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martes, 22 de noviembre de 2011

17 de noviembre de 1973 - 17 de noviembre de 2011.


 


El 17 de noviembre prometía emociones fuertes dada la situación en la que nos encontramos. Estaba convencido de que habrían grandes disturbios que al final no se produjeron. Evidentemente, la fecha no pasó desapercibida para los grupos de extrema izquierda que, tanto en Salónica como en Atenas, provocaron algunos episodios. Como lamentablemente estamos acostumbrados a estas cosas, lo del otro día nos pareció poco. Además, esta vez el despliegue de la policía fue numerosísimo y estuvo controlando, desde primera hora de la mañana, los puntos estratégicos de ambas ciudades. Imagino que el nuevo gobierno no está dispuesto a tolerar según qué cosas a estas alturas de la película. 

Mi primer 17N fue mucho más entretenido. Estudiaba griego moderno en la universidad y apenas llevaba tres meses en la ciudad, con lo que iba bastante perdido. Entendía más bien poco. Ni el idioma ni las costumbres. Coincidió con la última época de Karamanlis y con la muerte de un chico a manos de un policía.  

El 17N se conmemora la entrada del ejército en la ocupada universidad de Atenas. Sucedió en 1973 y el jueves se cumplió el 38 aniversario. 


Una junta de militares había llegado al poder tras un golpe de estado en 1967 y había abolido la monarquía. Kosntantinos fracasó en su intento de recuperar el trono y tuvo que exiliarse. Lo mismo hicieron políticos de partidos que no comulgaban con el régimen. 



La historia de Grecia es la historia de la lucha por el poder. Después de la II Guerra Mundial, cuando los nazis ya han sido derrotados, se produce la Guerra Civil.  Simpatizantes de la ultraderecha, muchos de ellos colaboracionistas durante la ocupación,  contra la extrema izquierda, “contaminada” de las ideas de la URSS. Podríamos incluir todos estos hechos en el marco de la Guerra Fría. Los Estados Unidos apoyaron el golpe porque querían evitar a toda costa la llegada de los comunistas al poder. 


Las manifestaciones contra el régimen fueron en aumento. Los alumnos ocuparon la facultad de derecho y después la politécnica. Crearon su propia radio interuniversitaria donde se lanzaban consignas contra la dictadura y se ponía música de artistas del momento. La canción protesta, similar a la española del final del franquismo, se convirtió en un fenómeno de masas y de unión. No sé hasta que punto influenció en los estudiantes griegos la ola de cambio que se vivía en Europa en aquel momento (el mayo francés del 68, las protestas en España contra la dictadura…). Representantes estudiantiles fueron detenidos y torturados. Nadie estaba dispuesto a soportar más recortes. La situación era insostenible.


Papadopoulos, buscando un golpe de efecto, movilizó tropas para ocupar Chipre en su totalidad. Quizás un objetivo común y “patriótico” conseguiría la unión de los griegos y el reconocimiento que necesitaba. Tenía muy presente lo que había sucedido con Metaxas, cuando consiguió que tanto la izquierda como la derecha se juntasen para luchar contra los italianos. Pero los tiempos habían cambiado y la cuestión chipriota nada tenía que ver con la II guerra Mundial.

Todo se precipitó en pocos días. La noche del 17 de noviembre los militares recibieron la orden de entrar en la universidad y de abrir fuego. Al parecer, también la policía entró en el campus y empezó “la carnicería”. La imagen del tanque aplastando la valla daría la vuelta al mundo años después. Fue captada sin permiso de las autoridades, que habían prohibido cualquier tipo de grabación o fotografía. El tanque solito ya se cargó a unos cuantos manifestantes que protestaban junto a la valla. Fueron aplastados sin piedad. 

Es extraño como tras tantos años no está claro todavía el número concreto de víctimas. La mayoría murieron en el campus, aunque bien podrían haber sido asesinados también algunos fuera, cuando intentaban escapar. El régimen silenció la masacre, claro, aunque a la postre iba a suponer el fin de la dictadura.   


