente, no habrá purga. A Tsipras lo llamaban el nuevo Papandreu –el Papandreu padre-, por cierto. Una familia, la de los Papandreu, de la que no se librarán los griegos nunca, puesto que Giorgos, el ex Presidente que la lió parda, acaba de fundar un nuevo partido. Destrozó el país, hundió el PASOK –partido que fundó su padre- junto con Venizelos, y ahora le clava la estocada. La pera. Es curioso lo de los socios de gobierno de Nueva Democracia: todos han acabado defenestrados. Primero el LAOS, de extrema derecha, luego el DIMAR, de izquierda moderada, y ahora el PASOK, al que algunas encuestas lo dejan fuera del Parlamento. ND se queda sin partidos con los que poder pactar, porque los Griegos Independientes, a pesar de sus posiciones moderadas, parecen dispuestos a hablar con Tsipras.

Para mucha gente, equivocada o no, el SYRIZA representa la esperanza. Salir o no del euro les importa poco. Quizás no sean conscientes de lo que se les podría venir encima, pero quieren cortar con los partidos tradicionales. Están hartos, quemados, cabreados, decepcionados y tristes, epítetos que bien podrían definir al Presidente Antonis Samarás, al que se le ve claramente tocado. Quizás por eso adelantó la elección a Presidente de la República sabiendo que lo tenía casi imposible: ¿quería perder y quitarse de en medio? Necesita meterse en un balneario y dejar de tomar pastillas.


Nota final: no es descartable una victoria de Nueva Democracia. ¡La cara de tontos que se les quedaría a los del SYRIZA si sucediera!

viernes, 6 de junio de 2014

Vasilis Papakonstantinou, Xaíre (Salve, saludos).

Nuevo himno de Vasilis Papakonstantinou, un creador en tiempos de crisis.


Una pieza que sirve para resumir la situación caótica en la que se encuentra el país después de casi 6 años de crisis. Una mezcla explosiva de fina ironía, mala baba y mucho rock ‘n’ roll. Traducir literalmente del griego no es fácil; hacerlo de Vasilis, menos. Utiliza palabras propias del argot de la calle y otra las crea él, porque no existen (Mediocracia = Dictadura de los medios, por ejemplo).


Χαίρε lo traduzco libremente por “salve”, en lugar de “saludos”. “Υπουργέ” significa ministro, aunque se está dirigiendo al Primer ministro (“Πρωθυπουργέ”). La palabrotas las he traducido de forma muy light. En griego suenan muy “bestias”.


Βλασταίνει η ράτσα σου, βουίζει σαν τη μέλισσα
Λερναία Ύδρα, στον εγκέφαλο την κέντησα
Με εγχειρίδια καθήκοντος ανδρώθηκα
Λέξη δεν άρθρωσα, ποτέ δεν ξεσηκώθηκα
Ευχαριστίες σ' ολιγάρχες μιντιοπρόξενους
Δεν τις αρνήθηκα σαν κάτι αφιλόξενους
Στον καναπέ τους που τις νύχτες ξημερώνεσαι
Συντηρημένος με φορμόλη και σηκώνεσαι
Μόνο και μόνο στο κρεβάτι τους ν' απλώνεσαι

Tu raza germina, zumba como la abeja,
Hidra de Lerna, en el cerebro la clavé,
Con manuales del deber me hice hombre,
No articulé palabra, nunca me sublevé.

Agradecimientos a los medios (de comunicación) oligarcas;
No los negué como cierta gente inhospotalaria.
En su sofá, donde te desvelas por las noches,
Te levantas conservado en formol
Para tumbarte exclusivamente en su cama.

Χαίρε υπουργέ της ανεξαρτησίας
Χαίρε υπουργέ της πατριδογνωσίας
Χαίρε υπουργέ της μιντιοκρατίας
Της έννομης της βίας, της αποικιοκρατίας
Χαίρε υπουργέ των ευεργετημένων
Χαίρε υπουργέ των επιτυχημένων
Χαίρε υπουργέ των εξαθλιωμένων
Των άνεργων, των άστεγων, των αυτοκτονημένων

Salve, ministro de la independencia,
Salve, ministro de los conocimientos patrios,
Salve, ministro del Estado de los medios de comunicación (Mediocracia),
De la violencia legal, de la colonización.