Tal como está la situación en Grecia, estos días no hemos estado exentos de comparaciones. Cuando meten el micro a la gente, ésta no duda: “estamos peor que entonces”. Tampoco extraña oír cosas como “los que nos gobiernan son también una Junta”. 

Establecer paralelismos entre ambas situaciones se hace inevitable, aunque nada tiene que ver una época de cruda dictadura con una de plena democracia. ¿O sí?


Tanto en 1973 como ahora, los estudiantes de las universidades y los partidos de izquierda son los que promueven todas las protestas. ¿Y cómo lo hacen? No es nada extraño salir a dar un paseo y encontrarte a un pequeño grupo de indignados o de miembros del P.A.M.E. (sindicato de trabajadores) poniendo música de entonces y proclamando el “basta de capitalistas”. Evidentemente, no hacen otra cosa que reclamar más derechos para los trabajadores, menos cargas para las familias, etcétera. De fondo se oyen canciones de Mikis Theodorakis o cualquier otro.

Hace 38 años una ola de cambio político recorría Europa, igual que ahora. La crisis conduce al cambio, de eso no hay duda.

38 años después de que la ultraderecha de los militares cometiera las salvajada, el LAOS, partido ortodoxo y simpatizante de la ultraderecha, ha entrado en el gobierno. Al líder del partido no le duelen prendas en reconocer que había cosas del régimen que le parecían bien. 

La embajada americana de Atenas sigue siendo el blanco de las iras y el lugar donde siempre terminan las protestas. También en Salónica lanzan “proyectiles” en el consulado. En este sentido, no ha cambiado nada porque los comunistas (KKE) siguen viendo a Estados Unidos como “el enemigo“. 


Lo más triste de todo esto, dice la gente, es que los que ahora gobiernan son “la generación de la Politécnica“, porque muchos de ellos estaban estudiando en la universidad en el 73. Y parece que no hayan aprendido nada. El poder corrompe. 

Recuerdo el 18N de 2008 como si fuese ayer. Las escaleras de la universidad huérfanas de piedras, la parada del autobús pintarrajeada y sus cristales por el suelo, containers todavía humeantes, pancartas, la puerta de la clase destrozada, etcétera. ¿De dónde salía tanta violencia?

Cambiando de tercio y volviendo a la comedia griega que estamos viviendo, la Troika pide garantías “por escrito” de que Grecia cumplirá sus compromisos. Giorgos Samarás, jefe de la oposición pero con un par de ministerios a cargo de su partido, pone pegas. Seguimos haciendo el ridículo. Papadimos presiona pero de momento nada.     

 

domingo, 13 de noviembre de 2011

Alí Babá y los 49 ladrones.



Grecia tiene nuevo presidente. El pasado jueves Lucas Papadimos fue elegido primer ministro de la República. Era el favorito de las quinielas, pero algunas filtraciones la misma mañana de la elección hicieron pensar que sería otro el elegido. ¿Por qué siguen intentando confundir a la gente?


Los periódicos nos desgranaban la figura del nuevo presidente al tiempo que en Italia se repetía casi la misma situación. Entre bambalinas se estaba gestando el nuevo gobierno. Las negociaciones entre los tres partidos que formarían el gobierno de coalición seguían su curso mientras en la tele nos mareaban con vanas elucubraciones.

El pueblo griego lleva un mes anestesiado. Tantas noticias, tanto político y tanta gira de tuerca no han hecho otra cosa que volvernos locos. Por las mañanas ya no nos daban el horario de huelgas ni los disturbios de la noche anterior… ¡porque no los hay! La gente, dentro de lo que cabe, está pendiente del televisor y de las noticias, aunque sabe que poco o nada va a cambiar. Estamos condenados a salir del euro, por mucho que se empeñen. El objetivo de Papandreu era el de escapar por la puerta de atrás pero con la cabeza alta. Es decir, abandonar sin que haya disturbios y marcando las directrices que debe seguir el siguiente gobierno. ¿Lo habrá conseguido? ¡Y quería solucionar la cosa antes del 17 de noviembre!


Este estado de catarsis e inestabilidad ha hecho que las cosas se calmen un poco. Sólo el KKE, partido comunista, ha protestado tímidamente en las calles. No olvidemos que la ultraderecha de Giorgos Karatzaferis se ha metido en el gobierno. El KKE y el Syriza -otro partido de izquierda- están que trinan. 

El LAOS, que es como se llama el partido ortodoxo de ultraderecha, venía reclamando un gobierno de unidad desde hace tiempo. Personalmente, me parece  bien que este partido esté en el gobierno. Me hubiera gustado que también el KKE, que es la tercera fuerza, hiciera de tripas corazón y colocase a alguno de los suyos ahí. El LAOS es un partido nacionalista griego que muchos desprestigian y acusan de xenófobo, fascista, etcétera. ¡Eso es mentira! Tiene sitio en Grecia porque vivimos en una sociedad ortodoxa, donde la religión importa mucho, hay inmigrantes ilegales, somos la frontera de Europa y todo eso. No es extraño ver curas en los mítines de Karatzaferis. ¿Puede ser peligroso para la democracia? Difícil saberlo ahora, aunque muchos acusan al LAOS de simpatizar con el golpe de los militares de hace 25 años. 

Giorgos Karatzaferis.

Hablando de golpes de estado, se ha silenciado el ruido de sables de hace unos días. Nadie sabe si tras la destitución de la cúpula militar griega de un día para otro se esconde una posible sublevación. Como he anticipado antes, Papandreu quería salir decentemente antes del 17 de noviembre. ¿Por qué? El 17 de noviembre fue el día en que los militares entraron en la Universidad Politécnica de Atenas durante la dictadura. Es una fecha recordada y en la que siempre se producen altercados de orden público. Los universitarios protestan y los anarquistas se camuflan para liarla. Esperemos que este año la cosa no vaya a mayores. Será el primer test importante del nuevo gobierno. Dedicaré un post en breve.

Las primeras declaraciones del nuevo presidente fueron: “Que quede claro que yo no soy político”. ¿No es político pero va a dirigir la política de un país en quiebra? Más surrealismo. Grecia va a dirigirla un banquero, profesor de economía en Harvard hasta hace unos días, que tiene muy buenas relaciones con los tecnócratas franceses y alemanes. Nos han metido un gol. ¿Defenderá los intereses de Grecia o de Europa? Hacerlo de los dos exige maniobrar delicadamente. 


Desconozco si Papandreu, aconsejado o forzado por Europa, ha sido quien ha impulsado el nombramiento de Papadimos. Según dicen, el tecnócrata no puso condiciones. NO ME LO CREO. ¿Por qué siguen tomándonos por gilipollas? 

Vamos a ver. ¿Alguien en su sano juicio puede pensar que un tío íntegro e inteligente -o se le supone- pueda aceptar el reto de ser presidente de un país “muerto” sin poner condiciones? ¿Por qué tiene que ser Reuters la que filtre su nombre? Si no ofrece condiciones, ¿qué diablos se supone que han estado haciendo estos tres días en el palacete? ¿Se está jugando su prestigio a cambio de nada?


Mi opinión ya la esbocé en el post anterior. Papadimos quería ciertos nombres en el gobierno y sobretodo quería elegir él al Ministro de Economía, alguien de confianza y cercano. Además, exigía compromiso de los partidos para no obligarle a convocar elecciones a los tres meses en caso de no haber concluido todavía sus objetivos. ¿Tres meses de gobierno sin condiciones? ¡Que se lo cuente a su abuela!. No me creo nada. El margen es demasiado estrecho. Al parecer Samarás, que está actuando correctamente estos días, dejó la opción de las elecciones del 19 de febrero en el aire. ¿Elecciones en tres meses y con la Navidad de por medio? Da la impresión de que todo se está haciendo a última hora, con el reloj prácticamente a cero. 