Salve, ministro de los beneficiados,
Salve, ministro de los exitosos,
Salve, ministro de los desgraciados,
De los parados, de los vagabundos, de los suicidas.

Λοξά, ζερβά στων Βαλκανίων την απόφυση
Σαν σκελετοί απ' τη ντουλάπα, την απόσυρση
Ανθρωποφάγοι τραπεζίτες σου την δώρισαν
Την εξουσία απ' τα φέουδα και χώρισαν
Τον πληθυσμό απ' τη αρχόντισσα μιζάρια
Ώστε στα Μέγαρα ν' ακούει μόνον άρια
Να ξεφαντώνει, να υποκλίνεται, να σέρνεται
Να ξερογλείφει τα ψιχία, να επαίρεται
Για την αρχόντισσα μιζέρια του κι ας γδέρνεται

Inclinadamente, a la izquierda, al término de los Balcanes,
Como esqueletos del armario, del retiro.
Los banqueros antropófagos te regalaron
El poder del feudo  y separaron
La población de la soberana miseria,

De modo que en el Palacio Presidencial se oye sólo un aria.
Que festeje, que haga una reverencia, que se arrastre,
Que relama las migas, que presuma
de su soberana miseria a pesar de que se despelleja (está siendo despellejada).

Χαίρε υπουργέ των εθνικών χρωμάτων
Χαίρε υπουργέ ηρώων ασωμάτων
Χαίρε υπουργέ ηρώων αθανάτων
Γενναίε αρχιτέκτονα των ξαφνικών θανάτων
Χαίρε υπουργέ με τους ευρω-χαφιέδες
Με παρακρατικούς, στελέχη και λακέδες
Χαίρε υπουργέ σκυμμένε στις Βρυξέλλες
Υπτίως ασπαζόμενε ποδιές κατουρημένες

Salve, ministro de los colores nacionales,
Salve, ministro de los héroes sin cuerpos,
Salve, ministro de los héroes inmortales,
Valiente arquitecto de muertes repentinas.

Salve, ministro de los eurorufianes,
Con corruptos, empleados y rufianes,
Salve, ministro cabizbajo en Bruselas,
Haces lo que sea porque estás desesperado. (utiliza una expresión griega, traducción libre)

Κι αφού το πλήθος, την συνέπεια απαίτησε
Και τη στολή σου τη τζαμάτη τη χαιρέτησε
Και ζητωκραύγασε με άσθμα επιθανάτιο
Όπως ο κάθε χριστιανός τον επιτάφιο
Δες τους που ψάχνουν τη στιγμή της ανακούφισης
Παχέως έντερου του πόνου και της ούρησης
Μεγίστου θέματος και πιο μεγίστης λύσης του
Πάνω στους κύριους υπεύθυνους της κρίσης τους
Πάνω στους κύριους υπεύθυνους της κρίσης τους

Y como la gente exigió coherencia
Y saludó tu mejor uniforme
Y vitoreó con aliento previo a la muerte
Como cada cristiano en el epitafio,
  
Míralos que buscan el momento de alivio
del intestino grueso, del dolor y de la orina,
Del tema más importante y de su mayor solución,
Sobre los principales responsables de su crisis,
Sobre los principales responsables de su crisis.  

Χαίρε υπουργέ με περηφάνεια τόση
Χαίρε υπουργέ που έσωσες τη δόση
Μα έτσι κι ο τροχός γυρίσει και σε δώσει
Να ΄ξερα εσένα ρε, ποιος πούστης θα σε σώσει
Χαίρε υπουργέ στα κόκκινα χαλιά σου
Που μετανάστες έστειλες τα πιο καλά παιδιά σου
Ένα θα σου πω και τ΄άλλα χάρισμα σου
Γαμώ τα υπουργεία σου, γαμώ και τα λεφτά σου

Salve, ministro con tanto orgullo,
Salve, ministro que aseguraste la dosis (un nuevo tramo de la deuda),
Pero si la ruleta gira y te traiciona,
Me gustaría saber qué cabrón (o h. de p.) te iba a salvar.

Salve, ministro que en tu alfombra roja
Enviaste emigrantes a tus mejores hijos.
Una cosa te voy a decir y lo demás sobra:

Me cago en tus ministerios, me cago en tu dinero. (o que j. a tus ministerios y a tu dinero).