Se nos anuncia el nuevo gobierno como si fuera el de la salvación de la patria cuando en realidad es más de lo mismo. Es absolutamente increíble. Además, de unos 40 miembros que tenía, el gobierno pasa a tener 49, que sumados al presidente hacen un total de 50. Son unos caraduras. Sólo hay que comparar las fotografías. Ni siquiera podemos aplicar lo de “los mismos perros con distintos collares“… ¡Son los mismos perros y los mismos collares! Nueva Democracia se queda sólo con 2 carteras y el LAOS con dos vicepresidencias. ¿Qué es esto? La vida sigue igual…


Las mismas caras.

Los socialistas se aferran a la silla. Yo creo que no saben hacer otra cosa. Les das un destornillador y no saben cómo se utiliza. El miedo a perder su sueldazo y el vértigo a verse literalmente en el paro, les hace defender su silla con uñas y dientes. Los diputados que en teoría se habían sublevado, ahora aplauden el gesto de Papandreu y poco menos que se emocionan al oír sus palabras.  Venizelos se mantiene en economía y Pángalos como viceministro. Es decir, las carteras clave, salvo defensa, siguen en manos de Papandreu III, el encantador de serpientes. La comedia continúa.

  

Dentro de esta locura colectiva, Le Liberation filtra ciertas palabras que dedica Sarkozy a Papandreu cuando está hablando de manera informal con Obama. Pone a parir también al primer ministro israelí, que conste. Sobre Papandreu no dice otra cosa que no se haya dicho ya en casi todos los ámbitos: que si es un gilipollas, que si se ha vuelto loco, etcétera. Pero claro, siendo presidente de la república francesa, debiera usted medir tus palabras, monsieur. Los jodidos micros abiertos…

Ante la atenta mirada de Ali Babá, jura el nuevo gobierno. Como la prima de riesgo italiana -y la española- se han disparado estos días, han desplazado el problema griego ligeramente. Ha dimitido Berlusconi habiendo aprobado primero una nueva política de recortes. En definitiva, está pasando en Italia lo que en Grecia hace veinte días. Imagino que Papandreu sale ganado con todo esto, porque puede decir que se trata de una situación global a nivel europeo y que no es él el único culpable de todo. El remolino nos engullirá irremediablemente. 

martes, 8 de noviembre de 2011

Papandreu, el último surrealista.




Desde luego, la calificación de “surrealista” para definir lo que estamos viviendo estos días posiblemente se quede corta. Hemos pasado del póker y del ajedrez a los trileros y al timo de la estampita. Todo ésto sería muy divertido de no ser porque nos estamos jugando el futuro, no sólo del pueblo griego sinó también del europeo.

Papandreu "el trilero".

Los hechos narrados en anteriores post han tenido su continuación los últimos días. ¡Ríanse ustedes de ciertos culebrones! La realidad supera a la ficción. 

Somos el hazmerreír de Europa, la oveja negra, el grano en el culo, los pobres grieguitos que tienen lo que se merecen por votar a quien votan y por no pagar los impuestos. No es para menos. La comedia representada por los líderes del PASOK y de Nueva Democracia no han hecho otra cosa que proyectar al exterior la imagen de un país de pandereta, donde todo el mundo hace lo que quiere o no sabe lo que hace. 


El presidente Giorgos Papandreu “se rajó” y devolvió las cartas al crupier. El ministro Venizelos, la amenaza de transfuguismo de algún diputado y la cara de pocos amigos de Sarkozy acabaron por convencer a Jorge III. Posteriormente, se celebró una moción de confianza en el Parlamento. Buscaba refrendar sus últimas decisiones en casa. Recibió el apoyo esperado -153 a favor- y tomó aire. El viernes por la noche la gente se juntó frente al televisor esperando ver sangre. El final de la película parecía tocar a su fin y, a medida que pasaban las horas, el resultado se complicaba. Los canales cambiaron su programación y los reporteros se lanzaron a la caza del político. Mientras los líderes seguían hablando dentro del hemiciclo, algunos diputados salían a orinar, momento éste que era aprovechado por los periodistas de las alcachofas. Los socialistas que parecían rebotados empezaban a hacerse los remolones y a no soltar prenda. Olía a chamusquina otra vez. A lo mejor contagiados por su jefe, habían estado faroleando también. No se entiende que digan que “el discurso del presidente nos ha convencido”, porque no dijo nada que no hubiera dicho hace tres días. De este modo, Papandreu superó la moción de confianza con lo que quedarse hasta casi la una despierto no sirvió para nada. 


Lo surrealista del tema es que el presidente había anunciado antes de la votación que, en caso de ganar, estaría dispuesto a crear un gobierno de concentración nacional con la intención de afrontar la crisis todos juntos. Evidentemente, eran pocos los que alcanzaban ya a entender a Papandreu. La cuestión es que él estaba dispuesto a sacrificar el puesto y el gobierno siempre y cuando la política a seguir fuera la misma. Quería que se aplicasen los acuerdos firmados aunque él no fuera el presidente. Menuda patata caliente para la oposición, otra vez. Samarás no aceptó porque sería absurdo encabezar o participar en un nuevo gobierno cuya política viene definida por el anterior. El pobre Samarás cada vez me da más pena. Papandreu lleva la iniciativa siempre.


El presidente anuncia que se reunirá con Carolos Papoulias, presidente de la república, para comunicarle sus intenciones. Los periodistas se agolpan junto a la valla y en cuanto aparece Papandreu salen despedidos a presión. El parlamento está a pocos metros del lugar donde recibe Papoulias a los políticos y de ahí la expectación y las apreturas. Otra vez la imagen que proyectamos es lamentable. Hay más de 50 canales acreditados en la zona que conectan en directo tres o cuatro veces al día. Los periodistas extranjeros se vuelven protagonistas y son también entrevistados. Entienden más bien poco a excepción de alguno que vive aquí y ya está acostumbrado. 


Satisfecho y encantado de la vida, se filtra la postura del presidente, que no es otra que la ya sabida: no habrá elecciones -“sería catastrófico para la nación“ (!)- y sí un gobierno de salvación/concentración nacional. Parece obviar un “pequeño” detalle… ¿Estará Samarás de acuerdo?

Samarás, siempre a la contra, también visita a Papoulias y le comunica su postura. Sólo acepta negociar el gobierno de coalición si se va su “amigo” Papandreu. De lo contrario, elecciones. El presidente de la república sale mucho en la tele últimamente pero no dice nada. Marioneta.



No hay acuerdo y las bolsas tiemblan otra vez. Los niños vuelven a hacer travesuras ante la mirada asombrada del resto de Europa. ¿Pero esto qué es? Los periodistas toman definitivamente partido en contra de los políticos. La situación les supera. Son absolutamente incapaces de reconducir la situación y nadie baja del burro. 


Imagino que a Papoulias se le está acabando la paciencia. El esperpento no termina. Dos compañeros de universidad que compartieron residencia, que fumaron juntos (¿qué fumarían?), que persiguieron a las mismas chicas y descubrieron el rock, no consiguen o no quieren ponerse de acuerdo en algo tan importante. A nadie le entra en la cabeza. Samarás tiene todas las de perder. El prestigio del dirigente del PASOK está por los suelos desde hace mucho tiempo y no tiene nada que perder. Es un cadáver político como Zapatero. Su amigo Antonis, que será el futuro presidente, baja en los índices de popularidad a pasos agigantados. 

Samarás a la batería.

No hay acuerdo y por lo tanto hay incertidumbre. El domingo las televisiones conectan de buena mañana y los programas prácticamente se hacen desde la verja. Se dice que se van a reunir Papoulias, Papandreu y Samarás. Al parecer, Samarás se negaba a asistir a no ser que le llamase el propio Carolos. Papoulias “se rebajó” y le llamó. La informaciones a lo largo del día sobre si se reunirían o no, el movimiento de coches, las cantidad de cámaras y cábalas varias ocuparon la programación. Primero la reunión era a media tarde, después por la noche… Entraron por la puerta de atrás y los periodistas empezaron a darse golpes en la cabeza. La imagen de Papoulias, Samarás y Papandreu sentados en una mesa grande con un transcriptor al fondo protagonizó las portadas. Parecía un padre que iba a abroncar a sus hijos o un profesor que iba a reprender a sus alumnos. Los chicos, con las cabezas bajas, parecían dispuestos a cooperar. 


En la verja todo era nerviosismo, empujones y conexiones. Algunos fotógrafos intentaron poner orden para que no sucediese lo del día anterior por la mañana. Mejor evitar posibles avalanchas. Hora y media más tarde la puerta se abre y aparecen los protagonistas. Sin embargo, no habrá declaraciones y no se abrirá la verja. Alguien tira papeles por detrás de la valla. Los reporteros se pelean por un trozo de papel. Es todo tan patético… En ese papel viene la resolución que se ha tomado. No hay nota de prensa, no hay declaraciones de nadie, nada. 


Ha habido acuerdo. Samarás acepta cooperar con un gobierno de salvación que se creará en tres o cuatro días. Papandreu no pertenecerá al gobierno y renunciará al cargo. El presidente será elegido por consenso. Mantendrá la presidencia hasta las nuevas elecciones que serán el 19 de febrero. Le ha costado despegar el culo de la silla, pero parece que esta vez la cosa va en serio.

Trichet y Papadimos.

Se barajan varios nombres y parece que el mejor situado es Lucas Papadimos, profesor en Harvard actualmente, ex director del banco nacional de Grecia y segundo de Trichet en el BCI varios años. Es un socialista serio y de pocos aspavientos. Parece que precisamente es lo que necesita el país: seriedad y tranquilidad. Lo que demuestra la inteligencia de Papadimos es que ha declarado que en tres meses no va a poder solucionar nada. Puede marcar las pautas a seguir, pero nada más. Es economista y banquero, que es a lo que va Europa. Personalmente, no aceptaría el reto. La situación es delicadísima a pesar de que la marcha de Papandreu puede ayudar.   

   

Mientras escribo, siguen las negociaciones. Se está discutiendo quién va a formar parte del nuevo gobierno y quién va a ser el presidente.

Me veo obligado a añadir que Papadimos parece haber sido descartado. Toma fuerza el nombre de Vassilios Skouris. Me gustaría saber el motivo por el cual la opción Papadimos ya no se baraja. El favorito ahora es el presidente del Tribunal Europeo de Justicia.



viernes, 4 de noviembre de 2011

Papandreu, la soga, el póker y el ajedrez.


"¿Por qué hemos llegado a esta situación?"

Se suceden los acontecimientos a una velocidad inusitada y mi blog no puede quedar al margen. Grecia parece el centro del mundo. En la vida hubiera imaginado la cantidad de cosas que se están diciendo y escribiendo sobre el país. 



No sé yo si Papandreu será aficionado al póker, al mus o al ajedrez, pero desde luego no me extrañaría. Faroles, cartas marcadas, órdagos, engaños…



El primer ministro es como aquel gran maestro al que le invitan a jugar unas simultáneas. Una partida la juega en el parlamento griego y la otra en Bruselas. La segunda no es una sede fija. Él es ese jugador que no se rinde a pesar de llevar desventaja de piezas y estar en una posición casi indefendible. Tiene el rey descubierto.    


1. Papandreu o el “donde dije digo, digo Diego”. 

Debido a las presiones recibidas, el presidente se ve forzado a retirar la propuesta de referéndum. El “maestro” atacó a la desesperada con una de sus torres, pero un movimiento de la reina le hizo retroceder. Uno de esos jaques que, en el fondo, no sirven para nada.

El desarrollo de los hechos ha sido, más o menos, el siguiente: 


- Papandreu se saca de la manga un referéndum -jaque inesperado- para que el pueblo decida si está de acuerdo con la decisión tomada el día 26. Es decir, condonación del 50% de la deuda a cambio de nuevos ajustes. 



¿Qué hubiera supuesto el referéndum? Básicamente, o la soga o la guillotina. Si saliera el “sí”, Francia y Alemania -los verdugos- apretarían un poquito más el nudo de la cuerda. Posiblemente sólo alargaría nuestra agonía, pero ganaríamos tiempo. A lo mejor aparece alguien como el Rubio con la escopeta o como Robin Hood con las flechas. El “no”… no quiero ni pensarlo.  Fuera del euro, fuera de Europa y Papandreu y sus ministros decapitados como María Antonieta. Allí, sí, allí, en la Plaza Syntagma. El silencio, el “fiu” de la hoja cayendo y la ovación. Cabezas rodando por doquier y expuestas en el Museo de la Acrópolis. El “sí” supondría seguir jugando al ajedrez, pero sin peones.



- Se produce la reunión del G20 en Cannes. La cuestión griega es el “Tema”. Ni Obama, ni Zapatero, ni leches. Sarkozy, Merkel, Papandreu y Venizelos. Partidas de cartas y de ajedrez. La tensión se palpa en el ambiente y en la mesa. No es para menos; el francés y la alemana llevan un cabreo de aúpa. Habían pactado las tablas incluso teniendo ventaja posicional, pero al final el griego non las aceptó. Se sienten traicionados y por ello Sarkozy se niega a salir a recibir al griego en la alfombra roja. Son como niños. Cuando todos creíamos que Papandreu daría un paso atrás, se reafirma en lo dicho para sorpresa y canguelo de todos, incluido Venizelos. Habrá referéndum. Lo dicho, en lugar de enrocarse o proteger el rey de alguna manera, pone la torre en C8. 

 


- Es decir, el presidente no va de farol aunque la partida apenas acabe de empezar. Los jugadores recelan unos de otros aunque saben que un referéndum supondría jugárselo a todo o nada. Papandreu parece dispuesto a ello. Total, para lo que le queda… 


En el mismo avión, Venizelos se planta. Le dice a su jefe que deje de lanzar órdagos y que retire la propuesta de votación. -¡Acepta las tablas, hombre!- le dice. No tiene juego ninguno; apenas una pareja de doses como Paul Newman en el Golpe. A partir de ahí, dejan de hablarse. Sí, sí, como lo oyen. La típica pelea de pareja que consiste en no dirigir la palabra al otro hasta que uno da el primer paso -en forma de beso-.
En Cannes sólo faltaba Paco Martínez Soria.

A las 4:45 de la mañana (!!!) el ministro le envía una carta a Papandreu en la que le explica las razones por las cuales está en contra de la consulta. Tras muchos esfuerzos, el bueno de Venizelos había conseguido un acuerdo favorable para las dos partes y ahora podía quedar en nada por culpa de la “brillante” idea de su presidente.

Evanguelios Venizelos.

- A lo largo del día se van sucediendo declaraciones de unos y otros. Varios miembros del PASOK muestran su disconformidad y declaran que votarán en contra de la moción de confianza. 

¿El referéndum la última bala de la recámara?

- Por la tarde, se reúne el consejo de ministros a puerta cerrada. Nadie sabe por qué, pero alguien le filtra a la BBC que Papandreu se “ha pegado un tiro”. Los rumores de suicidio político son infundados. No ha tirado el rey en señal de rendición, no. Recibe el respaldo de los suyos porque “rectificar es de sabios“. No habrá referéndum y los mercados respiran. ¿Le han hecho entrar en razón o qué diablos ha pasado? ¿Tablas? O es un gran maestro o es un trilero de los de Canaletas. 

- El presidente se reúne en el Parlamento con los miembros de su partido, ya con las cámaras presentes. Pronuncia un discurso sorprendentemente triunfalista, dándose constantemente golpes en la espalda y diciendo lo bien que lo está haciendo. Se autoproclama el salvador de la patria. La partida estaba perdida, sin alfiles ni peones, pero ha conseguido un empate. Les cuesta un poco, pero al final los diputados aplauden tímidamente. Posteriormente toma la palabra el Ministro de Economía, que al parecer ya se habla con el jefe, y explica cómo está la situación a día de hoy. Es quien realmente sabe jugar a esto. En el ajedrez hay que tener paciencia. Saber esperar el momento es fundamental. No hay que dejarse llevar por corazonadas.


"Yo esperaba que encontrasemos una solución entre todos..."

- Se filtra una información que dice que Papandreu soltó lo del referéndum para ver la reacción de la oposición. Es un truhán. Una jugada genial a la par que maliciosa. Le está forzando a Samarás a que se moje o a que pruebe el veneno. La situación del jefe de la oposición es complicadísima. Le toca mover ficha pero cualquier cosa que haga se le puede girar en contra. Se encontraba en una posición cómoda hasta que el presidente hizo una jugada de espera, moviendo el rey una casilla. Si anima a los suyos a votar el “no”, la quiebra le caería encima y bien podría acabar lapidado cerca de las Cariátides. Pero si promueve el “sí”, está dando la razón al gobierno, eligiendo por tanto la soga. Todo apunta a que Samarás, quemado por la situación, acepta un posible futuro gobierno de coalición al ver que Papandreu ha retirado el referéndum. Si esto ha sucedido realmente así, es decir, que ha sido una maniobra del presidente para pillar a la oposición por la corbata, le ha salido extraordinariamente bien. Ha salido airoso del farol, vamos.

- Pero entonces, si Papandreu le ha dicho que está dispuesto a crear un gobierno de salvación nacional, ¿por qué diablos mantiene la moción de confianza? Si todo está pactado y el gobierno tiene los días contados, ¿para qué la moción? ¿Por qué no firma las tablas también en la segunda partida? ¿Qué es eso de arriesgar el rey a cambio de nada?


- Hagamos política ficción. 

a) Gana la moción y todo sigue igual. Los recortes no tardan en llegar y la gente toma las calles otra vez. Bueno, lo de tomar las calles pasará de todas formas.

b) Gana la moción y en tres días promueve la creación del Gobierno de Salvación Nacional. La moción subiría la moral de Papandreu y le animaría a seguir. En el gobierno habría representantes de todos los partidos. Pero que tenga en cuenta Papandreu III que si no se va, se arriesga a no poder salir de casa ni para regar el jardín.


c) Pierde la moción de confianza. Una serie de diputados socialistas se levanta, se acerca al presi y le clava un cuchillo en la espalda. Así, sin más, como a Julio César. El PASOK elige a otro cabeza de turco. 

d) Pierde la moción y se convocan elecciones. En su discurso, Papandreu ha dicho que las elecciones no se llegarían a disputar porque antes el país quebraría. ¿Otro farol? Ciertamente, en caso de elecciones el descalabro del PASOK sería más grande que el del CDS en los 80. Se tendría que refundar el partido. Samarás ganaría las elecciones y se comería un marronazo de tremendas dimensiones . Se quedaría calvo en menos de tres meses y no dejaría de echar las culpas a los otros.

e) Pierde la moción pero eso no impide que se cree un Gobierno de Salvación Nacional. Papandreu deja la presidencia y ponen a otro pardillo.

Estupendo graffiti en las calles de Atenas: Papandreu es uno de los Dalton.

Desgraciadamente, la imagen que estamos dando al exterior es tan lamentable que ríete tú de ciertas repúblicas bananeras. Todos hablan de tragedia griega, cuando en realidad estamos ante una de las comedias más patéticas de nuestra historia contemporánea. Lo único bueno que tiene este esperpento es que desde fuera se dan cuenta que la clase política griega es imbécil. O más que imbécil, estúpida. Lo más fácil desde el exterior es decir que “los ciudadanos tienen el gobierno que se merecen porque lo han votado”. Sí, han votado a este partido -y a este presidente-, pero no esta manera de hacer política.

¿Cómo pretenden que alguien les tome en serio? 

El peluquero más conocido de Grecia recortando cabelleras.


 
¡Bup, bup!

Tuco es el pueblo griego, la soga los impuestos que nos ahogan, la cruz el referéndum, el Rubio ¿el BCI?